viernes, 22 de abril de 2011

Efectos del tabaquismo

Sebastián A. Ríos
LA NACION
¿Qué diría Sandro de saber que sus "nenas" -así llamaba el cantante a sus fans- padecen cada vez con mayor frecuencia la misma enfermedad que lo tuvo atado durante los últimos años de su vida a un tubo de oxígeno y cuyas complicaciones finalmente lo llevaron a la muerte?
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que tradicionalmente afectaba a los varones, hoy se encuentra por igual en ambos sexos. Intimamente ligada al cigarrillo, avanza sobre las mujeres argentinas a medida que éstas se ponen a la par de los varones en el consumo de tabaco.
"Hace 30 años, la EPOC afectaba a dos mujeres por cada ocho varones; hoy, en todos los lugares donde se ha evaluado el impacto de la enfermedad se observa que la relación es de uno a uno", dijo el doctor Daniel Colodenco, jefe de alergia e inmunología del Hospital de Rehabilitación Respiratoria María Ferrer y copresidente de la IV Conferencia Internacional sobre Avances en EPOC, que se realizó días atrás en la ciudad de Buenos Aires.
"El factor más importante detrás del aumento de la EPOC entre las mujeres es que en los últimos años la mujer está fumando en este momento tanto o más que el hombre", agregó el doctor Guillermo Menga, copresidente del congreso y presidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria. Pero el aumento de esta enfermedad crónica del pulmón entre las mujeres no tiene como contrapartida un aumento de su reconocimiento por parte de los médicos.
"En la EPOC hay un sesgo de género en cuanto a su diagnóstico -dijo la doctora Patricia Malamud, jefa de sala del Hospital del Tórax Dr. Antonio A. Cetrángolo, que disertó sobre el tema en el citado congreso-.Una mujer con EPOC que acude a un centro de atención primaria va a tener menos chances de ser diagnosticada que un hombre con los mismos síntomas."
"El error diagnóstico es mucho más frecuente en la mujer que en el hombre, porque los médicos clínicos aún hoy piensan que la EPOC es una enfermedad de hombres. Aún teniendo la mujer antecedentes de tabaquismo, los médicos suelen darle un diagnóstico erróneo de asma", coincidió el doctor Eduardo Giugno, director del hospital Cetrángolo y copresidente también, junto con los doctores Santiago Rossi y Eduardo Schiavi, del citado congreso
A todos por igual
"Cuando nosotros estudiábamos medicina, los dibujos y gráficos sobre la EPOC eran siempre en varones", recordó Giugno. "Entonces, se hablaba de dos tipos de pacientes con EPOC: estaba el "jadeador rosado", que era un hombre flaco y rosadito, que siempre estaba jadeando; y otro gordito y azulado, cianótico, que resoplaba. Se pensaba que era una enfermedad de hombres viejos, pero hoy la persona con EPOC se parece a cualquiera de nosotros, no tiene ningún aspecto en particular", agregó Colodenco.
Es que la enfermedad se ha democratizado: hoy afecta por igual a hombres que a mujeres, e incluso aparece a edades mucho más precoces que lo que se enseñaba años atrás a los neumonólogos.
"Los estudios realizados en América latina muestran que hoy la mitad de los pacientes tiene menos de 65 años de edad", completó Colodenco.
Si bien su mayor prevalencia entre las mujeres se explica principalmente por el cigarrillo -según estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación, fuma el 28,6% de las argentinas de entre 18 y 64 años-, otro factor de riesgo no despreciable en la región es el humo que aspiran las mujeres que cocinan con carbón o leña dentro de sus hogares.
"En los países en vías de desarrollo, incluida la Argentina, la exposición al humo generado por el uso combustible de biomasa para cocinar y para calefaccionar es un factor de riesgo -dijo Malamud-. Esto ocurre en ámbitos rurales y no tanto, basta con cruzar la General Paz."
"En las cocinas, en América latina, están las mujeres, y al inhalar humo desarrollan EPOC", señaló Giugno, que precisó que ésta es la segunda causa de la enfermedad en la región.
Según estimaciones de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, en la Argentina entre el 6 y el 8% de la población general padece enfermedad pulmonar obstructiva crónica, lo que representa entre 2 y 3 millones de personas.
Sesgo de género
El problema, retomó Malamud, es que existe un claro sesgo de género que conspira contra su diagnóstico precoz en la mujer. Y esto ocurre aquí y en todo el mundo: "En 2001 se hizo un estudio en Estados Unidos y en Canadá, en el que a médicos de atención primaria se los enfrentaba con varones y mujeres que tenían los mismos síntomas de EPOC, y el resultado fue que los varones tenían muchas más chances de recibir un diagnóstico correcto", contó.
A los médicos participantes del estudio se les dio luego la posibilidad de realizar espirometrías -estudios en los que se mide el volumen de aire exhalado y que son clave para el diagnóstico de la EPOC- a los varones y mujeres que debían diagnosticar. "Aún realizando la espirometría, que en nuestro medio está subutilizada, las mujeres tenían menos chances de ser diagnosticadas correctamente. ¡No había forma de convencer a los médicos!"
El resultado del diagnóstico erróneo es que la mujer con EPOC llega hoy más tarde al tratamiento que el varón, y por lo tanto en ella la enfermedad tiende a estar más avanzada, del mismo modo que más lesionada se encuentra su calidad de vida.
"Es fundamental que toda persona fumadora, sea hombre o mujer, de más de 40 años, se haga periódicamente una espirometría", concluyó Menga.
DIXIT
"Se pensaba que era una enfermedad de hombres viejos, pero hoy la persona con EPOC se parece a cualquiera de nosotros"
Daniel Colodenco
El perfil femenino de la enfermedad

Sonia Iujvidin comenzó a notar que se fatigaba en exceso durante el invierno. "Tenía que pararme en la calle porque no podía caminar -contó-. Consulté a varios especialistas, incluso a un neumonólogo, que luego de hacerme estudios decretó que no tenía ningún problema."
Pasó un año y, al llegar el invierno, Sonia comenzó de nuevo con su padecer. "Entonces, volví a consultar, y luego de radiografías y una tomografía me diagnosticaron EPOC moderada, y me dijeron que tenía que dejar de fumar", recordó Sonia, que reconoció que pasó más de un año hasta que, finalmente, dejó el cigarrillo.
"La mujer es mucho más reacia que el hombre a dejar el cigarrillo", aseguró Sonia, que como integrante de la Fundación Argentina de Asistencia al Paciente con EPOC [www.fundepoc.org: (011) 4831-1614] tiene contacto con otras mujeres con su mismo padecer.
En la mujer, además, la enfermedad adopta ciertas características diferentes que en el varón. "En la mujer, la EPOC tiene un perfil más de enfisema que de bronquitis, y a igual consumo de tabaco que en el varón, en ella la enfermedad va a ser más grave y lo mismo sus complicaciones, como la enfermedad cardiovascular", señaló el doctor Daniel Colodenco. Por otro lado, agregó la doctora Patricia Malamud: "La mujer con EPOC se queja más de disnea que el hombre, y ve más afectada su calidad de vida".
lanacion.com