miércoles, 24 de septiembre de 2008

Los hijos de padres mayores tienen más posibilidades de sufrir trastorno bipolar


CRISTINA G. LUCIO
MADRID.- La edad del padre podría influir en las posibilidades que los hijos tienen de sufrir un trastorno bipolar. Según un estudio, los descendientes de hombres mayores poseen un riesgo significativamente más alto de padecer esta alteración que produce cambios bruscos en el estado de ánimo y la alternancia de episodios de euforia con otros de depresión.
Otros trabajos ya habían relacionado la paternidad tardía con un aumento en la prevalencia de trastornos como esquizofrenia o autismo, por lo que las conclusiones de esta investigación realizada por científicos del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) parece confirmar que tener hijos en la edad de ser abuelo puede traer complicaciones.
Según sus datos, que se publican en el último número de la revista
'Archives of General Psychiatry', el riesgo es especialmente alto a partir de los 55 años los hijos de estos progenitores tienen un 37% más de posibilidades de desarrollar el trastorno si se comparan con descendientes de padres veinteañeros.
Aunque no han podido demostrar cuál es la causa de esta relación, los investigadores sugieren que es posible que la clave esté en la calidad del esperma. "Con la edad, es más probable que se produzcan mutaciones en los genes relacionados con el trastorno bipolar", comentan en su trabajo.
Para llegar a estas conclusiones, analizaron el historial de 13.428 pacientes bipolares suecos. Tras comparar cada caso con otros cinco individuos de la misma edad y sexo pero sin el trastorno, los investigadores comprobaron que había una asociación clara entre la edad del padre y las posibilidades de desarrollar el trastorno.
Es más, sus datos mostraron que en aquellos individuos en los que el trastorno se había desarrollado de forma temprana, el efecto de la edad paterna era especialmente notable.
Los años de la madre, por el contrario, no demostraron tener ninguna influencia significativa.
Las conclusiones de este trabajo suponen un paso más en el camino hacia el conocimiento de esta enfermedad, que todavía esconde muchas incógnitas.