miércoles, 17 de septiembre de 2008

Crecieron un 30% las consultas por estrés entre los jóvenes


Por: G.De Domini
Hacía varias noches que dormía mal. Los temas pendientes le retumbaban en la cabeza. Sentía ansiedad, agotamiento. Todo le costaba el doble y rendía la mitad. Hasta que una mañana –ladrido de su perra de por medio–, Irina salió de la ducha: tres centímetros de agua cubrían el living de su casa. "¿Por qué a mí, por qué hoy?" , gritó por dentro. En ese instante, sintió un dolor muy fuerte en las cervicales, perdió la fuerza de un brazo, le bajó la presión, se mareó y no podía caminar. Se quedó dura. En el hospital, el diagnóstico fue con tundente: un pico de estrés.
Las consultas de jóvenes de entre18 y 30 años crecieron un 30%. Así lo afirma la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés (SAMES) y coinciden otros centros especializados.
No es todo, ahora los jóvenes llegan a los centros médicos con nuevas formas del estrés: insomnio, aumento o pérdida extrema de peso, sarpullidos, alteraciones digestivas y visuales, zumbidos, temblores, sensación de parálisis muscular en piernas, brazos y cuello. Y hasta tienen problemas para tragar con normalidad.
A raíz de alguno de estos síntomas, los internan un día o pocas horas en hospitales o sanatorios. A primera impresión, los médicos creen que se trata de otra enfermedad porque de la forma en que se manifiesta físicamente (y como son tan jóvenes) no lo asocian con el estrés. Después de varios estudios, concluyen que se trata de una crisis de estrés aguda. Como le ocurrió a Irina.
Del total de esos diagnósticos, el 80% luego visita a un especialista en trastornos de ansiedad.
El doctor Daniel López Rosetti, presidente de la SAMES, explicó que el pico de estrés o estrés agudo es la situación de alarma en la que la persona ve amenazados sus intereses y su seguridad. "O por lo menos lo que percibe de ese modo. La activación mental y física que nos prepara para enfrentar algo que va en contra de nuestros intereses. Desde un asalto a un ataque de orgullo", dijo.
Los especialistas aún no logran interpretar con exactitud por qué el estrés se manifiesta así. Según la psiquiatra Graciela Peyrú, presidenta de la Fundación Argentina de Salud Mental, se calcula que uno de cada diez pacientes jóvenes que consultan por un pico de estrés sufrieron esa sensación de parálisis en alguna parte del cuerpo. "Es muy frecuente. Todo está bien, pero sienten que se les congelan los músculos, es como un freezer de miedo ", dijo Peyrú. Pero todos coinciden en que se debe a factores sociales que sobreexigen al joven. No tienen una salida laboral muy clara y tienen resultados económicos muy bajos. "Cada vez es más común verlo entre los jóvenes. El estrés agudo alcanza a personas cada vez más chicas, por la presión y exigencia social. Y por el cansancio. Muchos trabajan y estudian a la vez. Quieren hacer todo junto y bien ", explica Rosetti. Y agrega: "Es fruto de la diferencia entre la expectativa de vida que tienen y la realidad vivencial que sienten. Es sentir que no pueden controlar su vida, que no pueden cumplir sus sueños."
El psiquiatra Juan Manuel Bulacio, presidente de la Fundación de Ciencias Cognitivas Aplicadas, coincide: "Se vive en un mundo exterior más exigente, más competitivo y con mayores incertidumbres". La causa fundamental se esconde en que los jóvenes sienten una demoraen ingresar al mundo adulto y económico, que retarda su desarrollo madurativo. "Si se quiere ser independiente hoy es sumamente difícil. El pasaje de la vida real a la adulta es complicado. Por eso se habla de adolescencia tardía". Angélica Curani, psicóloga especialista en ansiedad, considera que los jóvenes sufren picos de estrés por ser demasiado idealistas . No saben decir que no. Quieren hacer todo y lo mejor posible. Hay gente que nació para correr maratones y otra para caminar. Hay que aprender a poner límites."