viernes, 5 de agosto de 2011

Afirman que se puede dejar de fumar con un programa gradual

Nora Bär
LA NACION.COM
Nadie duda de que el primer paso para dejar de fumar es querer hacerlo. Pero he aquí el primer obstáculo con que se encuentran los médicos, porque a pesar de las campañas sanitarias, más del 70% de los fumadores está feliz con su hábito y no tiene intenciones de dejarlo.
Al resto, tradicionalmente se le aconseja un tratamiento que implica dejar el cigarrillo de un día para otro, un inapelable The End que el adicto al tabaquismo suele anticipar con angustia.
Después de 25 años de estudiar el tema, al doctor Carlos Andrés Jiménez Ruiz, director de la Unidad Especializada en Tabaquismo de la Comunidad de Madrid y Coordinador del Grupo de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumonología y Cirugía Torácica, esta solución drástica no terminaba de conformarlo, porque sentía que perdía la posibilidad de intervenir en un grupo de fumadores que busca una solución gradual o que se resiste a abandonar, pero contempla la posibilidad de reducir el número de cigarrillos que fuma.
Fue así como, junto con su equipo, desarrolló un enfoque diferente. "Entre los fumadores, la mitad quiere dejar de manera brusca, pero hay otro 50% que desearía hacerlo progresivamente -dice el neumonólogo, de paso por Buenos Aires para participar en el Sexto Congreso Argentino Tabaco o Salud, que hasta mañana se realiza en Córdoba-. Nosotros lo que hicimos fue desarrollar un programa de reducción en el número de cigarrillos ayudándolos con comprimidos de nicotina o chicles. Les proponemos que en un período de dos, tres o cuatro meses disminuyan, primero, el 50% de lo que fuman y que después lleguen al 0%. Durante la etapa inicial, les sugerimos cambiar dos cigarrillos por un comprimido, y durante la segunda, cuando ya quedan los más difíciles, los que más disfruta el fumador, que cambie un cigarrillo por un comprimido."
Según explica Jiménez Ruiz, con este programa, que en España está bastante difundido, están alcanzando tasas de éxito de entre un 50 y un 55% de abandono al cabo de seis meses de seguimiento, que es cuando se puede decir que son ex fumadores.
"Lo importante es que uno va administrando dosis cada vez más bajas de nicotina -afirma el especialista, que coordina un grupo de expertos en tabaquismo en su país-. Por otra parte, cuando el fumador la obtiene de un cigarrillo, se produce un pico muy rápido en la sangre, pero a través de los comprimidos la nicotina ingresa al organismo de una manera totalmente distinta, más gradual. Se podría decir que logramos algo así como una deshabituación."
Es sabido que el tabaco es una de las drogas más adictivas. Se calcula que cuando una persona está dispuesta a hacer un serio esfuerzo para dejar de fumar, pero lo intenta sin el tratamiento adecuado, sus posibilidades de éxito están en torno de un 5 a un 10%.
"Es decir que en el mejor de los casos 10 de cada 100 personas logran hacerlo -dice-. Sin embargo, si cuando uno está dispuesto a dejar el cigarrillo, utiliza fármacos y apoyo psicológico para combatir la dependencia, sus posibilidades de éxito se multiplican por cinco y llegan al 50%."
Y más adelante agrega: "El único tratamiento que ha demostrado ayudar a dejar de fumar es el farmacológico, sumado al apoyo psicológico. El resto -la acupuntura, la hipnosis, etcétera-, que se ha sometido al escrutinio científico, se vio que tiene la misma eficacia que un placebo".
Según Jiménez Ruiz, el programa para abandonar el tabaquismo debe ser individualizado. Es por eso que entre las terapias de reemplazo prefieren las pastillas o chicles de nicotina a los parches. "Pueden tener efectos adversos leves (como náuseas o sensación de irritación orofaríngea) en sólo un 10 o 12% de los casos -aclara-. Pero nos permiten adecuar y dosificar la terapia de acuerdo con las características de cada paciente."
El especialista aclaró que no tiene lazos profesionales ni otro conflicto de interés con las compañías que producen estos fármacos.