martes, 2 de septiembre de 2008

Demasiado botox puede ser letal



Más de 600 personas que recibieron inyecciones de toxinas de botox sufrieron algunos efectos negativos y 28 de ellas murieron, según registró la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) y dio a conocer –en la edición que está en la calle desde hoy– la revista alemana Focus.
La publicación cuenta que, desde 1994, se produjeron en Alemania 210 casos de complicaciones vinculadas con el uso de estas inyecciones de toxinas de botulismo. Cinco de esos casos terminaron en muertes. El botox es uno de los nombres comerciales de una toxina botulínica de tipo A, aprobada por autoridades regulatorias en más de 72 países. Es el método más pedido para rejuvenecer el rostro en sesiones indoloras, no invasivas (microinyecciones que aplican dermatólogos y cirujanos plásticos), rápidas –duran minutos– y cuyas promesas se cumplen entre las 48 y 72 horas después de la aplicación. Hay que repetirlo cada seis meses y lo eligen desde Nicole Kidman y Hillary Clinton hasta las argentinas que quieren alisar arrugas, como la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Actúa produciendo una relajación temporal del músculo inyectado. Por esas cualidades, tiene 20 indicaciones diferentes y es una opción para tratar enfermedades que comprometen grupos musculares. En la Argentina está aprobado por la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica) para ser usado en cosmética y en casos de hiperhidrosis axilar (transpiración excesiva en las axilas) desde 2001. Su aplicación fue aprobada en 1992 para uso médico-terapéutico en casos de estrabismo y blefaroespasmo, y en 1998 para casos de espasticidad y distonía cervical.
Fuentes del laboratorio Allergan, que lo distribuye, expresaron que su uso creció un 40% en 2007, respecto del año anterior. Y negaron que en el país se hayan registrados casos problemáticos a partir de su uso. “Es un medicamento que cuenta más de 1.800 publicaciones en revistas científicas y médicas, y con más de 3 millones de personas tratadas”, dijo Cristián Leonhardt, de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires.
“Con las dosis que se usan en un tratamiento de cirugía plástica es seguro. Un tratamiento completo para la zona periorbitaria –patas de gallo, entrecejo, frente– lleva 100 unidades de botox, mientras que un tratamiento médico de otro tipo, no cosmético, puede superar las 3.000”, explicó María Cristina Picón, cirujana plástica, miembro de la International Society of Aesthethic Plastic Surgery.
¿Cuáles son los riesgos que pueden surgir de un mal uso de esta sustancia?
“Los mismos que los de un paciente con intoxicación botulínica alimentaria. Pero con 100 unidadades nunca se va a dar. Es un tratamiento bastante inocuo en su realización, y por eso la gente lo busca, especialmente a partir de los 40 años”, comentó Picón.
En Estados Unidos, el botox es un tratamiento líder y mueve fortunas: en 2007 casi 3.000.000 estadounidenses se lo inyectaron, dijo el informe “Cosmetic Surgery National Data Bank Statistics”. En febrero de 2008, la agencia norteamericana de administración de drogas y alimentos (FDA) advirtió que su uso podía tener consecuencias peligrosas y mortales en caso de sobredosis. Pero no lo prohibió. Y aclaró que ninguna de las víctimas hospitalizadas a raíz de complicaciones en el tratamiento se había inyectado botox con fines cosméticos.
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