martes, 25 de agosto de 2009

Proponen circuncidar para prevenir el HIV


La circuncisión, un hábito eminentemente judaico, podría generalizarse para todos los niños de los Estados Unidos como medida preventiva contra el HIV, más allá de cualquier credo o religión. En la Conferencia para la Prevención del Sida, que se lleva adelante esta semana en Atlanta, un grupo de especialistas de sanidad discutirá si la intervención quirúrgica, en la que se extrae la piel que cubre el prepucio, disminuye las posibilidades de contraer el virus.
“Tenemos una importante epidemia de HIV en este país y debemos prestar especial atención a cualquier herramienta que nos ayude a frenarla”, dijo el doctor Peter Kilmarx, jefe de Epidemiología del Centro para la Prevención y Control de las Enfermedades (CDC), en una entrevista al diario The New York Times.
“Si tenemos un éxito parcial en los hombres, acabará reduciéndose la prevalencia del HIV en la población, y por consiguiente disminuirá el riesgo entre las mujeres”, agregó. Sin embargo, esta idea de cortar por lo sano choca contra objeciones de la organización estadounidense América Intacto, que trabaja para proteger a los bebés de la circuncisión y otras formas de alteración genital por considerarla una cirugía médicamente innecesaria que viola la ética médica y los derechos humanos de los niños.
“La circuncisión ha reducido hasta el 40% los casos de HIV en África por transmisión heterosexual. Sin embargo, no protege a las mujeres y tampoco está estudiado su efecto para el caso de hombres que tienen sexo con hombres. No está demostrado que funcione en países con prevalencia baja”, explicó Pedro Kahn, médico infectólogo, director de la Fundación Huésped. Según considera el director de Infectología del Hospital Fernández, las medidas deben tener una lógica costo-beneficio que no se corresponderían en este caso. Además, añadió que “puede ser una medida higiénica, pero no hay argumento para recomendarlo con base científica para todo el mundo. Para eso está reuniendo información el CDC”.
Según precisó, el 0,6% de la población padece el virus en la Argentina, y, bien tratado, puede permitir llevar una vida prácticamente normal. Según datos de la ONU, 41 millones de personas están infectadas por el virus.
El doctor Gregorio Spivak realiza un promedio de cincuenta circuncisiones por mes. Luego de recibirse como cirujano se convirtió en mohel, el encargado de oficiar la ceremonia judía conocida como brit milá, en la que el recién nacido sella su pacto con Dios a través de la circuncisión, una de las mitzvot (preceptos) más importantes que establece la religión.
“El virus muere en segundos en el aire. Pero entre el prepucio y el glande se forma un medio de cultivo que permite una buena proliferación porque es una ambiente cálido y húmedo”, consideró, y describió que la sexta parte de la población mundial está circuncidada. Spivak lo considera una buena medida preventiva y entiende que favorece la higiene, pero aclara: “Eso no quiere decir que las personas deban dejar de cuidarse”.
El 28 de marzo de 2007 la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el HIV-Sida (Onusida) recomendó la circuncisión como medida preventiva contra la enfermedad luego de que una serie de investigaciones en Kenia, Uganda y Sudáfrica demostró que la intervención quirúrgica redujo el riesgo de infección aproximadamente en el 60% en relaciones heterosexuales. Pero hace un mes una investigación de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins, de Baltimore (Estados Unidos), publicada en la revista británica The Lancet, contrastó esta consideración con otra prueba realizada en África. Por lo tanto, deberá aguardarse la finalización de la conferencia para entender si el corte, más allá de su faceta religiosa e higiénica, tiene otro sentido.
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