domingo, 23 de agosto de 2009

Con medicamentos para tratar diferentes tipos de adicciones sería posible controlar la cleptomanía

Un psiquiatra de la U. de Minnesota (EE.UU.), reveló cómo a través de un medicamento para tratar la drogadicción y el alcoholismo lograron reducir el impulso de robar en un grupo de cleptómanos.

A Susana no le gustan los vallenatos, pero por cuenta de una compilación de éxitos de este género en CD, que trató de sustraer de una discotienda, casi se gana un lío judicial cuando la alarma del detector de seguridad la puso en evidencia ante vendedores y clientes que en ese momento se encontraban en el establecimiento.

Fue un absurdo insuceso, como ella lo califica, no solo por el precio irrisorio del disco -20.000 pesos- sino porque estuvo cerca de ser reseñada como ladrona debido a una conducta de la cual no tuvo control. Susana es víctima de un desorden mental que la lleva a la cleptomanía.

Ese impulso incontrolable, que afecta de vez en cuando a Susana, más que una enfermedad es considerado por los especialistas como otro síntoma de una serie de patologías psiquiátricas asociadas con trastornos de la personalidad e inclusive con el abuso de sustancias y desórdenes alimenticios como la anorexia o la bulimia.

Una investigación realizada por la Asociación Americana de Psiquiatría, y publicada en la revista American Journal of Psychiatry, se acercó a este panorama cuando determinó que la cleptomanía comparte rasgos de algunas enfermedades mentales reflejados en la ansiedad e impulsividad, siendo esta última la característica "psicopatológica principal" presente en los afectados.

Según explica a esta casa editorial el psiquiatra Rodrigo Córdoba, el cleptómano tiene dificultad para controlar el impulso de robar aunque tenga conciencia de lo que hace y sus repercusiones. Punto de vista que comparte la psiquiatra de Medicina Legal, Heydi Chica, quien agrega que esa falta de control del impulso es lo que diferencia al delincuente de un cleptómano.

Por eso, no es posible que en una misma persona exista la doble condición de cleptómano y ladrón.

No obstante lo anterior, la psiquiatra explica que a la luz de las leyes colombianas si un cleptómano comete un hurto tiene que asumir su responsabilidad y responder ante la Justicia.

Fármacos, sí pero no

Desde la perspectiva patológica, la cleptomanía es un campo en el cual aún hay mucho que explorar, según establece un estudio del Departamento de Psiquiatría de la U. de la Rioja (España), que en un artículo publicado en la revista Anales de la Psiquiatría definió que la cleptomanía también es el reflejo de una forma de trastorno de espectro obsesivo-compulsivo y/o de trastorno del espectro afectivo.

Esa relación ha llevado a que se busquen por la vía farmacológica -adicional a las psicoterapias- algunas soluciones para frenar el impulso de robar.

Por ejemplo, a finales del semestre pasado, el psiquiatra Jon E. Grant, de la U. de Minnesota (EE.UU.), reveló cómo a través de un medicamento para tratar la drogadicción y el alcoholismo lograron reducir el impulso de robar en un grupo de cleptómanos

La investigación de Grant, publicada en la revista Biological Psychiatry, evaluó en dos meses a 25 adultos con cleptomanía a quienes se les suministró placebo y el medicamento en estudio. El resultado: los que tomaron el fármaco redujeron significativamente sus características obsesivas compulsivas asociadas con el deseo de robar.

"La cleptomanía comparte similitudes con trastornos por abuso de drogas y de alcohol como el deseo intenso de consumo, las tolerancias, la abstinencia, los intentos permanentes y fallidos de reducir o dejar de consumir", explicó Grant en la publicación.

No obstante lo anterior, un experimento realizado por el Departamento de Psiquiatría de la U. de Stanford, liderado por la especialista Lorrin Koran, estableció que si bien es cierto que con el uso de fármacos se han obtenido progresos con pacientes, no hay un tratamiento válido que ofrezca una respuesta satisfactoria y concluyente. Así lo ratificó un estudio publicado en Journal of Clinical Psychiatry.

¿Cleptómano o ladrón?

Existen en la investigción de la ciencia forense una serie de técnicas y procedimientos psiquiátricos y psicológicos para evitar que un ladrón simule una condición de cleptomanía con el fin de evitar su responsabilidad legal bajo el pretexto de un supuesto trastorno mental.

Cleptómano:
- Su acción es consecuencia, en la mayoría de las ocasiones, de un desorden mental
- Actúa de forma impulsiva
- Generalmente lo atrapan debido a su inhabilidad e ingenuidad para robar.
- La sustracción por lo general es de objetos pequeños y de muy poco valor.
- Por lo general actúa solo.

Ladrón:
- Roba porque tiene la necesidad de satisfacer un deseo material, económico o social.
- Planea detalladamente el hurto con la mayor profesionalidad y detalle.
- Prepara una estrategia de huida y su delito probablemente quede impune.
- Le motiva la utilidad o el valor de lo robado.
- El delincuente a veces actúa en compañía.

No hay excusa para evadir la ley

Según un estudio de Alto -organización especializada en prevención y reducción de las pérdidas por los llamados 'robos hormiga'-, aunque los cleptómanos utilizan su trastorno para evitar consecuencias legales, son responsables frente a la ley penal. El análisis de esta compañía establece que en la jurisprudencia colombiana, la inimputabilidad como presupuesto de la culpabilidad no desemboca en la absolución de individuo, sino en una sentencia en la que se declara responsable al sujeto y se le somete a un tratamiento llamado 'medida de protección', que puede consistir en una libertad vigilada o la reclusión en un centro especializado.

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