jueves, 28 de mayo de 2009

Crean el primer hogar virtual controlado sólo por el pensamiento

Acciones como encender las luces, controlar la televisión con el mando e incluso usar las llaves para abrir la puerta de casa podrían pasar a la historia gracias a una tecnología de interfaz cerebro-ordenador (BCI) que actualmente se desarrolla en Europa y que permitirá a los usuarios realizar estas tareas cotidianas sólo con el pensamiento.
Según publica el ICT de la Comisión Europea en un comunicado esta tecnología, que ya fue mostrada el pasado marzo en la feria CeBIT de Hannover, supone una innovadora fórmula de control (mental) de dispositivos electrónicos interconectados.
Presenccia en los entornos virtuales
Las casas inteligentes del futuro podrían ser gobernadas sólo con el pensamiento de sus habitantes. Las ventajas saltan a la vista: esta posibilidad aumentará, por ejemplo, la autonomía de las personas que tengan una discapacidad física o hará más placentero el zapping para los teleadictos. Según explica Christoph Guger, director ejecutivo de la compañía de ingeniería médica austriaca g.tec, que desarrolla esta aplicación, la tecnología BCI permitirá a la gente encender luces, cambiar los canales de televisión o abrir puertas con sólo pensarlo. g.tec colabora con un conjunto internacional de universidades y de institutos de investigación dentro del marco del proyecto Presenccia, fundado por la UE. Entre estas universidades se encuentran la Universidad Politécnica de Cataluña y la Universidad Pompeu Fabra, ambas en Barcelona. El objetivo del proyecto Presenccia es incorporar inicialmente la tecnología BCI a entornos virtuales. Para probarla, ha sido creada ya una casa inteligente completamente funcional de realidad virtual. Según Guger, esta casa “tiene una cocina, un baño, una sala de estar… cualquier elemento que un hogar normal pueda tener. Los usuarios pueden moverse por ella sólo pensando a dónde quieren ir”.
Posibles aplicaciones
El pensamiento de los usuarios genera una actividad eléctrica cerebral que es registrada por un equipo de electroencefalografía (EEG), que consiste en una serie de electrodos que se ajustan al cuero cabelludo. Tras un periodo de prácticas, el sistema aprende a identificar los diversos patrones de actividad neuronal que se producen cuando el individuo sometido al EEG imagina que camina a través de la casa, que da un golpecito al interruptor de la luz o que enciende la radio.
Una vez aprendido esto, el pensamiento de los usuarios provoca la respuesta correspondiente en el sistema, y la casa “obedece” a dicho pensamiento. Poder mover y controlar objetos en un entorno virtual sólo con el pensamiento es ya un gran paso hacia el desarrollo de un sistema de control de objetos sólo con el pensamiento. Esta posibilidad podría ofrecer nuevas y liberadoras posibilidades a personas con discapacidades físicas, y no sólo dentro de las casas. Así, por ejemplo, podría ayudar a individuos que hayan sufrido alguna amputación a aprender a usar sus prótesis sólo con la mente, o permitir que personas en sillas de ruedas se den un paseo por donde quieran, dentro de un entorno virtual. Por otro lado, explica Mel Slater, coordinador del proyecto Presenccia, “la realidad virtual podría ser utilizada (gracias a este sistema) para adiestrar a las personas discapacitadas para controlar una silla eléctrica a través de la interfaz cerebro-ordenador. Este entrenamiento sería mucho más seguros que practicar en el mundo real, en el que los errores pueden tener consecuencias físicas”.

Se aprende en cinco minutos

La compañía g.tec ha seguido diversos procedimientos que permiten al sistema caracterizar los pensamientos de los usuarios. Por ejemplo, éstos se sientan frente a una red de letras y números que aparecen en la pantalla de ordenador y que se iluminan en secuencias, y se les pide que fijen la vista en la letra o el número que quieran determinar. Cundo lo hacen, el sistema registra su actividad cerebral y aprende a “leer” su pensamiento. Con la práctica, los usuarios también aprenden a seleccionar las letras o los números a gran velocidad (como si pulsaran las teclas de un teclado), por lo que el perfeccionamiento del hardware y el software y una mayor comprensión de los datos del EEG darán lugar en un futuro próximo a prácticas aplicaciones, especialmente para personas paralizadas que tengan problemas para comunicarse. Según Guger, el uso del sistema, tal y como éste es actualmente, puede ser aprendido por cualquier persona en tan sólo cinco minutos.
Asimismo, la exactitud de la tecnología BCI también ha mejorado notablemente en los últimos tiempos, por lo que entre ambos avances, y según las pruebas realizadas, el 82% de los usuarios que aprenden a utilizarlo alcanzan el 100% de precisión con él. En hogares reales Guger cree que la tecnología BCI llegará algún día a ser común en los entornos de nuestra vida cotidiana. Una vez probada en entornos virtuales, la aplicación del hogar inteligente de g.tec pronto será desarrollada para un hogar inteligente real, en el marco de otro proyecto de la UE, el SM4all (smart homes for all o casas inteligentes para todos).
La introducción del pensamiento como medio de gobierno de las casas inteligentes es sin duda un paso adelante en el terreno de la domótica (que viene de la unión de las palabras “domus” –casa- y “tica” –que funciona por sí sola). La domótica es el conjunto de sistemas que hacen posible la automatización de una vivienda, proporcionando a ésta servicios de gestión energética, seguridad, bienestar y comunicación. Estos sistemas pueden estar integrados por medio de redes interiores y exteriores de comunicación, cableadas o inalámbricas, y cuyo control goza de cierta ubicuidad, desde dentro y fuera del hogar. Se podría definir como la integración de la tecnología en el diseño inteligente de un recinto.
Lo más parecido al trabajo de g.tec de lo que habíamos hablado en Tendencias21 ha sido la habitación sensible desarrollada por la compañía SGI Japon en 2006, un recinto capaz de registrar la voz del usuario y de reaccionar en función de su estado de ánimo, es decir, de reconocer las emociones de los ocupantes de la habitación a través del análisis de sus voces. En función de ellas, la habitación cambiaba el color de una de las paredes del cuarto para adaptarse a su estado.
tendencias21.net

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