jueves, 25 de septiembre de 2008

Pocos padres hablan sin trabas de sexo con sus hijos


Por: Georgina Elustondo
Dicen que todo ha cambiado y que los tabúes son parte del pasado; que ya no hay tema que el pudor silencie ni prejuicio que condene algunos hechos a las sombras. Sin embargo, ciertas cuestiones siguen sonrojando a la mayoría de los adultos cuando los adolescentes las ponen sobre la mesa.
En Capital, sólo un tercio de los padres dialoga abiertamente sobre sexualidad con sus hijos, un "vacío" que entrega el destino al azar al abrir las puertas al embarazo no planificado y multiplicar el riesgo de contagiarse una enfermedad de transmisión sexual.
Esto lo afirma una investigación realizada por el Centro Latinoamericano Salud y Mujer, titulada "La sexualidad en las conversaciones familiares". Su objetivo fue alumbrar qué pasa entre padres e hijos a la hora de hablar llanamente sobre sexo. Para ello, entrevistaron a cien padres de chicos de entre 12 y 19 años, de ambos sexos, porteños y de clase media.
"Todos los adultos consideraron que hablan de sexualidad con sus hijos, pero al profundizar en las formas y el contenido encontramos que sólo un tercio aborda el tema con asiduidad y naturalidad en el seno familiar.
De una u otra manera el sexo sigue silenciado en los hogares", comentó la ginecóloga Karina Iza, del CELSAM. Lo llamativo es que aún en los casos en que padres e hijos "hablan" sobre el tema, las "charlas" siguen cargadas de mitos y prejuicios que suman confusión al terreno de la sexualidad. "Es que ha habido un salto generacional y los padres construyen ese 'hablamos' en relación a lo que no hablaron con sus propios padres, pero ese cambio no alcanza. Por buena intención que tengan, los papás y mamás de hoy son autodidactas en materia de sexo y se encuentran en la necesidad de tocar el tema con más interrogantes que respuestas, y con varias cuestiones sin resolver en torno a su propia sexualidad. Les faltan herramientas para ayudar", agregó la doctora Alicia Figueroa.
Tanto les cuesta a algunos padres abordar el tema sexo que no son pocos los que siguen hablando de "eso" a la hora de nombrarlo. "Se siguen esquivando hasta las palabras asociadas, como vagina u orgasmo", afirman las especialistas. Y siguen operando con fuerza de ley varios prejuicios en torno al género: a la luz de los ojos de los padres, la sexualidad masculina sigue asociada al instinto y a la "necesidad biológica" de tener relaciones; el varón sigue disociando sexo y emoción; la sexualidad femenina sigue subordinada a los designios del amor y al poder censor de la mente; y la mujer sigue victimizada, obligada a "cuidarse" del varón que, inevitablemente, "querrá aprovecharse".
"Cuestiones que uno cree desterradas siguen vigentes. Y esos pudores y represiones no son gratis para los chicos. La actitud familiar hacia la sexualidad imprime su sello en el adolescente. Si no recibe información de parte de sus padres quedará a merced de la información 'que aparezca', invitando a que intervengan el azar y las motivaciones inconscientes. Dejar la sexualidad en manos de la suerte es peligroso", dice la psicóloga Andrea Gómez.
En lo que hace a métodos anticonceptivos también hubo datos interesantes: los padres consideran que el preservativo es "el método ideal en la adolescencia", porque lo asocian a relaciones sexuales esporádicas o poco frecuentes. "Se elabora la fantasía de que si su hijo/a está usando ese método es porque sólo tiene sexo de vez en cuando, y surge la idea tranquilizadora de que la exposición al riesgo es menor", explica Figueroa.
El tema que queda absolutamente desterrado de las charlas familiares es el placer y el disfrute. "La sexualidad como parte valiosa de la experiencia humana está ausente en las conversaciones entre padres e hijos. El valor que una vida sexual saludable puede aportar al desarrollo humano no forma parte del concepto que los padres tienen sobre la sexualidad de sus hijos e hijas, y probablemente de la propia", explican en CELSAM. Mantener una postura rígida o cerrada en torno a la vida sexual no ayuda. "Hablar del tema con naturalidad hará que los hijos encaren su sexualidad de manera responsable. Conversar con naturalidad, aprovechando los disparadores cotidianos, desde la infancia misma es la mejor manera de prevenir. El diálogo hace consciente las motivaciones que llevan a elegir una vida sexual activa y pone sobre la mesa los cuidados necesarios para evitar riesgos", subrayan las especialistas.

Consulta gratuita
0800-888-235726
El CELSAM brinda en esta línea telefónica información para padres y jóvenes sobre los métodos anticonceptivos más convenientes en casa caso y prevención de las ITS.

Un tabú vigente
Eduardo San Pedro
El sexo es algo de lo más natural, pero al mismo tiempo es uno de los temas más callados. Por lo menos, en muchas hogares porteños de clase media, según indica el informe que da sustento a estas páginas. A pesar de la explosión de la sexualidad en los medios de comunicación -una tendencia no siempre bien encaminada- y de la mayor liberalidad con que los jóvenes abordan entre sí el tema, el sexo sigue siendo -por la vigencia de viejos mitos y prejuicios, por pudor o simplemente por temor- un tabú, una barrera entre muchos padres y sus hijos. ¿De "eso" no se habla?. Por lo visto, no todo lo debido y no en todas las familias. Todavía, muchos chicos reciben más información de parte de sus amigos y de la televisión que en su propia casa.

Otra valoración de la virginidad femenina
Llamativamente, el género sigue imprimiendo diferencias a la hora de enfrentar el tema sexo. Tanto los papás como las mamás coincidieron en enunciar marcadas distinciones entre la sexualidad de sus hijos y sus hijas.
La sexualidad masculina es percibida como "una necesidad biológica": los padres asumen que el varón tiene más instintos y menos cabeza y creen que, "idealmente" deberían iniciarse a los 16 años y con cualquier chica, no con su novia.
En lo que hace a las hijas mujeres, perciben su sexualidad como más "riesgosa" que la de los varones, pero la virginidad, como paradigma, perdió valor: la chica "decente" es la que se inicia y tiene relaciones con una pareja estable.
"Se sigue percibiendo la sexualidad de las hijas como un factor determinante de cómo van a ser valoradas socialmente. El qué dirán no ha perdido vigencia. Tanto madres como padres sostienen que las mujeres son más vulnerables y tienen más que perder al iniciar una vida sexual activa, y sigue muy fuerte el concepto de que el varón usa a la mujer, y que va a intentar aprovecharse", dice la doctora Alicia Figueroa.
En este marco se propone que la adolescente se inicie por amor, no por placer, a los 18 años y con su novio. Se asume que la mujer es más madura y que una de sus responsabilidades es "cuidarse del varón".

En lo que hace al embarazo, los padres lo plantean como un temor para ambos sexos, pero en el caso de los hijos no sienten que les "arruine" la vida. En todo caso, dicen, sólo tendrán que hacerse cargo, sin casarse. En cambio, en el caso de la mujer un embarazo precoz es percibido como un hecho que compromete su futuro y que sin duda condicionará su desarrollo personal y profesional.