jueves, 23 de septiembre de 2010

Alzheimer: Más allá del olvido

Un día es una palabra que no viene a la mente, que se sustituye por otra y listo. Otro día se olvida dónde están las llaves, pero tras vaciar bolsillos y abrir cajones, se encuentran y no se le da más importancia al incidente. Y luego, después de mucho tiempo de avisos imperceptibles, llega el día en que la persona no se reconoce a sí misma, no sabe quién es su pareja, no identifica a sus hijos. Llega el momento en que el Alzheimer se manifiesta con toda su crueldad y pone fin, de golpe, al presente del afectado y de sus familiares. Ya sólo queda el pasado.
Se estima que en España hay aproximadamente unos 600.000 enfermos de Alzheimer, lo que quiere decir que "alrededor de 3,5 millones de personas se ven afectadas indirectamente por esta patología", afirma Blanca Clavijo, presidenta de la Asociación Nacional de Alzheimer. Porque, si algo se sabe a ciencia cierta de esta enfermedad, todavía desconocida en su mayor parte, es que la sufren tanto los pacientes como sus seres queridos.
Es el caso de Freddy Mas, quien vivió en primera persona el deterioro cognitivo de su abuelo Pascual, ya fallecido. Una relación que ha querido plasmar en la película 'Amanecer de un sueño', que se estrena este viernes. "Siempre fuimos cómplices durante mi infancia y, cuando él empezó a verse afectado por esta enfermedad, fuimos cómplices de su pasado", reconoce el director, que ha elegido a Héctor Alterio para protagonizar "una historia de amor", como él la califica.
"Lo peor de todo -dice sin dudar- es que cuando el trastorno avanza, el paciente empieza a sentirse como un bebé y a necesitar cuidados todo el día. Ver cómo la persona a la que quieres se vuelve un niño y cómo tú, que cuidas de él, tienes que comportarte como un niño también es un proceso duro. Es un regreso brutal a la infancia", admite Freddy a ELMUNDO.es.
Cuenta su nieto que Pascual protagonizó un montón de situaciones inenarrables durante el curso de su enfermedad. Como tantos otros pacientes. Desde el señor que coge convencido el mando a distancia para realizar una llamada de teléfono hasta la señora que va a cocinar pero no recuerda cómo se enciende el fuego. Momentos reales de un trastorno que, por su crudeza, casi parece irreal.
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa y progresiva de las células cerebrales (las neuronas). "Aunque en los últimos años se ha avanzado mucho en su conocimiento lo cierto es que aún no se sabe el origen y que, de momento, no tenemos una cura", admite Jesús Ávila, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y especialista en este trastorno. Esta certeza de saber que el deterioro siempre irá a más, la desesperanza de conocer desde el principio cuál será el final genera "angustia y una sensación de vacío", indica Freddy Mas.

Una amenaza silenciosa
El 10% de los mayores de 65 años y el 35% de quienes superan los 85 padece la enfermedad en España, la causa de demencia más frecuente en Europa. Y las estimaciones no son halagüeñas. Se calcula que en las próximas dos décadas se duplicará el número de pacientes atendidos por esta causa, debido a la mayor esperanza de vida y al envejecimiento de la población.
Por eso, los expertos coinciden en señalar que, a falta de tratamiento curativo, la lucha contra la enfermedad debe centrase en el diagnóstico precoz. "El problema más grave y el reto al que nos enfrentamos en la actualidad es el de la prevención. El Alzheimer es una enfermedad silenciosa, de la que no nos damos cuenta hasta que ya está muy avanzada y ya hay muchas células muertas. Es importante diagnosticarlo pronto, para evitar además otros efectos secundarios como problemas vasculares o Parkinson", explica Jesús Ávila.
Los científicos han descubierto que existen unas mutaciones en tres genes que hacen a quienes las portan -el 1% de la población- candidatos seguros a sufrir la enfermedad. Sin embargo, salvo esta variante hereditaria del trastorno, en el resto de la gente es difícil predecir si se padecerá, "aunque el principal factor de riesgo es la vejez", dice el especialista del CSIC.
A pesar de que algunos han dado resultados en modelos animales, "en la práctica clínica no hay métodos para identificar certeramente a los individuos que van a desarrollar esta demencia", asegura el doctor Pablo Martínez-Martín, director de la Unidad de Investigación del Proyecto Alzheimer de la Fundación Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas.
Tampoco parece probable que se consiga a corto plazo el ansiado fármaco capaz de detener la enfermedad. "Hay 300 ensayos y algunos en fase clínica. El problema es que funcionan en animales pero cuando llegan a esta última etapa acaban cayéndose. De momento, lo único que podemos ofrecer son terapias que alivian los síntomas, pero no curan", expresa Ávila, para quien "la llegada de un medicamento que haga frente al Alzheimer será un hito casi igual que el descubrimiento de la penicilina. El primero abrirá la puerta a muchos otros, como ocurrió con los antibióticos".

Las señales de alarma
El Alzheimer empieza con una pérdida de memoria y de fluidez en el lenguaje, desorientación temporal, dificultades para realizar las actividades cotidianas y, por último, el paciente acaba por no reconocer a sus allegados y sufre rigidez muscular. La Asociación Americana de Alzheimer ha elaborado una lista con algunas señales que pueden alertar de la aparición del trastorno.

- Olvidar información recién aprendida, así como fechas o eventos importantes.

- Problemas de concentración y dificultades para resolver problemas y trabajar con números.

- Complicaciones a la hora de llevar la economía propia y la familiar.

- Dificultad para realizar tareas cotidianas y encontrar lugares que frecuentan habitualmente.

- Desorientación espacial y temporal.

- Problemas de visión, incapacidad para juzgar bien las distancias y problemas con el lenguaje y el habla.

- Colocar las cosas fuera de lugar.

- Falta de buen juicio y de iniciativa y cambios bruscos de humor.

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