martes, 21 de septiembre de 2010

Las perversiones sexuales más comunes

Por Juan Yesnik
RevistaOhlala.com
En la primera parte de nuestro informe sobre trastornos sexuales (más abajo lo encontrás), hicimos alusión a las distintas disfunciones relacionadas con los niveles de deseo y excitación, la eyaculación precoz, los malestares por dolor genital y las dificultades para conseguir un orgasmo.
Lo cierto es que, a los trastornos sexuales más tradicionales se suma otro grupo conocido como "parafilias", que despiertan sumo interés como fenómeno clínico. ¿Qué placer encuentra un masoquista en los golpes, qué siente un fetichista frente a su objeto de deseo, qué fascina al exhibicionista al exponer sus genitales, qué lleva a un pedófilo a fantasear con un menor...?
Las conductas parafílicas son un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente principal de placer no está en la cópula, sino que la excitación se alcanza fundamental en torno algún objeto o acción en particular. Estamos hablando de perversiones, de deseos y fantasías incontrolables.
Esta práctica de carácter "adictivo" suele, en la reiteración compulsiva, terminar en actos desadaptativos y, en muchos casos, peligrosos. Estos cuadros provocan malestares clínicos significativos y deterioro en las relaciones familiares, sociales y laborales.
Quienes padecen estas desviaciones suelen aparentar ser personas "normales". En general, presentan considerables limitaciones en la capacidad de sentir y expresar afecto hacia otra persona. Suelen ser pacientes que persisten en sus prácticas sexuales y, según la gravedad (leve, moderada o severa), estas desviaciones pueden ser difíciles de revertir. Muchos pacientes graves tienen antecedentes penales o son potenciales actores de delitos.
Como siempre, el mejor consejo: acudir a un profesional calificado.

Hoy, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, el más actualizado de consulta de los profesionales, caracteriza a las parafilias como "impulsos sexuales intensos y recurrentes, fantasías o comportamientos que implican objetos, actividades o situaciones poco habituales". Las principales parafilias son clasificadas en torno a las siguientes alteraciones a la norma:

- Exhibicionismo: exposición recurrente de los propios genitales en forma inesperada a un extraño
- Fetichismo: fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes ligados al uso de objetos no animados (los fetiches suelen estar relacionados con ropas o artículos para travestirse o con aparatos u objetos utilizados para estimular los genitales)
- Froteurismo: Deseo recurrente por tocar o rozar a una persona en contra de su voluntad;
- Pedofilia: Fantasías, impulsos o comportamientos que impliquen actividad sexual con niños
- Masoquismo sexual: El hecho real (no simulado) de ser humillado, golpeado o atado, así como cualquier otra forma de sufrimiento
- Voyeurismo: La necesidad imperiosa de observar en forma oculta a personas desnudas o que se encuentran en plena actividad sexual.

Hasta mediados del siglo pasado, la homosexualidad, la práctica del sexo oral y la masturbación eran consideradas conductas parafílicas. La cultura y las preferencias aceptadas o consensuadas con el correr de los años fueron recortando y ajustando el manual diagnóstico.
Lo que persiste con el tiempo es el dato de que las conductas parafílicas son más comunes en los hombres que en las mujeres, por el predominio de la erotización visual masculina por sobre las preferencias eróticas táctiles de la mujer.
Respecto a las causas de la enfermedad, se sostiene que el factor desencadenante suele tener su origen en la infancia o primera adolescencia. Como en todo trastorno o desorden de la conducta confluyen factores biológicos, sociales y ambientales.
De los reiterados casos clínicos estudiados, se desprende que muchos estímulos visuales, auditivos y táctiles experimentados en épocas tempranas adquirieron un particular significado en cada paciente. En esa experiencia, cada quien ha abrochado una particular forma de goce. Por desplazamiento, distorsiones u omisiones de las conductas sexuales deseadas, una acción erótica se transforma en una desviación sexual.

Cuáles son los principales trastornos sexuales
Por Juan Yesnik
Revistaohlala.com
Los estudios sobre sexualidad aseguran que un importante número de hombres y mujeres padecen, o padecerán a lo largo de su vida, alguna disfunción sexual. Los trastornos de erección y eyaculación precoz son los más recurrentes en los hombres. Las mujeres, en tanto, se ven más afectadas por los niveles reducidos de deseo y las dificultades para llegar al orgasmo.
Lo cierto es que más allá de los clásicos, o por demás conocidos, hay otros trastornos que alimentan el circuito de la insatisfacción. Muchos desconocen que sus malestares son trastornos que pueden ser habituales y que suelen tener solución.
Una vez más, la falta de información o educación sexual se impone como barrera para el goce. Cuando hay información, baja la incertidumbre. Si "baja" la incertidumbre, "crece o sube" la posibilidad de estar más cerca del placer. Hay evidencias científicas que correlacionan los trastornos sexuales con merma en la calidad de vida, con especial afectación de las relaciones personales y de la propia autoestima.
En principio, lo básico. Se entiende por "trastorno sexual" cualquier impedimento, ya sea de orden físico, psicológico o social que inhiba o dificulte la realización y goce de la actividad sexual. Es importante, frente a esta primer definición, entender que así como hay cuestiones físicas o biológicas que se pueden sanar, hay factores desencadentes que son propios "de la cabeza" o de las relaciones o el ambiente personal, familiar o social que buscamos o que se nos impone. Todo tiene solución.
En este contexto, primero habrá que identificar cuál es el trastorno o malestar que aqueja; segundo, descubrir el verdadero motivo; por último, o en tercer lugar, buscar la solución y llevarla a la práctica. Siempre el juicio y la mirada calificada de un profesional ajustará el diagnóstico, definirá el tipo o grado de trastorno y sabrá dar consejo.
Para cumplir con nuestro plan de tres pasos: primero, información precisa. Esto no es un test ni un juego. Según el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM IV) , la herramienta diagnóstica más actualizada de consulta de la mayoría de los profesionales de la salud, estos son los principales trastornos descubiertos en materia sexual:

Deseo sexual hipoactivo: disminución (o ausencia) de fantasías y deseos de actividad sexual de forma persistente o recurrente.
Trastorno por aversión al sexo: aversión o evitación persistente a los contactos sexuales genitales con una pareja sexual.
Trastorno de la excitación sexual: incapacidad, persistente o recurrente, para obtener o mantener la respuesta de lubricación propia de la fase de excitación, hasta la terminación de la actividad sexual, en el caso de las mujeres. Para los hombres, la incapacidad de lograr o mantener una erección apropiada hasta el final de la actividad sexual.
Trastorno orgásmico: tanto en hombres como en mujeres, ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo tras una fase de excitación sexual normal, acorde a la capacidad que correspondería por edad, experiencia sexual y estimulación sexual recibida.
Eyaculación precoz: eyaculación persistente o recurrente en respuesta a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco tiempo después de la penetración, y antes de que la persona lo desee. El clínico debe tener en cuenta factores que influyen en la duración de la fase de excitación, como son la edad, la novedad de la pareja o la situación y la frecuencia de la actividad sexual.
Vaginismo: aparición persistente o recurrente de espasmos involuntarios de la musculatura del tercio externo de la vagina, que interfiere el coito.

Hay trastornos sexuales que son inducidos por la ingesta de sustancias así como otros que son debido a alguna enfermedad clínica específica y significativos.
Como anticipamos, desde un principio, el ojo clínico de los profesionales sabrá dar el diagnóstico indicado. Por eso, una vez identificado el trastorno, lo que sigue son los pasos 2 y 3: descubrir el verdadero motivo del trastorno o malestar y llevar a la práctica el tratamiento o solución que nos sugiera el profesional adecuado.
Así como estos trastornos relacionados con el deseo, el dolor y el dolor, también están las parafilias (fetichismo, exhibicionismo, voyeurismo, entre otros); y los trastornos por identidad sexual. De ellos, la promesa de una segunda parte de este informe.