sábado, 6 de agosto de 2011

Argentinos desesperados piden apoyo para poder regresar de España



La crisis aprieta fuerte a la inmigración argentina en España y ya se ven los primeros casos de argentinos en situación de riesgo. Familias enteras que viven de la caridad; otros que duermen en la calle y que no cuentan con recursos económicos para costear el pasaje de vuelta.
En 2010, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas español, 12.237 argentinos salieron de España, aunque no todos vuelven al país (ver recuadro). En España están empadronadas 285.602 personas nacidas en Argentina. La cifra incluye a todos los argentinos (independientemente de que tengan ciudadanía española, comunitaria o sin permiso de residencia alguno). Después de los ecuatorianos, los argentinos son los segundos que más vuelven: según datos de la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración de España, hay un 9,83% menos de argentinos que en 2009.
Pero entre los que se quedaron hay muchos que querrían volver, pero no pueden por falta de medios. Las ONG argentinas aún no saben cuántos son los desamparados y reclaman la urgente intervención del gobierno de Cristina Kirchner.
Andrea Garrone Alvarez (36 años), mamá de ocho chicos, llegó a España en 2003. Su esposo, Raúl Maneiro (37), vino con trabajo unos meses antes; detrás llegó su familia. Los dos trabajaban en un vivero en Torrelodones, un barrio cercano a la localidad de Collado Villaba, donde viven. Ella era la cajera y él paisajista. “Nos despidieron hace dos años”, explica Raúl, que desde hace una semana hombrea escombros en una obra en construcción por 150 euros a la semana, ocho horas al día. Raúl cuenta con ocho años de cotización a la seguridad social (aportes al Estado) pero no puede recibir el seguro de desempleo “porque me denegaron la segunda renovación de la tarjeta de residencia y estoy ilegal”.
Todos los hijos del matrimonio se criaron en España, y dos de ellos son españoles. Belén tiene 7 años y lo único que sabe de Argentina es que “la presidenta se llama Cristina”; Ailyn tiene 9, y le contaron que “allí la gente es cariñosa y cercana” y Agustín, de 14, cree que “la carne allí es muy rica”. Todos usan su inconfundible acento español, mientras Raúl, su padre, le entrega a PERFIL una carta que “le escribimos con mi mujer a la Presidenta”.
La década perdida. A diez años de la crisis argentina que provocó la tercera ola migratoria en el país, España, la tierra por las que muchos optaron para emigrar, vive su peor momento, con una desocupación del 21% por ciento, lo que impulsa el retorno de cientos de inmigrantes argentinos que perdieron sus trabajos. “Muchos tuvieron y tienen que acudir a ayudas asistenciales, otros hasta terminaron comiendo en comedores gratuitos o durmiendo en cajeros de bancos”, dice el español Lois Pérez Leira, que lidera el Movimiento Argentinos en el Exterior.
Hugo Walter Castro (48), un comerciante oriundo de Avellaneda, vivió en un cajero automático en la peatonal del Calvario, en el centro de Vigo, Galicia, hasta hace unos meses. Hoy, trabaja como interno en la casa de Jesús, un abuelo de 84 años. Lo cuida durante las 24 horas, tiene tarjeta de residencia por trabajo, techo, comida y un sueldo mensual de 750 euros. Llegó a España en 2008, con cinturones y billeteras de cuero que vendía en las ferias en Tenerife, en las Canarias. Un día, la policía se llevó su coche, con toda la mercadería adentro del baúl y cuando lo fue a buscar, no le devolvieron ni el coche ni la mercancía porque no tenía residencia legal. Ahí comenzó su peregrinar por las calles. “Dormí en todo tipo de albergues comunitarios, con delincuentes, con drogadictos… en fin, en el cajero estaba más seguro. Ahora junta dinero para volver, pero no quiere hacerlo “con las manos vacías”, agrega.
Clima difícil. Mientras los diarios ibéricos se hacen eco de los medios argentinos que muestran la llegada de cientos de ciudadanos españoles a Argentina en busca de trabajo cada mes, cuatro de cada de diez españoles expulsarían a los inmigrantes que viven en España y llevan tiempo desempleados, según revela un informe presentado en Madrid por el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, dependiente del Ministerio de Trabajo e Inmigración de España. A medida que la crisis económica se agudiza, se potencian las situaciones de rechazo y xenofobia: “A mi hijito, otros chicos de 10 años le pegaron un piedrazo y lo mandaron de vuelta al país. Lamentablemente, repiten lo que escuchan en sus casas”, le cuenta a PERFIL Sandra Beatriz Pacheco (43). Sandra es analista de sistemas, tiene residencia legal permanente, hace casi diez años que vive en Cambre, una pequeña localidad de A Coruña, en Galicia y hace un año está sin trabajo y sin subvención por desempleo. “Vivo de la caridad de los servicios sociales.”
—¿Y cómo pagás el alquiler?
—Cuesta 400 euros y me lo están pagando los servicios sociales, pero no sé hasta cuándo, porque me denegaron la Risga (Renta de Integración Social de Galicia, un subsidio mensual destinado a garantizar recursos económicos de subsistencia a quien carece de éstos). Hoy, por ejemplo, no tengo ni para el pan.
Liliana Atanasio Ibanoff (52) es fisioterapeuta, llegó a Pontevedra hace ocho años y vive en lo de su hermana, Isabel. Colabora como voluntaria en una ONG y, desde hace un año, también vive de la caridad de los servicios sociales y de Cáritas. “No veo la salida. Es muy, muy, pero muy duro”, dice. Su hermana también está desocupada. Liliana acudió a la Cruz Roja para pedir asistencia de retorno “y me pusieron en lista de espera. También recurrí al consultado de Vigo, pero allí me dijeron que no podían ayudarme”.
El sueño de volver. Las asociaciones de inmigrantes argentinas desconocen el número de ciudadanos argentinos que están en situación de vulnerabilidad social y en situación de calle, aunque ya comienzan a visibilizarse los primeros casos. “Recibimos entre dos y tres llamados por semana que nos preguntan si podemos pagar los pasajes para el retorno. Familias enteras y personas solas que ven frustrado su proyecto migratorio y que no tienen plata para el pasaje. A los casos más drásticos los derivamos a la Cruz Roja, a la OIM (Organización Mundial para las Migraciones) o a Cáritas para que los pongan en un dispositivo de emergencia”, explica a PERFIL Matías Garrido, sociólogo y secretario general de la Casa Argentina de Madrid.
El Ministerio de Trabajo e Inmigración del Gobierno de España opera dos planes de retorno voluntarios de inmigrantes: uno que lleva la Secretaría de Estado e Inmigración denominado de Retorno Social, a través del cual regresan a sus países personas en situación crítica, a quienes se les provee el billete de avión, traslados y 400 euros para instalarse. Entre 2003 (cuando entró en vigor el plan) y hasta junio de 2011, se han acogido a este programa 2.107 argentinos. Con esta cifra, Argentina se convierte en el segundo país latinoamericano con mayor cantidad de retornados en situación de precariedad social. El primero es Bolivia con 2.353, con datos a diciembre de 2010. Otra modalidad del plan Retorno Voluntario operado por la Secretaría de Estado de Empleo, también dependiente del Ministerio de Trabajo e Inmigración del Gobierno de España, consiste en que el inmigrante puede capitalizar la prestación de desempleo y llevársela a su país. En España recibirían el 40% del dinero que les corresponde, y cuando se han trasladado a su tierra el 60% restante. A esta opción se han acogido 13.440 trabajadores inmigrantes, entre ellos 1.010 argentinos a diciembre de 2010. El inconveniente es que para poder cobrar el “paro” –prestación por desempleo–, debe haber un convenio con el país del inmigrante. Si no lo hubiera, el inmigrante no puede acogerse a esta modalidad de retorno asistido y debe optar por el retorno social.
Nada oficial. Según la consulta hecha por PERFIL al jefe de prensa de la embajada argentina en España, Gustavo Fernández, “el Estado argentino cuenta con un plan denominado de ‘Repatrio’ que lleva el Ministerio de Relaciones Exteriores” y que “durante 2010 y en lo que va de 2011, no ha retornado a ninguna persona. En el consulado de Madrid, no se ha recibido ningún caso de argentinos en esta situación crítica”, aunque en caso de llegar “se los deriva a la OIM o a la Cruz Roja”. A todo esto, las políticas públicas migratorias y los planes de retorno asistido de países como Paraguay y Ecuador son reconocidos, mirados y estudiados como referentes ejemplares en las universidades españolas. Los planes de retorno de estos países incluyen, además, el traslado de electrodomésticos, muebles, e incluso, asesoramiento y ayudas para reinserción social en el país de origen y también la repatriación de ciudadanos muertos.
Falta un plan. Las ONG argentinas en España y Europa reclaman al Gobierno argentino su “urgente intervención” en el asunto. Para Alberto Velozo, secretario general de Fedear, la Red de Asociaciones Argentinas en España y Europa, “urge el desarrollo de un Plan de Retorno Asistido que ampare a los ciudadanos argentinos migrantes, entroncado en una política pública de Inmigración y Emigración, que se articule con las asociaciones de inmigrantes que estamos aquí y que se cree una unidad de gestión en los consulados con el fin de tomar contacto directo con la realidad y necesidades del colectivo argentino”. A vez, Oscar Strada, secretario general de Casa de las Américas, en la región de Valencia, cree que “al gobierno no le importamos, dado que no nos ven como una masa crítica electoral”. A la vez que señala que habría que “revitalizar e impulsar el proyecto `Provincia 25´, que contemplaba la situación de los casi 2 millones de argentinos que viven en la diáspora, quedó truncado”.
Por otro lado, el Movimiento Argentinos en el Exterior, liderado por Pérez Leira, solicita “el retorno digno de todos los argentinos que quieran volver a su patria; el aumento de los presupuestos consulares para atender las situaciones de repatriación y desamparo. La firma de un convenio de repatriación entre la Argentina y España, donde el gobierno argentino garantice el viaje del demandante en la aerolínea de bandera estatal y el gobierno español asigne una cantidad de dinero a las familias que quieran repatriarse”. Pérez Leira detalla que “la cuantía tendría que ser para el jefe o jefa de familia y la suma de los miembros componentes de la familia con el fin de alquilar una vivienda o reintegrarse en el mercado laboral en sus países de origen. Y esto debe ser así en reconocimiento de que los argentinos han contribuido con su trabajo a la creación de riqueza en España y ahora no se les puede desamparar y desechar”.
*Desde Madrid.
PERFIL.COM