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lunes, 12 de marzo de 2012

La circuncisión podría proteger contra el cáncer de próstata

La circuncisión puede proteger a los varones de padecer ciertas enfermedades de transmisión sexual. Estas infecciones podrían estar detrás de ciertos casos de cáncer de próstata; ergo... ¿los varones circuncidados están más protegidos contra este tipo tumor? Un grupo de investigadores estadounidenses se planteó esta hipótesis y la respuesta es afirmativa.
El papel de ciertos virus en algunos casos de cáncer está más que establecido. Es así, por ejemplo, para el papilomavirus humano que desencadena el cáncer de cuello de útero en las mujeres. En el caso de los varones, ciertas evidencias sugieren que las infecciones de transmisión sexual son capaces de ocasionar una inflamación crónica de los tejidos, es decir, un entorno favorable para que se desarrollen las células tumorales.
El prepucio (que recubre el glande) es un tipo de tejido rico en células inmunes, más vulnerables a las infecciones. Además, es fácil que se produzcan pequeños desgarros a través de los cuales ciertos virus pueden acceder al organismo. De hecho, desde 2007, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la circuncisión como método para prevenir nuevos casos de VIH, después de que varios estudios hayan demostrado su utilidad. Sin embargo, su papel en la prevención del cáncer prostático no se había abordado hasta ahora.

Antes del debut sexual

Por eso, el equipo dirigido por Jonathan Wright, del centro de cáncer Fred Hutchinson de Washington (EEUU), llevó a cabo un amplio análisis para comprobar si la circuncisión otorga a los varones cierta protección antitumoral (precisamente porque reduce su incidencia de infecciones). Sus resultados se publican en la revista 'Cancer'.
Para su estudio analizaron a 3.399 varones; cerca de la mitad de ellos sanos y, el resto, diagnosticados con cáncer de próstata. Según su análisis, aquellos que habían sido circuncidados antes de su primera relación sexual tenían un 15% menos de riesgo de cáncer que los varones que mantenían su prepucio intacto.
Esta protección derivada de la circuncisión se mantuvo tanto para los casos de cáncer de próstata más benignos (12% menos de riesgo) como para los tumores más agresivos (18% de reducción). Sin embargo, no fue así para quienes habían sido circuncidados después de su debut sexual. "Creemos que esta cirugía resulta protectora en aquellos casos de cáncer en los que existe un mecanismo infeccioso a través de la vía sexual", resume Wright a ELMUNDO.es, "de manera que después de la primera relación sexual, la circuncisión no tendría este efecto puesto que el contacto con el agente infeccioso ya se habría producido".
Jesús García Mata, miembro de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), considera que el estudio es interesante, "aunque habrá que seguir estudiando el papel de las infecciones genitourinarias en el cáncer de próstata". Según el jefe del servicio de Oncología del Complejo Hospitalario de Orense, la reducción del 15% de riesgo que se observa en el estudio es importante teniendo en cuenta que el cáncer de próstata es una patología frecuente en varones.
No obstante, Rogelio González Sarmiento, del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca (CIC), es cauto en su interpretación. "Aunque las diferencias son significativas, no queda claro si se pueden atribuir a la circuncisión o a la infección", explica a ELMUNDO.es.
Por otra parte, añade, "dependiendo de los programas de detección precoz, la población que se incluye en este tipo de investigaciones no siempre es homogénea. Además, en estos estudios influyen los hábitos sexuales e higiénicos de las diferentes poblaciones, por lo que estos resultados no son extrapolables". El propio autor es cauto en sus palabras con este periódico: "Son resultados observacionales, podemos sugerir los mecanismos, pero no probar la causalidad".
De hecho, el estudio no aborda en profundidad los mecanismos por los que esta cirugía, que consiste en retirar el prepucio del pene, podría proteger contra el cáncer. "Aunque se trata de un trabajo observacional, los datos sugieren un mecanismo biológico plausible"; de hecho, citan numerosos trabajos en los que se demuestra que algunos virus e infecciones son capaces de generar una respuesta inflamatoria en los tejidos que crea un entorno favorable para las células malignas. Se calcula, por ejemplo, que los virus están detrás del 17% de los diagnósticos.
Por ejemplo, algunos virus son capaces de generar cambios malignos directamente en las células, integrándose en su ADN. En otros casos, "alteran el microambiente de los tejidos, generando daños oxidativos y favoreciendo la proliferación celular que da origen a un tumor", explican.
elmundo.es

jueves, 2 de febrero de 2012

La mutilación genital femenina sigue siendo una epidemia

La abuela de una niña somalí se lava las manos tras la mutilación del clítoris. | AP
Las cifras siguen poniendo los pelos de punta. A pesar de vivir en el siglo XXI y a pesar, también, de la evolución de los países subdesarrollados, la mutilación genital femenina (MGF) sigue siendo una epidemia en África, tal y como documenta la Organización Mundial de la Salud en la última edición de 'Bulletin World Health Organization'. Un ejemplo: sólo en Sierra Leona, la prevalencia es aún del 94%.
Heather Sipsma, de la Universidad de Yale (EEUU), es el autor principal de una investigación que ha calculado la prevalencia de la "circuncisión" de las mujeres en África occidental gracias a las encuestas llevadas a cabo entre 2005 y 2007 en varios países. De esta forma se estableció el porcentaje de aquéllas que habían sido sometidas a una ablación, así como el número de sus hijas que también fueron mutiladas.
La MGF comprende, según la OMS, todos los procedimientos que, de forma intencional y por motivos no médicos alteran o lesionan los órganos genitales. Más de 100 millones de niñas y mujeres han sido víctimas de esta práctica y más de tres millones están en riesgo de sufrir este procedimiento cada año. La circuncisión femenina "se ve como un rito de iniciación para las niñas en algunas comunidades y se realiza con mayor frecuencia entre los cuatro y los 10 años", destaca la entidad internacional.

Los motivos

Los motivos para su práctica van desde la 'fe' en que aumenta la fertilidad o favorece la pureza hasta que eleva las oportunidades de matrimonio y previene las muertes prenatales. "Estas creencias están fuertemente enraizadas en la tradición, la cultura y la religión, pero no tienen ninguna base científica", aclaran los autores de la investigación".
Es más, todas las que se someten a este tipo de intervención sufren un dolor extremo (suele hacerse sin anestesia y sin las condiciones higiénicas y de esterilidad adecuadas) y pueden llegar a morir debido al excesivo sangrado. Por si fuera poco, tienen un elevado riesgo de sufrir efectos secundarios graves como: infecciones locales, formación de abcesos, tétanos, infección de la pelvis y del tracto urinario, además de sida o hepatitis. Y todo sin hablar de las secuelas psiquiátricas, como síndrome de estrés postraumático.

El estudio

Los científicos estadounidenses llevaron a cabo "un estudio transversal en 10 países de África occidental con los datos recogidos entre 2005-2007 en Burkina Faso, Costa de Marfil, Gambia, Ghana Guinea-Bissau, Mauritania, Nigeria, República de Níger, Sierra Leona y RepúblicaTogolesa. Todas las mujeres, con edades entre 15 y 49 años fueron entrevistadas en sus casas.
A todas se les preguntó si habían sufrido la circuncisión, si tenían hijas que también habían pasado por esta práctica, además de indagar en sí creían que se debía continuar con este procedimiento. En la mayoría de los países, las participantes estaban casadas y la proporción de mujeres musulmanas fue de entre el 14% al 99%.
Los datos muestran que en Sierra Leona, Gambia, Burkina Faso y Mauritania, la prevalencia de MGF fue del 94%, 79%, 74% y 72%, respectivamente. Por el contrario sólo un 6% de las mujeres de Ghana y las República de Níger y Togolosa habían sido amputadas.
"Gambia fue uno los países con más proporción de hijas sometidas a la ablación del clítoris (64% ) mientras que en Togo, Níger o Ghana este porcentaje fue solo del 1%", reza el artículo.
Burkina Faso fue el único país que ha experimentado una reducción drástica en la prevalencia de MGF entre las madres (74%) y las hijas (25%). Sólo el 14,2% encuestadas en dicho país afirmó que este procedimiento debería continuar practicándose.

Características asociadas

Por lo general, "ser mayor con menos educación, estar casada en la actualidad o en el pasado se asoció con mayores probabilidades de haber sido sometida a la circuncisión... Por otra parte ser musulmana también se relacionó con más probabilidades de haber sufrido la MGF".
La prevalencia estimada de la ablación del clítoris varía entre los países a pesar de su "proximidad geográfica, lo que refleja diferencias entre contextos políticos, sociales e históricos", determinan los autores del ensayo.
"Gracias a los esfuerzos llevados a cabo en Burkina Faso y Mauritania y a los resultados obtenidos con ellos, creemos que hay cuatro componentes clave para la reducción de la MGF: la educación y la conciencia de la comunidad, el uso de grupos más destacados para defender la abolición de esta práctica, el apoyo de los profesionales como enfermeras o curanderos tradicionales y el cumplimiento de la legislación", defienden los investigadores.
Por ello creen que "teniendo en cuenta la amplia variedad de estrategias fructíferas en países donde la MGF está descendiendo, estos países podrían servir de ejemplo a los que cuentan con cifras aún elevadas de circuncisiones pero desean reducirlas".
elmundo.es

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Circuncisión masiva en 13 países africanos

Un padre sujeta las manos de su hijo antes de la intervención.| Reuters
Una inversión de 1.500 millones de dólares (unos 1.125 millones de euros) entre 2011 y 2015 para implantar la circuncisión en 13 países del sur y el este de África parece mucho en los tiempos que corren. Pero si se tiene en cuenta que podría ahorrar a la larga hasta 16.000 millones de dólares y evitar 3,1 millones de nuevas infecciones por VIH en la próxima década, entonces la cifra ya no resulta tan desmesurada.
Son estos cálculos los que han llevado a EEUU -a través del PEPFAR (su programa de ayuda contra el sida)- y a ONUSIDA, entre otras instituciones, a embarcarse en una ambiciosa campaña de circuncisión masiva, convencidos de que esta intervención es esencial para controlar la epidemia en aquellos lugares con una alta prevalencia de sida.
La circuncisión masculina es uno de los procedimientos quirúrgicos más antiguos y varios estudios científicos han demostrado que los hombres circuncidados tienen un 57% menos posibilidades de contraer el VIH por relaciones heterosexuales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la recomienda desde 2007 como una estrategia para prevenir nuevos casos. Y ahora parece que le ha llegado definitivamente el turno de consolidarse.
El objetivo de la campaña es circuncidar para 2015 al 80% de los varones entre 15 y 49 años de Botsuana, Kenia, Lesotho, Malawi, Mozambique, Namibia, Ruanda, Sudáfrica, Suazilandia, Tanzania, Uganda, Zambia y Zimbabue. Según varios artículos que cuentan el proyecto en la revista 'PloS Medicine', se estima que para cumlir esa meta se necesitan hacer 20,3 millones de circuncisiones en los próximos cuatro años.
Si se logra y se mantiene esa cobertura en los años posteriores -para lo que se necesitaría medio millón de dólares adicional- se podrían evitar 3,4 millones de infecciones por VIH para 2025.

El liderazgo, necesario

Pero como explica Catherine Hankins, de ONUSIDA, en uno de los artículos, ese sería el escenario perfecto. Si en lugar de al 80% de los varones se cubre al 50%, el número de infecciones evitadas desciende de los tres millones a 1,1. Y si no se saca el máximo provecho a los fondos, pronto hará falta más dinero.
Para cumplir la meta fijada se necesitan recursos humanos, económicos y, también, liderazgo. Es necesario, dicen los implicados, "movilizar a los gobiernos de esos países y hacerles comprender que promover la circuncisión es una cuestión de salud". Por cada persona seropositiva que recibe el tratamiento, se infectan dos nuevas. "La oportunidad que ofrece la circuncisión y el ahorro que supondrá a largo plazo es algo demasiado atractivo e importante como para dejarlo pasar", explican.
Los modelos matemáticos señalan que hacen falta entre cinco y 15 circuncisiones para evitar una infección por VIH. Cada vez que se impide que el virus se transmita se ahorra unos 900 dólares, sólo en el terreno del sida, porque además esta intervención quirúrgica reduce el riesgo de úlceras genitales, sífilis y cáncer de pene.
Cada año, alrededor de 2,5 millones de personas se infectan por el VIH, el virus causante del sida, una enfermedad para la que no existe cura, sino un costoso tratamiento que hay que tomar durante toda la vida. Por eso, insisten desde ONUSIDA, la prevención es la mejor estrategia.
elmundo.es

jueves, 21 de julio de 2011

Otra prueba más para apoyar la circuncisión frente al VIH

Ilustración de Luis Parejo
Se lleva más de una década hablando de la circuncisión como medida potencial para prevenir la infección por el virus del sida y, aunque los datos obtenidos hasta ahora han apoyado su empleo, cualquier nuevo resultado sobre el tema siempre es bienvenido, y sobre todo si se trata de una iniciativa llevada a cabo dentro de una población africana y se ve su efecto en el mundo real. Se trata de un programa que demuestra que esta técnica empleada de forma masiva entre una población masculina logra reducir el número de contagios en más de un 60%.
El estudio, presentado en la reunión de la Sociedad Internacional de Sida (IAS, sus siglas en inglés) que se está celebrando estos días en Roma, analiza la evolución de los contagios tres años después de haber introducido el comienzo de la circuncisión en la ciudad de Orange Farm (a 110.000 adultos) en Sudáfrica. La investigación, que ha sido coordinada por la Agencia Francesa para la Investigación en Sida y Hepatitis Viral ANRS, el Instituto Nacional de Enfermedades Comunicables del Servicio Nacional de Salud y el Instituto Progressus, ambos en Sudáfrica, demuestra por primera vez la eficacia de esta intervención a nivel comunitario.
"El efecto en el mundo real de la inserción de la circuncisión masculina sobre la epidemia de VIH era, hasta ahora, desconocido", explica Bertran Auvert, catedrático de Salud Pública en la Universidad de Versalles y principal investigador del estudio.
"Este estudio demuestra que la circuncisión masculina funciona al reducir la expansión del VIH en una comunidad africana gravemente afectada por la epidemia. La disminución del número de nuevas infecciones entre la población masculina circuncidada salvará vidas y reducirá la necesidad del empleo de terapia antirretroviral. Esta investigación también muestra que la estrategia de la circuncisión debería llegar a ser una de las prioridades de salud en las regiones africanas del sudeste y este del continente y que ahora es necesario un fuerte compromiso político", concluye Auvert.
No obstante, y a pesar de los datos presentados por éste y otro estudio, existen todavía dudas sobre su eficacia entre la población masculina homosexual y en qué medida afectará esta iniciativa a la mujer, ya que, como han venido apuntando algunos especialistas, esta medida podría desplazar al empleo del preservativo en perjuicio de la población femenina.
De cualquier manera, los resultados del estudio son positivos y quizás sirvan para convencer a los gobiernos de otros países para implementar esta estrategia en su población. Ya existen algunas iniciativas en este sentido como el caso de Suazilandia que, con la ayuda económica de Estados Unidos, ha lanzado una campaña para que el 100% de sus habitantes masculinos se realicen la circuncisión. Con esta medida pretenden frenar el avance de la infección en un país con el mayor porcentaje de población afectada por el sida en toda África.
elmundo.es

martes, 22 de junio de 2010

Circuncisión sin puntos

En primer lugar, me gustaría aportar algo de educación sanitaria y aclarar algunos conceptos que mucha gente confunde. La fimosis y la circuncisión no son los mismo, una de ellas es la enfermedad (la fimosis) y otra el tratamiento (la circuncisión). Es decir, la fimosis consiste en un exceso de piel prepucial que impide o dificulta la exposición del prepucio con el pene en erección, o flaccidez, y la circuncisión es el nombre la intervención quirúrgica que se realiza para solucionarlo.
Bien es cierto que no todas las circuncisiones se realizan por padecer fimosis, ya que muchas de ellas se hacen por motivos religiosos o de tradición, sin tener el pene exceso de piel alguna.
La técnica habitual que se realiza en España, aunque con pequeñas variaciones dependiendo del cirujano (urólogo) que la realice, consiste en recortar el excedente de piel prepucial previa anestesia local del pene y su posterior sutura mediante puntos de la mucosa prepucial a la piel de pene.
Pues bien, este año durante la celebración del Congreso de la Asociación Americana de Urología, celebrado en San Francisco a primeros de junio, pudimos conocer una nueva técnica desarrollada en China por un grupo de urólogos. Consiste, una vez realizada una pequeña incisión dorsal, en la aplicación de una anillo de plástico que evita la necesidad de sutura. Se coloca el anillo en el paciente y se va a casa con él. Días después, el paciente acude a la consulta y se retira en anillo. Este dispositivo, aplica una presión circular que realiza un sellado de los tejidos sin necesidad de dar puntos.
Sus autores aseguran que el resultado cosmético en cuanto a la línea de sutura en el prepucio es casi perfecta. Es cierto que a veces la cicatrización con los puntos depende de cada paciente y en algunos el resultado estético es, digamos, mejorable.
En España se realizan cientos de estos procedimientos cada año, muchos en niños y adolescentes. Es importante conseguir un resultado bueno desde el punto de vista cosmético, ya que si no podrá causar problemas y quejas. Además, la indicación debe ser correcta. Hay muchos varones que cuando tienen una erección y les 'tira' la piel prepucial, lo hace sólo la parte anterior, conocida como 'frenillo'. En estos casos es importante explicar al paciente que, quizás, sólo con una plastia (pequeño corte) en el frenillo se solucione su problema y no haga falta hacer la circuncisión completa.
En fin, la verdad es que la circuncisión, aunque 'a priori' es un tema sencillo, genera importantes dudas en los pacientes, o sus padres en caso de niños, y es importante recibir una adecuada información por un experto y aclarar dudas, así como concretar las expectativas del paciente. De no hacerlo, es un asunto que puede generar quejas y malestar en la persona que tiene que vivir el resto de su vida con ello.
Me gustaría, como siempre, lanzar un ofrecimiento a nuestros cibernautas: si alguno ha sido operado de fimosis, ¿podría contarnos su experiencia? Quizás podría ser de utilidad para otros pacientes. Hasta la semana que viene.

Juan I. Martínez Salamanca es urólogo del área de Medicina Sexual en el Hospital Universitario Puerta de Hierro-Majadahonda y en el Hospital Ruber Internacional, Madrid.

elmundo.es

martes, 25 de agosto de 2009

Proponen circuncidar para prevenir el HIV


La circuncisión, un hábito eminentemente judaico, podría generalizarse para todos los niños de los Estados Unidos como medida preventiva contra el HIV, más allá de cualquier credo o religión. En la Conferencia para la Prevención del Sida, que se lleva adelante esta semana en Atlanta, un grupo de especialistas de sanidad discutirá si la intervención quirúrgica, en la que se extrae la piel que cubre el prepucio, disminuye las posibilidades de contraer el virus.
“Tenemos una importante epidemia de HIV en este país y debemos prestar especial atención a cualquier herramienta que nos ayude a frenarla”, dijo el doctor Peter Kilmarx, jefe de Epidemiología del Centro para la Prevención y Control de las Enfermedades (CDC), en una entrevista al diario The New York Times.
“Si tenemos un éxito parcial en los hombres, acabará reduciéndose la prevalencia del HIV en la población, y por consiguiente disminuirá el riesgo entre las mujeres”, agregó. Sin embargo, esta idea de cortar por lo sano choca contra objeciones de la organización estadounidense América Intacto, que trabaja para proteger a los bebés de la circuncisión y otras formas de alteración genital por considerarla una cirugía médicamente innecesaria que viola la ética médica y los derechos humanos de los niños.
“La circuncisión ha reducido hasta el 40% los casos de HIV en África por transmisión heterosexual. Sin embargo, no protege a las mujeres y tampoco está estudiado su efecto para el caso de hombres que tienen sexo con hombres. No está demostrado que funcione en países con prevalencia baja”, explicó Pedro Kahn, médico infectólogo, director de la Fundación Huésped. Según considera el director de Infectología del Hospital Fernández, las medidas deben tener una lógica costo-beneficio que no se corresponderían en este caso. Además, añadió que “puede ser una medida higiénica, pero no hay argumento para recomendarlo con base científica para todo el mundo. Para eso está reuniendo información el CDC”.
Según precisó, el 0,6% de la población padece el virus en la Argentina, y, bien tratado, puede permitir llevar una vida prácticamente normal. Según datos de la ONU, 41 millones de personas están infectadas por el virus.
El doctor Gregorio Spivak realiza un promedio de cincuenta circuncisiones por mes. Luego de recibirse como cirujano se convirtió en mohel, el encargado de oficiar la ceremonia judía conocida como brit milá, en la que el recién nacido sella su pacto con Dios a través de la circuncisión, una de las mitzvot (preceptos) más importantes que establece la religión.
“El virus muere en segundos en el aire. Pero entre el prepucio y el glande se forma un medio de cultivo que permite una buena proliferación porque es una ambiente cálido y húmedo”, consideró, y describió que la sexta parte de la población mundial está circuncidada. Spivak lo considera una buena medida preventiva y entiende que favorece la higiene, pero aclara: “Eso no quiere decir que las personas deban dejar de cuidarse”.
El 28 de marzo de 2007 la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el HIV-Sida (Onusida) recomendó la circuncisión como medida preventiva contra la enfermedad luego de que una serie de investigaciones en Kenia, Uganda y Sudáfrica demostró que la intervención quirúrgica redujo el riesgo de infección aproximadamente en el 60% en relaciones heterosexuales. Pero hace un mes una investigación de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins, de Baltimore (Estados Unidos), publicada en la revista británica The Lancet, contrastó esta consideración con otra prueba realizada en África. Por lo tanto, deberá aguardarse la finalización de la conferencia para entender si el corte, más allá de su faceta religiosa e higiénica, tiene otro sentido.
criticadigital.com

sábado, 18 de abril de 2009

Qué infecciones previene la circuncisión


La circuncisión masculina -eliminación del prepucio, que deja al descubierto el glande- fue impuesta como ritual en muchas religiones en la Antigüedad, y tal vez no es casual que estuviera tan extendida en pueblos que habitaban áreas desérticas, como el antiguo Egipto, donde no era una práctica ritual sino simplemente una medida higiénica: no les sobraba el agua para lavarse tan frecuentemente como quisieran.
Hoy al parecer nadie la discute como medida higiénica. Clínicamente está indicada como tratamiento de la fimosis (inflamación o endurecimiento del prepucio que impide la salida del glande y produce dolor en la erección, entre otros problemas) y como preventivo de varias infecciones (lo que los estudios científicos están tratando de definir más exactamente es cuáles sí y cuáles no). Y los únicos reparos para esta operación serían de orden cultural, por parte de quienes le atribuyen a esta práctica médica alguna significación particular asociada con lo religioso o con algún aspecto subjetivo de la sexualidad.
La circuncisión médica se llama técnicamente postioplastía y es realizada por un urólogo, generalmente en forma ambulatoria y con anestesia local. No es dolorosa, pero al quedar el glande expuesto, los dos primeros meses posteriores a la operación suele haber molestias a causa del roce. Luego esta hipersensibilidad de la mucosa cede y la persona sigue su vida sin inconvenientes.
A fines de marzo se publicaron en la revista científica The New England Journal of Medicine los resultados de un estudio llevado a cabo conjuntamente por la Universidad Johns Hopkins de Baltimore y la Universidad Makerere de Kampala, Uganda, en este país africano, a lo largo de 2 años con 3.398 pacientes adultos. Aún con el suministro regular de preservativos y de información sobre prácticas sexuales seguras, hubo al cabo de los dos años una transmisión de herpes genital (causada por el HSV-2) que fue más de un 20% menor en los voluntarios circuncisos al principio del estudio que en los no circuncisos: 7,8% contra 10,3%. Y la transmisión del HPV, capaz de causar en un cierto porcentaje cáncer de pene pero, sobre todo, cáncer de cuello de útero en sus parejas sexuales femeninas, fue un 35% menor en los circuncisos.
En el porcentaje de transmisión de sífilis, en tanto, no hubo diferencias. Cabe recordar que estas infecciones de transmisión sexual, a diferencia del HIV, que se contagia a través de la sangre, el flujo vaginal y el semen, pueden contraerse por contacto con las lesiones que se encuentran en la periferia de la zona genital (ampollas, verrugas, chancros).
Este estudio está relacionado con otros realizados por los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses (NIH, según sus siglas en inglés), en los que se reconoce que la circuncisión reduce las posibilidades de adquirir el HIV en los varones heterosexuales.
¿Cuándo se recomienda?
En la actualidad, indica el jefe de Urología del Hospital de Clínicas "José de San Martín", doctor Osvaldo Massa, son cuatro los problemas frente a los cuales se indica la circuncisión terapéutica en el varón, sin límite de edad.
La primera es la ya citada fimosis, el cierre del orificio prepucial, que suele ocurrir como consecuencia de una infección en el prepucio o de una balanitis xerótica, enfermedad degenerativa que endurece y cierra el prepucio.
Pero aún sin haber fimosis, el hongo Candida albicans, muy común en la vagina de la mujer, puede causar trastornos al pasar al varón: enrojecimiento del glande y descamaciones (o hasta ulceraciones) con una secreción blanquecina que al acumularse produce mal olor aún cuando la higiene es adecuada. Luego de una circuncisión y del engrosamiento adaptativo de la mucosa del glande, este problema, especialmente frecuente en las personas diabéticas, desaparece.
La tercera indicación es el HPV, o virus del papiloma humano: "Se indica la circuncisión para que desaparezca la humedad del glande -que funciona como reservorio- y el virus pueda ser combatido con facilidad", explica el urólogo.
Por último, existe una secreción que puede aparecer permanentemente entre el glande y el prepucio cuando no existe buena higiene o por repetición de infecciones. Se llama esmegma y, advierte Massa, es cancerígeno, tanto para el pene como para el cuello del útero de la mujer. La circuncisión evita la formación de esta sustancia: "Por eso en los países donde existe la circuncisión ritual prácticamente no existe el cáncer de pene, tan frecuente en lugares donde tienen carencia de agua potable para la higiene, y son tan bajas las cifras de cáncer de cuello de útero".
¿Para todos?
En los niños, entonces, es un factor de protección que dura toda la vida, y en los adultos representa beneficios también. Contraindicaciones no pareciera tener, según confirma el doctor Massa, que es titular de la cátedra de Urología en la Facultad de Medicina de la UBA. ¿Significa esto que a todos los niños debería realizárseles una postioplastía? "No, es una elección -responde-, pero una elección cuyas ventajas tienen asidero científico".
Hay una operación alternativa a la circuncisión por la que pueden optar quienes no deseen hacerla por motivos culturales, y es la cirugía de Duhamel, que consiste en un corte longitudinal del prepucio, sin extraerlo. Sus desventajas: no se eliminan con ella del todo las secreciones, y además puede resultar poco estético, lo cual no es poco importante a la hora de las relaciones sexuales.
En lo que respecta a lo orgánico, la circuncisión no altera la sensibilidad en la relación sexual ni la potencia en la erección. Convendrá quizás, para quien necesite hacerse la operación y tenga dudas, evaluar el posible impacto psicológico que pueda tener en él en particular. Pero con tantos millones de circuncisos en el mundo, muy difícilmente pueda decirse que sea justamente esa la causa de la infelicidad sexual de alguno.
Marcelo Rodríguez
lanacion.com