viernes, 18 de septiembre de 2009

El diagnóstico temprano más psicoterapia, clave para superar la enfermedad mental


AMÉRICA VALENZUELA (elmundo.es)
MADRID.- En España transcurren casi cuatro años desde que un persona sufre el primer brote psicótico hasta el diagnóstico. Así lo confirman los especialistas reunidos en el 'XV Congreso Internacional para la Psicoterapia de Esquizofrenia y otras psicosis', que acoge Madrid estos días. El diagnóstico temprano de las enfermedades mentales es un tema pendiente en la sanidad española.
El encuentro internacional reúne a cerca de 1.500 profesionales de la salud mental de 56 países durante una semana. Está organizado por la
Sociedad Internacional de Esquizofrenia y otras psicosis (ISPS), una asociación que promueve el uso de la psicoterapia y el tratamiento psicológico para los enfermos de esquizofrenia y demás psicosis.
En España 400.000 personas padecen alguna psicosis y cada año se diagnostican hasta 90.0000 nuevos casos. El diagnóstico temprano y comenzar pronto el tratamiento es fundamental para un buen pronóstico.
En opinión del psiquiatra Jan Olav Johannessen, presidente de la ISPS, cree que para solucionar el grave retraso entre los primeros sígnos de psicosis y el diagnóstico de enfermedad mental, deberían lanzarse campañas de concienciación como las que se han llevado a cabo en Finlandia con buenos resultados.
A través de ellas, la población aprende que a detectar signos de psicosis en las personas de su entorno y que cualquiera puede sufrirla. De acuerdo con el Johannessen, "todos los que desarrollan psicosis empiezan con depresión, ansiedad o trastornos del sueño. En algunos el proceso avanza rápidamente hacia las ideas delirantes y otros requieren años".
La importancia de la psicoterapia
"Si los enfermos toman sólo fármacos no saben porqué los toman ni para qué y esto conduce a un alto porcentaje de
abandono de medicación", ha explicado el doctor Manuel González de Chávez, director del servicio de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón y presidente de la esta edición del congreso.
Consideran de suma importancia crear programas integrales, de manera que el tratamiento del enfermo incluya psicoterapia, psicoeducación y fármacos. "La evidencia actual nos ha enseñado que es necesario añadir psicoterapia a la terapia farmacológica. Gracias a ella, los pacientes aprenden a entender su enfermedad y su vida. Así, se enfrentan a los problemas y superan, en el caso de la esquizofrenia, la regresión al mundo mágico que utilizan a veces como forma compensatoria para resolver sus dificultades reales", ha precisado.
Según sus datos, un 30% de los pacientes que sólo toman medicación recaen en los dos primeros años desde el primer episodio psicótico. En cambio si añadían al psicoterapia al tratamiento disminuían las recaídas en esos mismos enfermos disminuye hasta la mitad, a un 15%.
"Es preciso avanzar y superar el tratamiento de la esquizofrenia centrado en los neurolépticos y actividades de rehabilitación, combinándolo con psicoterapia individual, grupal, familiar y psicoeducativa", ha concluido Chávez.

"Mi hija Lucy ahora vive sóla, tiene novio y su propia casa"
INGER NILSSON, presidenta de EUFAMI y madre de una persona con esquizofrenia
Inger y su marido no supieron muy bien cómo reaccionar ante la noticia de que Lucy, su hija pequeña, sufría esquizofrenia. Con 23 años sufrió su primer brote psicótico. "Mi esposo pudo desahogarse compartiendo sus sentimientos con compañeros de trabajo; es bombero y su trabajo se lo permite", recuerda. Sin embargo ella guardó su desasosiego para sí. "Mi trabajo, en cambio se desarrolla en un banco y allí no podía mostrar mi verdadero estado de ánimo".
Inger no podía soportar ver a su hija en mal estado y cómo su actividad diaria se había reducido. "Veía cómo mi hija se consumía, cómo los efectos secundarios de los fármacos la estaban afectando... llegó un momento en el que dejó de hablar". Propuso al personal del centro donde estaba ingresada sacar a Lucy a pasear e intentar que llevara una vida normal dentro de lo posible, pero no se lo recomendaron. Todo ésto le sumió en una depresión.
Un tiempo después, acudió a reuniones de terapia familiar, donde encontró más personas con sus mismos problemas, con sus mismas inquietudes. Allí pudo compartir sus angustias y resolver sus dudas gracias a la experiencia de las demás familias.
Un año después de comenzar la psicoterapia, Lucy volvió a hablar. Aprendió a dibujar y sus obras reflejan la evolución de su enfermedad y sobre todo del talante con que la afronta. Inger recuerda que a su hija le daban miedo las arañas y decía que tenía una en la garganta, otra en la cabeza y otra en el estómago, para describir su enfermedad. "Al principio pintaba arañas horribles y terroríficas. Ahora cuando dibuja una araña la dibuja con una cara sonriente".
Así Inger recuperó su "espíritu de lucha" y ahora es la presidenta de
EUFAMI, Federación Europea de Familiares de Personas con Enfermedad Mental. Hoy, casi 10 años después del primer episodio psicótico, Lucy está mucho mejor. "Aunque no ha vuelto a ser la misma que antes de padecer la enfermedad, Lucy ahora vive sola, tiene novio y su propia casa", comenta con satisfacción su madre. Con cierta melancolía recalca: "Quiero transmitir esperanza. porque el camino es largo y duro".

elmundo.es

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