miércoles, 20 de abril de 2011

'Facebook depression'

Suzanne Plunkett
No hay día que no me pregunte alguien sobre los peligros de Internet, redes sociales, etc., para la salud mental. El tema está de moda, off y on line. Preocupa sobre todo a los padres, y parece que cuanto más puestos están ellos en la red, más preocupados por el uso que hacen sus hijos. De padres conectados, hijos enganchados, piensan. Y puede que acierten.
Hasta ahora, a los psiquiatras nos preocupaba la adicción y poco más, pero el medio se está revelando como una fuente inagotable de sustos para la salud mental. Temas como la anorexia, el cyberbullying, el acoso on line, la compra condicionada o el suicidio, son algunos de los asuntos más preocupantes que tendremos que ir analizando en este blog.
Lo último es la depresión relacionada con las redes sociales. Varios investigadores han sugerido que la denominada 'Facebook Depression' (depresión de Facebook, en español) es una realidad clínica incuestionable. Un reciente y atinado artículo en la revista 'Pediatrics' lo ha explicado en medios científicos, pero los medios de comunicación ya estaban dando vueltas al asunto tiempo antes.
Las circunstancias vendrían a ser como sigue: Muchos jóvenes usan y abusan de las redes sociales, en ellas desarrollan buena parte de sus vidas y personalidades: se relacionan, emocionan, forman, informan, enamoran, vinculan, hacen amigos, crecen personal y socialmente… Pero también puede ocurrir que se pierdan amistades, se rompan vínculos, se descienda en el nivel social, se sufran críticas, acosos, agresiones, ninguneo…
Y si uno vive demasiado en la red, y poco fuera, se convierte en un personaje mediático, expuesto a lo bueno y lo malo de las redes, a subir y crecer 'socionline', pero también a bajar y extinguirse. Para los jóvenes, especialmente para los adolescentes, la aceptación social, la pertenencia al grupo, la relación emocional íntima, la intimidad confidencial y la sensación de auto valía, estima y seguridad que dan las redes son muy valiosas, y por ello su pérdida puede ser muy dolorosa.
Se trata de nuevas formas de estrés relacional que, el fondo, son las mismas que en las relaciones 'off line', pero la rapidez, inmediatez, intensidad de los sucesos 'on line' les hace ser especialmente agresivos, violentos, difíciles de tolerar y adaptarse a ellos. Y la calidad y cantidad de las expresiones emocionales en las redes puede ser especialmente intensa, ruda, contagiosa, imitativa, generándose círculos viciosos veloces e incontrolables que conlleven riesgos para los sufrientes: agravamiento de los sentimientos depresivos, aislamiento social, conductas anómalas (abusos, compulsiones, suicidio)…
Vivir en la red es estar expuestos. Cuesta acostumbrarse, sobre todo si eres inestable, vulnerable y tienes problemas de autoestima, como la mayoría de los adolescentes. Así pues, parece que necesitaremos una nueva psicopatología 'on line' para analizar correctamente las expresiones emocionales, detectar posibles patologías y hacer buenos diagnósticos y tratamientos.
Los psiquiatras tenemos trabajo para rato, quizá tengamos que desarrollar una nueva subespecialidad: 'psiquiatría on line'. Todo un reto.
elmundo.es