miércoles, 27 de abril de 2011

Refugiados de sí mismos

Campo de refugiados en Sri Lanka | ACNUR-UNHCR / B. Alaj


Lampedusa (Italia) es el último escenario mediático de la tragedia de los refugiados. Hasta esta isla italiana de apenas 20 km cuadrados de superficie y cerca de 6.000 habitantes, han llegado más de 25.000 personas, muchas de ellas pidiendo el estatuto de refugiado porque huyen de los enfrentamientos de la llamada Primavera Árabe. Pero no es el único escenario de la desgracia: Dadaab (Kenia), es el mayor campo de refugiados del mundo con cerca de 340.000 personas. Tras él, los campos de Chad, Darfur o Mae La (Tailandia) hace años que superaron sus límites en número de acogidas.
En la actualidad, se contabilizan cerca de 43 millones de desplazados en todo el mundo por causa de conflicto. Personas que se ven obligadas a abandonar forzosamente su país, su casa y su familia huyendo de la situación política, étnica o religiosa. Una circunstancia que inevitablemente termina pasando factura física y mentalmente.
Un estudio que se ha presentado en el 63ª Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología pone de manifiesto "el alto número de refugiados que padecen trastornos en su sistema nervioso", refiriéndose a un análisis realizado entre la población iraquí que sufre esta situación en Jordania. De todos ellos (cerca de 37.000 registrados), 1.300 sufría este tipo de desordenes, de los que el 10% eran discapacitados. Además, en esta investigación se señala la situación desfavorable de aquellos que, además de huir de su país, han sido torturados antes de salir. En total, el 5% tenía este tipo de antecedentes.
Según este informe, los diagnósticos más frecuentes son la epilepsia (30%), los dolores de espalda (27%) y los de cabeza (cerca del 12%). Para muchas de las ONG y médicos desplazados en estos campos, estos síntomas se mezclan con unos "patrones mentales", que suelen afectar a muchos de los que huyen de su país: "Los casos de epilepsia, más que aparecer por causa directa de la huida a otro país, suelen agravarse en aquellas personas que ya lo sufrían", explica a ELMUNDO.es Inmaculada Hernández, psicóloga del departamento de refugiados de Cruz Roja en Barcelona. "Sin embargo, son muy frecuentes en refugiados e inmigrantes los trastornos relacionados con la ansiedad y con el estado de ánimo", explica.
"Efectivamente, estos problemas suelen ser muy frecuentes y hay que tener en cuenta que pueden aflorar nada más llegar, a medio o a largo plazo", comenta María Jesús Vega, portavoz de ACNUR en España. "Lo más normal es que haya una somatización de estos trastornos a través del miedo, de la sensación de ahogo o del sentimiento de dolores por todo el cuerpo cuando no hay una causa física, por ejemplo", comenta Carmen Martínez, referente de Salud Mental de Médicos Sin Fronteras (MSF). "Por otro lado, también encontramos muchos problemas relacionados con los cambios bruscos en el estado de ánimo, entre los que se encuentra la depresión", aseguran estos activistas.

Torturado y refugiado

Por todo ello, la estabilidad en los lugares de acogida es esencial para estas personas. "Hay que diferenciar entre aquellos que están en un campo de refugiados, donde es más fácil tratarlos ya que están todos juntos y así se pueden hacer terapias grupales u otros tratamientos; de los refugiados urbanos: aquellos que están escondidos y dispersos en el país donde han llegado y temen salir porque no conocen sus derechos", comenta María Jesús Vega.
Todos ellos son vulnerables porque no han decidido marcharse, sino que se han visto obligados y, lo que es peor, es la incertidumbre del futuro, el no saber si algún día volverán", afirman desde Cruz Roja. Aunque, sin duda, se presta una especial atención a todos aquellos que han sufrido torturas antes de salir de su país ya que son los que tienen mayores posibilidades de sufrir trastornos: "Las mujeres suelen ser un grupo vulnerable, ya que entre otras situaciones, hayque tener en cuenta que cada vez se utiliza más la violación como arma de guerra", explica la portavoz de ACNUR. "En Bosnia fuimos testigos de situaciones donde se practicaban violaciones sistemáticas con al intención de que quedaran embarazadas, se encontraban solas, rechazadas muchas veces por su propia comunidad y con un hijo del 'enemigo'. Ahora mismo, estas circunstancias se repiten en Costa de Marfil o Libia, en muchos casos con las mujeres subsaharianas, pero también con las propias libias.".
¿Cómo se supera esta situación? Para MSF "es esencial la recepción de la comunidad de acogida, así como una respuesta sanitaria, psicológica y legal para estos refugiados". Por su parte, María Jesús Vega incide "el la terapia grupal, donde vean que no están solos, que hay más gente que sabe por lo que están pasando, que puedan hablar con tranquilidad, que realicen su propio duelo, que se respete su cultura y religión y que participen en talleres o distintas actividades que les mantengan ocupados".
Como comentan desde ACNUR: "No hay que infravalorar la capacidad de superación del ser humano, son capaces de superar muchos traumas, sólo hay que buscar que todos ellos disfruten de los derechos que tienen por ser seres humanos y, sobre todo, esperar a que algún día puedan volver a su casa".
elmundo.es