lunes, 28 de septiembre de 2009

En el embarazo, las relaciones sexuales pueden seguir con normalidad


Si el embarazo se desarrolla normalmente y no existe contraindicación médica, las relaciones sexuales en esta etapa no tienen por qué verse alteradas. Hay que tener especial cuidado durante el primer trimestre, sobre todo por si hubiera habido riesgo de aborto o esta eventualidad ya se hubiese producido en gestaciones anteriores. Tal vez en estos momentos la futura mamá necesite más ternura que pasión.
A partir del primer trimestre, la sexualidad puede normalizarse de acuerdo con nuestros hábitos, en forma y frecuencia, y hasta cuatro semanas antes de la fecha probable del parto. De todos modos, es muy frecuente en este periodo que muchos hombres se quejen de que sus parejas no están muy receptivas a los contactos carnales. Conviene tener un poco de paciencia y no darle más importancia. Aparte de las pequeñas molestias que la mujer pueda tener y de la tensión nerviosa propia por la inminente llegada del parto, el hombre ha de considerar que durante el embarazo la mujer no se encuentra precisamente muy atractiva ni objeto de deseo, lo que no le hace sentirse cómoda en la propia relación.

Posturas sexuales durante el embarazo

El coito es la práctica sexual más generalizada, y aunque parezca mentira a estas alturas de la película, dentro de éste la postura del misionero sigue dominando por encima de cualquier otra (de hecho muchas personas la consideran algo así como la "postura normal"). Pero, ¿qué pasa cuando por ejemplo durante el embarazo, esta postura no puede practicarse por el volumen abdominal de la mujer? Pues de hecho, nada más y nada menos que buscar e innovar nuestro repertorio erótico y sexual.
Hemos de recordar -y es un buen momento para ello- que la sexualidad es algo más que un conjunto de posturas atléticas. Por ello, si durante esta época te olvidas del coito, tampoco va a pasar nada grave; quizás incluso te puedas llegar a divertir mucho más. Aunque lo realmente importante es que los dos os sintáis cómodos y relajados a la hora de buscar alternativas.
Pero si lo tuyo es la práctica coital, ahí van unas cuántas propuestas:
- Mujer en posición supina (encima de la pareja)
Esta posición permite que tú controles la profundidad de la penetración y el ritmo de los movimientos coitales, lo cual en ocasiones te puede hacer sentir más segura; aunque como tú eres la que manda en esta posición, también puede ser que te fatigues más que en otras posiciones.
Debes sentarte, lo más cómodamente que puedas, encima de tu pareja, e incluso puedes pedirle que sus rodillas actúen de respaldo.
Mujer y hombre en posición lateral
Estas posiciones son las que más frecuentemente se utilizan durante todo el embarazo. Son menos cansadas, nos permiten un mayor contacto de los cuerpos, y nos dejan las manos libres para poder estimular y acariciar todo el cuerpo. ¡Atrévete a probarlo!
Puedes tener diferentes variantes:
- Los dos estáis de lado, aunque tu espalda está apoyada en el pecho de tu pareja. La penetración se da por vía vaginal, pero iniciando la penetración por detrás. Encogiendo o levantando la pierna te será más fácil.
- Tú puedes descansar todo tu cuerpo sobre la cama, y él lateralmente puede hacer la penetración. Tus caderas, y las piernas (rodillas) serán las piezas claves en esta posición, ya que deberás elevarlas o inclinarlas hacia tu pareja.
- Puedes estar apoyada, lateralmente, sobre tu propio brazo, y él en posición, también lateral, podrá sujetar tu pierna, para que la penetración sea relajada.
Mujer sentada, o apoyada en la cama
Tanto en la cama como en una silla puedes sentarte a horcajadas sobre tu pareja.
- Si lo haces en una silla, puedes variar a medida que vaya avanzando el embarazo ya que el volumen de tu abdomen será mayor. Puedes sentarte mirándolo de frente, o también dándole la espalda.
- Si te reclinas sobre un extremo de vuestra cama, él puede arrodillarse frente a ti para poder practicar el coito.

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