lunes, 8 de septiembre de 2008

Maridos traicionados ventilan en público sus casos en Italia

Canicatti



Por: ROMA. ANSA
Si enterarse de que uno es el "cornudo" más popular del barrio y que todo el mundo estaba al tanto del asunto menos uno puede parecer una escena suficientemente humillante, un comité de italianos despechados encontró la forma de dispararse a sí mismos el tiro de gracia: organizaron tareas de inteligencia y empapelaron el barrio con los nombres de las víctimas de esposas infieles. Sin anestesia, claro, aunque al menos, les dieron un cálido recibimiento al clan: "Bienvenido al club de los cornudos locales".
Bienvenidos.
Canicatti, una pequeña localidad en la provincia italiana de Agrigento, al oeste de Sicilia, amaneció empapelada por unos 20 mil volantes firmados por un tal "Comité de Maridos Traicionados". En el volante figuraban nombre, apellido, profesión y dirección del "cornudo" en cuestión y la bienvenida formal a las filas del club "por haber soportado con dignidad las continuas infidelidades de su esposa con más de un amigo".
Así, y eso que hay quienes se jactan de un supuesto "sentido del honor" de los sicilianos.
Nadie sabe bien quiénes son las fuentes de información del comité justiciero, pero a más de una esposa adúltera se le habrá entrecortado la respiración mientras recorría con la vista la lista de los maridos engañados.
Pero no todo fue autoflagelo.
Los defensores de los derechos de los engañados también publicaron nombre, apellido, dirección y profesión de las mujeres infieles con su respectivo listado de supuestos amantes.
La policía local enseguida abrió una investigación y quedó a la espera de que alguna de las mujeres señaladas o de los supuestos amantes averigüe quienes integran el comité anónimo o denuncie al autor de los volantes por calumnias. Hasta ayer, sin embargo, nadie había dicho una palabra.
En Bronzolo, en la provincia de Bolzano (en el extremo norte de Italia, sobre la frontera austríaca) alguien se sumó a la causa y colgó durante la noche un listado en el espacio reservado para los afiches públicos del municipio: también era un escrache a las engañadoras -y a los engañados- del pueblo. Y si bastaba una palabra para crear un discreto panic attack colectivo, la escribieron al final de la lista: "Sigue...".
Algunos creyeron que se trataba de una estrategia de marketing político más que de un intento -cuestionable- de reivindicación masculina. Muchos habitantes de Bronzolo supusieron que la idea tenía algo que ver con las elecciones regionales que se celebrarán el mes próximo. Lo raro fue que en la lista también figuran nombres de dirigentes de diferentes partidos políticos. Por las dudas, nadie preguntó nada.

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