viernes, 18 de septiembre de 2009

Anticonceptivos contra el cambio climático


ISABEL F. LANTIGUA
MADRID.- ¿Qué tienen que ver los métodos anticonceptivos con el cambio climático? Según un editorial de la revista médica 'The Lancet' mucho. El equipo de la publicación lo hila así, "los países en vías de desarrollo, que son los menos responsables de las emisiones que calientan el planeta, son en cambio quienes más sufrirán el impacto en la salud de esta alteración del clima. El rápido crecimiento de población en esos lugares aumenta aún más su vulnerabilidad". Por lo tanto, si se puede controlar la demografía, además de mejorar la salud, se reducirá la presión que el exceso poblacional ejerce sobre el medio ambiente y, en consecuencia, se estará luchando contra el cambio climático.
Alrededor de 200 millones de mujeres en el mundo quieren, pero no pueden, acceder a métodos anticonceptivos. El resultado es que cada año se producen unos 76 millones de embarazos no deseados. "Sólo con reducir esta tasa de natalidad se estará ayudando al planeta".
De hecho, un informe británico establece que las estrategias de planificación familiar son cinco veces más baratas e igual de efectivas que las tecnologías verdes para combatir el cambio climático. "Cada siete dólares (casi cinco euros) gastados en planificación familiar durante las próximas cuatro décadas reducirían las emisiones globales de dióxido de carbono más de una tonelada", establece el documento.
Así,
'The Lancet', que considera que "el cambio climático es la mayor amenaza global para la salud del siglo XXI", establece que la educación universal y el acceso a información sobre salud sexual y reproductiva "son las mejores vías para un desarrollo sostenible y concienciado con el ambiente".
Esta relación entre las cuestiones reproductivas y el cambio climático está ganando cada vez más peso científico. Un estudio de los primeros 40 Programas Nacionales de Acción (NAPA), firmado por los países menos desarrollados durante la Convención de la ONU sobre el cambio climático, mostró que 37 de estos países relacionaban el aumento de población con el cambio climático. Pero tan sólo seis de ellos identificaban los programas de planificación familiar como parte de una estrategia para combatir el calentamiento global.
Por eso, la revista médica cree que ha llegado el momento de que la salud sexual y reproductiva entre en la agenda del cambio climático y obtenga la atención que la salud de la mujer, normalmente olvidada, merece. Hasta ahora los progresos en este campo han sido inadecuados. Los últimos 15 años han estado dominados por una falta total de inversión financiera y política, que es hora de cambiar, concluye.
elmundo.es

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