sábado, 29 de agosto de 2009

El hombre que escuchaba los susurros de Dios

Por Mario Diament

MIAMI.- Phillip Garrido estaba convencido de haber encontrado un método para controlar las voces celestiales que algunos oyen en su interior y que los impulsan a cometer actos violentos.

En su blog, llamado Voces reveladas, Garrido, quien firma con el seudónimo "El hombre que hablaba con su mente", incluye declaraciones juradas de seis testigos que participaron de una demostración de su extraordinaria habilidad.

"He aquí una nueva percepción que tiene el potencial de ayudar a la gente que oye voces a posiblemente detener y reexaminar su pensamiento antes de cometer un acto violento contra sí mismo o contra otros", escribe.

Como ejemplo, cita el caso de la mujer que arrojó a sus tres hijos a la bahía de San Francisco, y asegura que su descubrimiento podría haberla disuadido de hacer lo que hizo.

"El oír voces -explica- coloca a la mente humana en un estado hipnótico que eventualmente lleva a una persona a construir un sistema engañoso de creencias que la empuja al curso de acción que habrá de emprender."

Garrido sabe de qué habla. En 1991 secuestró en South Lake Tahoe, California, a Jaycee Lee Dugard, que entonces tenía 11 años, y la mantuvo en cautiverio durante 18. En ese período abusó sexualmente de ella y la llevó a concebir dos hijas, hoy de 11 y 15 años, a las que también mantuvo encerradas detrás de la casa que habitaba con su esposa.

El martes, Garrido llevó a las niñas a la Universidad de California, en Berkeley, donde se proponía distribuir literatura religiosa de su recientemente creada Iglesia de los Deseos de Dios, cuando un policía advirtió un comportamiento sospechoso en las niñas. Al día siguiente, Garrido se presentó ante el oficial de supervisión, junto con Dugard, que confesó su identidad y relató las circunstancias de su cautiverio.

El caso se inscribe en una serie similar de secuestros de jóvenes sometidas a condiciones de abuso sexual, maltrato y esclavitud.

Colleen Stan tenía 20 años en 1977 cuando fue secuestrada en California y mantenida como esclava sexual durante siete años. Su caso se llamó "La chica en la jaula", porque su captor la tenía encerrada en una jaula durante gran parte del día.

Elizabeth Smart fue robada de su dormitorio en Salt Lake City, en 2002, cuando tenía 14 años. Fue encontrada en compañía de sus captores, no lejos de su casa, nueve meses después. Otros episodios notables, como los de Natascha Kampusch, Elizabeth Fritzl y Lydia Gouardo tuvieron lugar en Europa.

Factores comunes

El fanatismo religioso y la convicción de oír la voz de Dios son factores comunes en muchos de estos episodios. En su blog, Garrido admite que si bien al comienzo hizo "algunas cosas muy malas", su encuentro con Dios le dio una perspectiva reveladora a su situación.

"El Creador me ha dado la habilidad de hablar en la lengua de los ángeles, a fin de hacer sonar una llamada de alerta que con el tiempo incluirá la salvación del mundo entero", escribe en su blog.

Mientras los detalles de la odisea de Dugard se desplegaban en los últimos dos días en la prensa, otro escándalo no menos aberrante, el de los memorandos de la era de George W. Bush aprobando el uso de tortura en los interrogatorios de sospechosos de terrorismo, reclamaba la atención pública.

Bush también había creído oír la voz de Dios dictándole qué hacer. "Dios me ordenó atacar a Al-Qaeda y luego me pidió que atacase a Saddam [Hussein]", le aseguró a Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, según numerosos testimonios.

Lástima que no estuviera al tanto del método descubierto por Garrido. Tal vez la historia del mundo en la última década hubiera sido diferente.

lanacion.com