viernes, 4 de septiembre de 2009

Tintín, ¿un racista en aprietos?


En un comunicado, la Biblioteca Pública de Brooklyn anunció que decidió retirar su copia de Tintín en el Congo del acceso directo pero aclaró que permanece disponible "para cualquiera que la quiera ver solicitando una cita".
"Es importante aclarar que no estamos censurando este libro", dijo Malika Granville, portavoz de la institución del barrio este de Nueva York, tras la publicación de varios artículos sobre la polémica en la prensa local.
La Unión de Libertades Civiles de Nueva York (NYCLU) se sumó al debate criticando la decisión. "La respuesta a una expresión ofensiva debe ser más expresión", dijo Donna Lieberman, directora ejecutiva de NYCLU.Según Lieberman, "cuando alguien retira un libro de los anaqueles porque es ofensivo, está sofocando el debate y sofocando la libertad".
Tras los artículos de prensa sobre la polémica y las protestas de los defensores de la libertad de expresión, la biblioteca de Brooklyn aseguró que con la medida buscaba en realidad proteger el libro y no censurarlo.
"Durante cierto tiempo, nuestra copia de Tintín en el Congo era la única disponible en una biblioteca pública en los cinco distritos de Nueva York. Por esa razón es apropiado tener un mayor nivel de protección", dijo Granville.
"Nuestra misión como biblioteca es asegurar la preservación y la transmisión del conocimiento de la historia y la cultura de la sociedad". Con Tintín en el Congo, "la biblioteca Pública de Brooklyn se asegura de que este material, aunque sea considerado cuestionable por algunos, sea accesible para todos". Hace dos años, la librería Borders que distribuye el título en Estados Unidos anunció una medida similar y motivada por las acusaciones de racismo.
"Dado que Tintín en el Congo podría resultar ofensivo para alguno de nuestros clientes, hemos decidido colocar el título en las secciones de nuestra tienda dedicadas principalmente a los adultos", dijo Borders en 2007.
Los detractores del joven reportero con copete consideran que el episodio en el Congo contiene imágenes y diálogos que implican prejuicios racistas, donde los africanos son salvajes, parecen monos y hablan mal.
Los editores de la tira cómica belga defendieron a Tintín en el Congo destacando que debe ser leída tomando en cuenta el contexto de la época en que fue creada, hace 80 años.


Una nueva demanda contra la creación de Hergé
El ciudadano belga de origen congoleño que hace dos años consideró racista el cómic Tintín en el Congo y denunció a la sociedad Moulinsart, gestora de los derechos mundiales de la obra de Hergé (1907 -1983), piensa repetir su querella en Francia,
informó este martes Le Figaro.
Mbutu Mondondo Bienvenu, de 41 años, consideró "racista y xenófoba" la actitud del joven reportero rubio de pantalones cortos en Tintín en el Congo (1931) y pidió su prohibición en agosto de 2007, un mes después de que la Comisión británica para la Igualdad Racial pidiese, asimismo, que se impidiese la venta de ese álbum que, en su opinión resalta, "groseros estereotipos raciales".
El actual relanzamiento de la acción se produce poco después de que la biblioteca municipal de Brooklyn (EEUU) haya trasladado a Tintín en el Congo junto a otras obras "ofensoras", como Mein Kampf, de Hitler, y Trópico de Capricornio, de Henri Miller, recordó Le Figaro, citando un comunicado de la sociedad Moulinsart.
El nuevo relanzamiento judicial coincide igualmente con el proyecto de los directores estadounidenses Steven Spielberg y Peter Jackson de adaptar al cine las aventuras de Tintin para 2011, según resaltó la empresa gestora. El abogado belga del denunciante, Claude Ndjakanyi, subrayó en declaraiones a Le Figaro que en Bruselas la instrucción dura ya dos años y ni siquiera han tenido acceso al sumario, por lo que mientras última una apelación ante la Justicia del país, prepara una primera querella en Francia.
La razón de ese silencio es "política", pues con Tintín y su dibujante, Georges Remi -conocido como Hergé- se ataca "el símbolo de Bélgica", estimó el letrado, cuyo cliente, dijo, está dispuesto a ir hasta el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos si es preciso.
Para Mondondo Bienvenu, "ni los niños belgas ni los congoleños deben estar expuestos" al contenido "ofensivo" de esa obra, llena de "estereotipos" humillantes, propaganda colonizadora y paternalismo para con los personajes negros.
Tintín en el Congo no es el único cómic problemático de Hergé, acusado de antisemitismo y anticomunismo por algunas otras de sus obras, a la vez que celebrado por el carácter ejemplar, modélico y visionario de muchas otras. Según rememora Le Figaro, son cuatro los volúmenes "malditos" del celebérrimo dibujante, quien presentó disculpas y/o modificó algunos episodios de su planetario éxito editorial. Al respecto, Moulinsart destacó la necesidad de juzgar una obra en su contexto, pues Tintín en el Congo fue escrito en 1931, en pleno período colonial.
El recién inaugurado Museo de Hergé, en la población belga de Lovaina la Nueva, muestra algunas de las obras publicadas por el padre de Tintín en el diario Le Soir, controlado entonces por el régimen nazi. Algo que siempre fue motivo de controversia sobre su filiación ideológica, aunque Hergé negó también siempre toda afinidad con el nazismo.
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