martes, 16 de agosto de 2011

Reducir las calorías ayudaría a “rejuvenecer” el cerebro

Reducir las calorías en la mesa hace bien al cuerpo pero también al cerebro, ayudándolo a “rejuvenecer” y a recuperarse de los daños sufridos. Una reducción moderada del aporte calórico diario puede llegar a aumentar en las ratas adultas la plasticidad cerebral, característica peculiar del sistema nervioso joven.
El descubrimiento tuvo lugar en una investigación publicada en Nature Communications, realizada en ratas adultas y sanas por un grupo de investigadores del Instituto de Neurociencias del Consejo nacional de Investigaciones de Pisa (IN-CNR), dirigido por Lamberto Maffei, presidente de la Academia Nacional de los Linces.
“Demostramos –afirma la investigadora Maria Spolidoro—que una leve reducción de las calorías ingeridas tiene un fuerte impacto en la plasticidad del cerebro, la característica que nos permite aprender, memorizar y promover la recuperación de los daños cerebrales de distinto tipo”.
El estudio se concentró en la plasticidad del sistema visual, utilizando la visión de un solo ojo, continúa Spolidoro. “Un procedimiento que, efectuado durante las fases precoces del desarrollo post-natal, determina cambios funcionales y anatómicos a nivel de la corteza visual primaria binocular y es modelo experimental para una de las patologías más difundidas de la vista: la ambliopía, conocida como ojo perezoso u ojo vago”.
Esta patología, que afecta al 1,4% en la población mundial, “puede ser inducida sólo por alteraciones de la vista presentes a edad precoz: su tratamiento resulta ineficaz si se posterga a la edad adulta”, manifiesta la investigadora. “El estudio demostró que la restricción calórica induce cambios moleculares y permitió intervenir sobre la ambliopía también en ratas adultas”.
“Una disminución limitada de comida puede tener efectos sorprendentes en la expectativa de vida media en una gran variedad de especies: desde las levaduras, hasta los gusanos, las moscas de la fruta, los roedores y hasta los monos”, concluye Spolidoro.
El aumento de la longevidad, además “parecería estar acompañado –agregó– de un antagonismo efectivo respecto del proceso de envejecimiento tanto a nivel de salud general (con menor incidencia de enfermedades cardiovasculares o diabetes) como a nivel cerebral, con el consiguiente freno del deterioro cognitivo y las deficiencias de memoria del hipocampo”.
clarin.com