miércoles, 29 de septiembre de 2010

Después de siglos de exclusión, los ángeles vuelven a la filosofía



En las últimas dos décadas se abrió un pequeño espacio en la filosofía para el tratamiento de lo angélico, un tema casi olvidado desde hace siglos por los intelectuales. Así, la figura del ángel es retomada como testigo de la pérdida del carácter referencial y representativo del lenguaje, como mensajero de un mundo divino que, desde la filosofía contemporánea, se considera desmoronado. La israelí Rachel Elior, profesora de filosofía judía en la Universidad Hebrea de Jerusalem, es especialista en el pensamiento místico de la antigüedad tardía y se ubica lejos de la mirada contemporánea que suspende al ángel en un silencio obligado. Elior estuvo en Argentina para dar una serie de conferencias y para participar, junto con Mónica Cragnolini y Raquel Fischer, en el curso de posgrado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA La figura del ángel en el judaísmo, en el cristianismo y en la filosofía contemporánea .
La investigadora pasó gran parte de su vida dedicada al estudio de los manuscritos del Mar Muerto, encontrados en las cuevas de Qumrán en 1947, que según las interpretaciones corrientes fueron producidos por integrantes de la comunidad judía de los esenios. La lectura de Elior ha dado lugar a encarnizadas polémicas: sostiene que los rollos no fueron escritos por esenios, sino por sacerdotes saduceos. “Los esenios jamás existieron. Fueron un invento de Plinio y de Filón de Alejandría para justificar sus propios modelos de comunidad ideal”, afirma.
¿Cómo surgió la idea de llevar la temática angélica a la UBA? Fabiana Kramarz, especialista argentina en misticismo judío, me contactó para que hablara aquí sobre los rollos del Mar Muerto y el misticismo antiguo judío. Mi trabajo es sobre la llamada literatura de los santuarios, compuesta por sacerdotes que fueron destituidos de los servicios sagrados primero en la época en que la tierra de Israel fue conquistada por Antíoco Epífanes, y luego, cuando fue destruido el templo de Israel. Los encargados del culto, al darse cuenta de que no había manera de continuar con los servicios sagrados –entre ellos, los sacrificios-, decidieron escribir poesías que reemplazan a los sacerdotes por ángeles. Los servicios religiosos antes ofrecidos por los sacerdotes fueron reemplazados entonces por poesía angélica.
¿Por qué ángeles? En la tradición judía, hablamos de ángeles de la paz, de la verdad, del conocimiento y de la justicia. Estas son las cosas importantes a las que se aferraba la tradición profética de los sacerdotes. Ellos pensaban que todas las ideas importantes deberían ser presentadas asociadas con ángeles y no solamente como ideas abstractas. Así que uno puede recitar en sus plegarias: “Bienvenidos sois, ángeles de la paz, de la libertad, de la verdad, de la justicia”. Así encontramos en los rollos del Mar Muerto miles de versos que describen los ángeles que están asociados a estas ideas.
¿Qué hay de diferente entre esta tradición angélica y la figura del ángel en el mundo contemporáneo? Tal vez una buena imagen para explicarlo sea el cuadro Angelus Novus , de Paul Klee. Esta obra de arte fue objeto de un fantástico artículo escrito por Walter Benjamin, que la presenta como “ángel de la historia”.
El Ángel Nuevo es fuertemente empujado por un viento que viene del paraíso, adonde él quiere regresar pero no puede, porque está parado sobre la destrucción en la historia .
Los ángeles, en la tradición judía, eran las figuras encargadas de conservar las tradiciones sacerdotales. Su sola mención servía para corporizar las ideas religiosas que guiaban al pueblo en su vida cotidiana. Dos mil años después, en la filosofía contemporánea, el ángel queda como testigo de un mundo divino que se ha desmoronado y de un lenguaje que ha perdido su carácter referencial y representativo. Por otro lado, la figura del ángel es para la filosofía política un registro arcaico de cómo se constituyeron los poderes terrenales, siguiendo el modelo de las jerarquías celestes del medioevo, devenidas eclesiásticas. Es que en el cielo nunca existió algo así como el estado de naturaleza. Sin embargo, Rachel Elior aclara que su trabajo no apunta a comparar el papel del ángel en la tradición judía y en la filosofía contemporánea. Con una mirada actual se ubica únicamente del lado de la tradición. Y considera que los ángeles aún tienen mucho para decir.
¿Cómo se lleva con los sectores académicos que no aceptan los temas teológicos como parte de los estudios filosóficos? En los círculos académicos en los que crecí, la consigna era “queremos saber todo lo que podamos sobre cualquier período de creatividad histórica del pueblo judío”. No la juzgamos en cuanto a si condice con nuestros gustos o si es válida o aplicable a la vida de hoy en día.

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