domingo, 14 de septiembre de 2008

Mochilas pesadas en la era digital


BARCELONA (diario El País).- David Latorre tiene un hijo de 11 años. Además del recorrido hasta el colegio, el niño tiene que subir cada día tres pisos con el carrito hasta la clase. "El chico no se queja, pero la verdad es que parece excesivo que tenga que llevar cada día casi todo el material en el carrito. Mi sobrina de 12 años va con mochila y sí que tiene molestias."
Como David, más de siete millones de alumnos vuelven al colegio en toda España entre esta semana y la próxima. "¿Cómo deben ser las mochilas y los carritos en los que transportan el material escolar? ¿Qué efectos perversos tiene el exceso de peso? ¿Se puede evitar, en esta era de la información, tan pesada carga?", se preguntan muchos padres y maestros.
Pedro Rascón, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (Ceapa), apuesta por la introducción en las carteras de DVD y otros formatos informáticos "más ligeros, más atractivos para los niños, más flexibles e interactivos".
"El sistema de taquillas no funciona -prosigue-, porque si tienes que hacer los deberes, no puedes tener dos ejemplares de cada libro. Y la división en fascículos no me convence. ¿Qué pasa cuando se tiene que repasar? La solución está en las nuevas tecnologías."
Otros expertos señalan que el libro sigue siendo necesario para el estudio y la memorización de los contenidos, con técnicas como el subrayado, los esquemas o los resúmenes. La educación exclusivamente en soportes multimedia sólo se utiliza en la educación superior y ofrece aún problemas prácticos. Los pedagogos discuten que el peso de la mochila vaya a determinar el modelo educativo del futuro.
El consejo de los expertos es que las carteras no superen más del 10% del peso del alumno, incluso si incluyen ruedas. "No tendría sentido que, para no dañar la columna, se resintiera el hombro, el codo o la muñeca al arrastrar la mochila", apunta Mario Gestoso, director médico de la Fundación Kovacks.
La realidad es que muchos alumnos cargan cada día de ocho a diez kilos. "Las mochilas deberían pesar menos del 10% del peso del niño con un tiempo medio de 30 minutos entre ida y vuelta del colegio a su casa", destaca Xavier González Ustes, traumatólogo en el Hospital Municipal de Badalona.
"La parte de la mochila que va pegada a la espalda debe contener lo más pesado y en la más alejada al cuerpo ha de ir lo menos pesado: los lápices, el estuche, la bata, el bocadillo. Cuanto más enganchada al cuerpo la mochila, menos palanca hace sobre los hombros", añade este médico.
González da otros dos consejos: "Los tirantes deben estar acolchados porque todo el peso va sobre los dos hombros. Y las mochilas muy caídas son fatales porque hacen efecto palanca en los hombros y duele más".
Un estudio del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) señala que casi el 42% de los niños menores de 11 años sufren dolores de espalda. Pero no hay que alarmarse. Los doctores Gestoso y González Ustes dicen que llevar mucho peso en la mochila no deja secuelas graves.
¿Qué se hace para evitar estos sobrepesos?
En el colegio sevillano Tabladilla, privado, todo el material escolar se queda en el aula. Hay casilleros en las clases para que los chicos dejen los libros. Los deberes se los ponen en cuadernos o los copian en clase. En el instituto Menéndez Pelayo de Barcelona, también hay taquillas para dejar el material. En el colegio público Santa Teresa de Valencia, los niños de segundo ciclo de Infantil, de tres a cinco años, entregan el primer día de clase el maletín con todos los materiales con el nombre del niño y se deja todo el año en el colegio.
Sólo llevan una "bolsita" donde guardan, aparte de la merienda, alguna ficha para terminar o se llevan el trabajo trimestral ya acabado, dice la profesora Isabel Tomás. Las mochilas con ruedas sólo están permitidas a partir de 3º y 4º de Primaria.
En el País Vasco se han instalado taquillas, sobre todo en los centros de Secundaria.
Sebastián Tobarra y Elisa Sili