martes, 23 de agosto de 2011

El misterio de los sueños eróticos

Dime con qué sueñas y te diré qué fantasías escondes; aunque no siempre todo es lo que parece. Por Juan Yesnik

Por Juan Yesnik
RevistaOHLALA.com

Los sueños eróticos son sensaciones o vivencias compuestas por imágenes de contenido sexual. Para Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, en todo sueño se anida un deseo reprimido. Sin embargo, en los sueños sexuales o eróticos también suelen disfrazarse otros aspectos relacionados con nuestros miedos y ansiedades; cuestiones que reprimimos por temor a enfrentarlas o asumirlas.

Es inevitable que se relacionen los sueños eróticos con las fantasías sexuales, pero no siempre son lo mismo.

Si bien pueden parecer irrealizables, las fantasías son deseos en los que hemos pensado o imaginado. Así los reprimamos, es algo que nos gustaría que ocurriera (al menos hemos pensado en ello). Los sueños, hablan de nuestro inconsciente. Son representaciones simbólicas, muchas veces impensadas como propias, que no siempre deben ser interpretadas en forma literal.

En definitiva, los sueños eróticos no siempre son fantasías sexuales reprimidas. Una mujer puede soñar, en forma esporádica o recurrente, que tiene sexo con otra mujer. Pero ese sueño lésbico, único o reiterado, no siempre significa que ese sea su verdadero deseo. Pueden estar librándose otras inquietudes o ansiedades, relacionadas, por ejemplo, con otros aspectos de la femineidad o de la relación con otra u otras mujeres, que eligen esta forma para expresarse. Sería un error pensar que todos los sueños similares tienen una misma interpretación.

Como en una película de ficción, en los sueños proyectamos muchos otros deseos y temores. Si bien en los sueños habla el inconsciente y podemos liberar fantasías ocultas, nuestra mente tiene la capacidad de crear y dirigir superproducciones merecedoras de un Oscar, que en nada pueden parecerse con nuestras fantasías más íntimas y auténticas. Como en las novelas, vale en estos casos también la idea de "cualquier similitud con realidad es pura coincidencia".

Hay sueños eróticos que, además de un alto contenido sexual, pueden rozar con el morbo, la perversión, la violencia o la marginalidad. Es muy probable que los sueños eróticos sean muy distintos a la conducta sexual y social que practicamos en la vida real. Muchas personas viven preocupadas creyendo que "eso" está escondido en su "mente" y cargan con la culpa y el temor por la "monstruosa pesadilla" que se despertó en ellos mientras dormían. Como estos, miles de ejemplos, tantos como sueños eróticos podamos recopilar. No nos alcanzarían ni mil y una noches para conocer tantos sueños eróticos posibles.

Se cree que el hombre tiene el doble de sueños eróticos que las mujeres. Los sueños eróticos masculinos suelen estar acompañados por erecciones y poluciones nocturnas. No hay demasiados registros de orgasmos femeninos en sueños. Ocurre que las mujeres son más reticentes a confiar los extremos eróticos que pueden alcanzar mientras duermen. Se supone que cuanto más inhibidas o temerosas sean esas mujeres, más extrañas, perversas o marginales pueden llegar a ser sus producciones oníricas.

Claro está que deberíamos consultar con un profesional cuando algo de nuestros sueños nos resulte disfuncional o nos despierte la más mínima preocupación. Muchas veces los sueños son los que despiertan cuadros de estrés y ansiedad incontrolable. Muchas veces los sueños también esconden la solución a muchos de nuestros problemas.

¿Te animás a confesar tus sueños eróticos?