lunes, 15 de agosto de 2011

Las personas más atractivas son también las más egoístas


Kate Moss, George Clooney, Natalie Portman, Angelina Jolie o Brad Pitt podrán ser la pareja soñada de mucha gente, pero nuevas investigaciones que combinan economía y biología sugieren que pueden no ser la pareja perfecta.
Según un estudio que se analizará este mes en una reunión de ganadores del Premio Nobel, la gente que tiene rasgos simétricos, a la que se considera más atractiva, es menos propensa a cooperar y tiende más a concentrarse con egoísmo en sus propios intereses .
Santiago Sánchez-Pagés, que trabaja en las universidades de Barcelona y Edimburgo, y Enrique Turiegano, de la Universidad Autónoma de Madrid, basan sus conclusiones en el modelo de conducta llamado “dilema del prisionero”, que analizaron en condiciones de laboratorio.
A dos personas se les da la opción de ser una “paloma” y cooperar para el bien común, o un “halcón” propenso al egoísmo que, por otra parte, tiene posibilidades de ganar más si la otra persona decide ser una “paloma” y cooperar. Sobre esa base se analizaron luego los rostros.
El estudio determinó que las personas que tienen un rostro más simétrico eran menos propensas a cooperar y que también tendían menos a esperar la cooperación de otros. Los resultados de estas investigaciones se presentarán en las Reuniones de Premios Nobel anuales que se realizará en Lindau, Alemania, del 23 al 27 de agosto.
La explicación puede residir en la evolución.
Los dos académicos especulan que, en un plano inconsciente, la gente tiende a considerar que los atributos físicos simétricos son un indicio de buena salud, por lo que encuentran más atractivas a las personas que los tienen.
Estudios anteriores han sugerido que las personas de rostro simétrico tienden a padecer menos enfermedades congénitas y que, por lo tanto, tienen mejores posibilidades como parejas. Es por eso, indican los estudios, que son más autosuficientes y tienen menos necesidad de buscar alianzas y ayuda por parte de otros.
Los investigadores escriben: “Dado que las personas de rostro simétrico tienden a ser más saludables y atractivas, son también más autosuficientes y tienen menos incentivos en lo que respecta a cooperar y buscar ayuda de los demás. A través de la selección natural en el transcurso de miles de años, esas características se mantienen en la actualidad”.
Los autores analizaron también la relación entre los niveles de cooperación y la exposición a la testosterona durante el desarrollo. Suele relacionarse la testosterona con una conducta agresiva, lo que indica que los “machos alfa” no son buenos como integrantes de equipos.
Pero los investigadores sugieren que ésa es sólo una verdad a medias y que las hormonas puede impulsar un comportamiento cooperativo. Señalan: “Las personas que están expuestas a elevados niveles de testosterona durante el desarrollo fetal no cooperaron menos que el resto, e incluso cooperaron más que personas con niveles medios. Por lo que parece, entonces, algunos consideran que colaborar y no necesariamente derivar de ello un mayor rédito personal constituye una fuente de estatus”.
Los investigadores advierten, no obstante, que no se debe “concluir de forma simplista” que la asimetría facial o la testosterona pueden usarse para pronosticar la conducta de una persona. Sugieren, sin embargo, que su investigación podría contribuir para elaborar políticas públicas y actuar como corrección de una toma de decisiones sobre una base exclusivamente económica.
“Si quienes tienen determinadas conductas como fumar, tomar o manejar a gran velocidad las consideran parte de su búsqueda de estatus, es muy improbable que imponer medidas disuasivas económicas como impuestos, precios o multas mayores pueda tener un efecto desalentador fuerte”, concluyen los especialistas españoles.
clarin.com

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