viernes, 28 de agosto de 2009

La satisfacción corporal se relaciona con unos hábitos alimenticios sanos


CRISTINA DE MARTOS (elmundo.es)

MADRID.- Ser feliz depende de muchas cosas, entre otras de nuestro cuerpo. Varios estudios, presentados en un congreso de la Asociación de Psicología de Estados Unidos, revelan que las personas que están satisfechas con su cuerpo, independientemente de su peso y forma, son más propensos a tener una alimentación sana.

Muchas mujeres se ven gordas, blandas o no les gustan sus formas por lo que se someten a continuas dietas. "El mensaje que reciben las mujeres es que cierto grado de insatisfacción con sus cuerpos es sano porque les fuerza a cuidar de él", explica Tracy Tylca, coautora del estudio y profesora de psicología de la Universidad Estatal de Ohio (EEUU).

Pero a tenor de los resultados, lo que sucede es todo lo contrario. "Es necesario valorar primero tu cuerpo para adoptar mejores hábitos alimenticios", señala Tylca. Tener un buen concepto de uno mismo ayuda a seguir una 'alimentación intuitiva', guiada por las sensaciones de hambre o saciedad más que por las emociones o situaciones.

Come lo que quieras pero cuando tengas hambre

Frente a los 'comedores emocionales', las personas que siguen una 'alimentación intuitiva' comen para satisfacer una necesidad fisiológica y no para superar determinadas situaciones o emociones, como el estrés o la ansiedad.

Las claves para ser una de ellas son: comer cuando se tenga hambre, hacerlo sin límite de cantidad o de tipo de comida hasta quedar satisfecho, y guiarse sólo por la sensación de saciedad o hambre para determinar cuándo y cuánto se come.

La 'alimentación intuitiva' está relacionada, según Tylca, con una autoestima elevada, satisfacción en la vida y una actitud proactiva, luchadora y optimista. Por el contrario, los trastornos de la alimentación y una visión distorsionada del cuerpo son poco frecuentes entre estas personas.

"Existe la creencia de que si le das a la gente luz verde para que coman todo lo que deseen, se darán un atracón y ganarán muchos kilos. Pero eso no es lo que hemos averiguado", explica Tylca.

"Acepto mi cuerpo tal y como es"

Tylca, junto con la estudiante Laura Avalos, evaluaron a 597 mujeres y descubrieron que las que comían de forma intuitiva, tenían además una valoración muy positiva de sus cuerpos y los aceptan tal y como son, aunque no sean perfectos.

Estos datos revelan que, cuanto más funcional es la visión que una mujer tiene de su cuerpo, adoptará hábitos de alimentación mejores y más sanos.