martes, 2 de septiembre de 2008

El "paco", la nueva droga de exterminio



En su "presentación en sociedad", el paco apareció como "la opción económica para el que no tenía acceso a otras drogas". Personalidades solitarias, seres que temen ser abandonados y que buscan "pertenecer" aparecen como los más propensos a caer en esa adicción.
Profesionales consultados por Infobae.com hablaron de una "multicausalidad" que lleva al consumo e hicieron hincapié en el rol de los padres. Frases como "el adicto es emergente de un grupo"; "esto está ligado a la soledad de nuestros jóvenes" o "los chicos nos piden límites a gritos" fueron repetidas en varios tramos de la entrevista por la licenciada Claudia Belda, psicóloga social e integrante del Grupo Fénix-Renacer.
Su primer contacto con lo que ella prefiere llamar "la droga del exterminio" se dio cuando trabajaba en el departamento de Prevención del hospital infanto juvenil de Salud Mental Tobar García.
"Hace ocho años el paco no existía -recordó-. Pero en 2006 empezamos a notar que algo se nos escapaba y descubrimos que había una sustancia más letal que todas las drogas que existían. Y fue conversando con quienes la consumían que notamos que el tiempo de sobrevida era más acotado".
Hoy la profesional desarrolla su tarea en los comedores comunitarios En-hacore, Mate cocido y Comedor de Juanita, de Ciudad Oculta, Bajo Flores y Pompeya, respectivamente. Pero admite que lo que allí hacen es asistencialismo; "prevención es llegar antes", aseguró.
Respecto a qué es lo más difícil de su trabajo, Belda no dudó: "Cuando alguien está drogado parece que se lleva el mundo por delante, pero sin el efecto de ninguna sustancia lo que veo son personas con miedo al abandono, seres absolutamente desolados, niños que no saben con qué se van a encontrar si 'salen' de ese mundo".
"Lo más duro que me tocó enfrentar fue una mamá de una nena de 8 años que vino a consultarnos, porque su hija se prostituía para acceder al paco", recordó.
De qué hablamos cuando decimos "secuelas irreversibles"
Consultado acerca de las posibilidades de rehabilitación de un adicto al paco, el doctor Eduardo Kalina, especialista en Psiquiatría y Master en Adicciones explicó que "la recuperación depende de una cantidad de factores: a menor edad de la persona, el daño es mayor y se da más rápido, ya que un cerebro en evolución es más sensible".
También influyen el estado nutricional de la persona, el tipo de vida que lleve (alguien con necesidades básicas insatisfechas se encuentra en 'desventaja' respecto de quien está bien alimentado y en un ambiente que rápidamente lo contenga). En este punto resulta primordial -para Kalina- "la red socio familiar con la que cuenta" el adicto.
El profesional detalló que los principales daños son los cerebrales, que pueden ser múltiples: "El paco produce defrontalización, daña la frontalidad", explicó Kalina, quien también denomina al daño hecho por esta adicción "encefalopatía (enfermedad del cerebro) desfrontalizante".
Para que entendamos todos, Kalina sintetizó que el lóbulo frontal es conocido como el de la 'civilización, dado que en él está la capacidad de poner freno a los impulsos, a la agresión, la capacidad de pensar las consecuencias de los actos, así como tener moral, ética o espiritualidad.
"Ese lóbulo sufre microinfartos que lo dañan progresivamente convirtiendo a esa persona en 'puro impulso'".
Respecto al tiempo estimado de muerte, el profesional remarcó que, si bien no está establecido, es poco y depende de la resiliencia (resistencia a los materiales) de cada persona.
El rol de los padres Ambos profesionales coincidieron en que un padre "presente" necesariamente notará que su hijo consume. "Adelgazan mucho, pierden piezas dentarias y hasta llegan a desconocer a quienes lo rodean; y eso en un breve tiempo", detallaron.
"Lo que los papás tienen que entender es que son responsables", aseguró Claudia Belda, quien parafraseando a los jóvenes con los que trata a diario, llamó a los mayores a dejar de "ser caretas".
"Los padres perdimos la posibilidad de acercarnos a nuestros hijos, no sabemos decir 'no' y los chicos piden a gritos límites", remarcó la licenciada, y agregó: "El paco saltó la villa, hoy ya no es la opción económica para el que no tiene acceso a otra droga.
Lo que antes se tiraba (en referencia a la pasta base o desecho de la producción de cocaína) hoy es negocio para muchos".