domingo, 14 de agosto de 2011

Los videos hot ya son parte de la sexualidad de las parejas

Olivia se levanta todos los días a las seis de la mañana. Viste a sus hijos, les prepara la leche y los lleva al colegio. Vuelve a su casa, plancha, limpia y hace los mandados. Al mediodía los va a buscar a la escuela, les prepara el almuerzo y a las tres de la tarde llega su marido del trabajo. Olivia espera con ansiedad cada fin de semana largo. Ahí es cuando se pone las medias de red, una tanga y abandona el papel de ama de casa para ser una mujer fatal, y jugar. Con su marido, primero, acomodan el cuarto, luego la cámara de fotos. Entonces Olivia (28) dice sentirse Pampita y posa para la cámara como una pornostar. Después eligen las mejores tomas para subirlas a una página web donde otras miles de parejas que hacen lo mismo comparten videos y fotos de su intimidad. “Necesitaba salir de mi vida normal y hacer algo osado. Si no hacía esto entraba en una profunda depresión. La vida de ama de casa es muy aburrida y esto lo tomo como un juego”, dice Olivia a Clarín .
Quizás muchos se asombraron con los videos y fotos íntimas de Silvina Luna, Juana Viale o Silvina Escudero que trascendieron en los últimos días.
Pero está práctica no sólo es patrimonio de famosos: hoy, con el avance de la tecnología, una cámara de fotos o una filmadora está al alcance de todos. Y es por eso que, entre otras cosas, los videos amateur son parte de la vida de cada vez más parejas. Algunas lo guardan para ellas, otras lo suben a la web. Las fotos de Olivia son furor en Poringa, una página argentina de placer colectivo: las últimas que subió tuvieron 153 mil visitas.
“Arranqué hace 3 años por curiosidad. Me sentía fea. Pero mi marido siempre me decía que estaba linda. Primero subió 2 fotos sin mi permiso y explotaron los comentarios y me animé a más. Es excitante: los hombres te llenan de comentarios. Después de 8 años de convivencia, la pareja estaba desgastada y recuperamos el sexo y la pasión”, cuenta.
Los videos que se ven en Internet tienen un denominador común: las imágenes suelen ser grabadas por hombres a los que nunca se les ve la cara. Federico Moreno (30) es soltero. Se filmó en 1999 por primera vez. Le contó la idea a su novia de ese momento y a ella le encantó. “Todavía no existían las cámaras digitales y le pedí a un amigo su filmadora VHS”, cuenta.
En una mochila llevaron el trípode y la cámara. En la habitación pensaron el guión: él golpearía la puerta de la habitación y se presentaría como un vecino que se había quedado sin azúcar, emulando una escena de Chespirito, ella se agacharía buscando en una alacena imaginaria y comenzarían a tener sexo. “Cuando hacés el amor mucho tiempo hay que buscar alternativas. Es excitante. Lo recomiendo para parejas que quieran encontrarle una vuelta al sexo”, dice Federico.
Cuando se viste para las fotos, Paula Vega siente que baja las escaleras del Maipo como una vedette. Pero está en su casa. “Es un juego que disfruto mucho, me levantó el autoestima y me hizo liberar de tabúes”, dice Paula.
“La mirada es un poderoso estímulo erótico que potencia e incrementa el placer y si a ello le agregamos la posibilidad de poder revivir con gran fidelidad dichos encuentros gracias a una cámara, ¿por qué no hacerlo? Por un lado, volver a verlo juntos puede multiplicar el placer e impulsar a otros encuentros desarrollando argumentos y fantasías que luego se convertirán en un espectáculo para los propios protagonistas y, por otro, también puede funcionar como una evaluación al desempeño-rendimiento de cada uno”, dice la psicóloga Adriana Guraieb, de la Asociación Psicoanalítica Argentina.
Olivia dice que es una mujer tranquila hasta que enciende la cámara. Tiene varios disfraces que usa en ocasiones especiales: uno para Navidad, otro de enfermera, de guerrillera, de conejita, de bruja sexy. “Para salir del rol de madre y esposa y dejar por unas horas el papel de Cenicienta”, explica.
Los amigos de su marido no saben nada. Tampoco los dos hermanos de ella. Y mucho menos, sus dos hijos, de 4 y 6 años, que duermen en casa de la abuela cuando Olivia y su marido dedican la noche a filmarse.

Las imágenes de lo imperfecto

Habrá que aceptar, sobre todo, que esa imagen que nos devuelve la cámara es copia fiel de la realidad y que la realidad es por definición imperfecta. Los dientes no son blancos, sino amarillos, la carne no es tersa, sino blanda, y las panzas no son chatas, sino ondulantes, en el mejor de los casos. El gran aporte del cine HD a la humanidad es la revelación de que hasta Marisa Tomei o cualquier actriz de turno lucha contra la celulitis y las estrías. De la misma manera, ese video sin texturas hecho en casa nos informa sobre nuestras pasiones y nos confronta con lo que somos: seres de carne y hueso que van por la vida segregando jugos y deseando concretar sus fantasías. Si estamos dispuestos a aceptar que lo imperfecto es lo real, dejar de ver una porno para calentarse con la imagen propia no está nada mal, sino todo lo contrario: huele a revaloración positiva o a una nueva forma de medir cuánto nos queremos.

Los riesgos del “sexting”

¿Qué pasa cuando un video casero se va de control? Sexting significa exhibicionismo online. El fenómeno nació en Estados Unidos y el fin es la difusión de imágenes a través de celulares. Es una práctica que se da mucho en adolescentes y que tiene sus riesgos. “Muchos chicos colapsan emocionalmente al ver su intimidad desnudada (en páginas web) y compartida por millones de usuarios. Es de vital la prevención por parte de los mayores, transmitir la importancia de la privacidad”, explica la piscóloga Adriana Guraieb.

Las filmaciones caseras son doble X

Filmarse o sacarse fotos pornográficas amateur es un fenónemo que crece. Con Internet, además, cayó la producción profesional porque no es rentable.
Hoy estamos viviendo un culto al porno amateur: es algo que llegó a la sociedad. Si en la red social Facebook se pudieran subir fotos con este contenido sería una galería de imágenes pornográficas. Pero hay diferencias entre los amateur y lo profesional. En el video de Silvina Luna la cámara está puesta de tal forma que los planos no corresponden a una película triple X. Los americanos los llaman videos doble X. Los medios exageraron las imágenes de Silvina. Eso no es un verdadero video porno, sólo un poco de porno suave.
Pero como lo casero está en auge, estamos filmando un reality que se llamará “30 días de Sodoma” con gente común y corriente entre los protagonistas. El porno avanzó y ahora se utiliza mucho el plano corto donde se muestra el detalle de las acciones. No veo bien que se haga un abuso y un uso para demonizar al que lo hace. De cada 10 parejas a 9 le encantaría filmar porno y yo siempre digo que no es algo tan extraordinario como la gente cree.
clarin.com