lunes, 29 de agosto de 2011

Poder, se puede


En el primer piso del edifico de Cuba y Jaramillo, la puerta anuncia Dirección. Adentro está el consultorio y su oficina: una biblioteca de piso a techo con la impronta de los libros releídos, de tapas de todos los colores y formatos. Fotos, más fotos y recortes de diarios. Pilas de papers que se acumulan sobre el escritorio donde también descansa una notebook llena de alertas con información nueva para investigar o buscar. Junto a la ventana, varios peces de colores nadan en una pecera y un sofá cama embutido en la pared funciona al mismo tiempo como altar para mil y un símbolos sobre lo bueno y lo positivo de la vida. Sus fuentes y predicciones son estrictamente catedráticas, pero como que las hay, las hay, una cinta roja lo acompaña en su muñeca.
El barrio de Floresta recibió a Alberto Cormillot en 1938, en un hogar con un papá cobrador de la luz -de esos que iban casa por casa- y una mamá enfermera. Su actividad preferida era leer cada día las revistas que llegaban a los quioscos y salir al Centro a comer con sus padres, recuerda el doctor, que mantuvo su esbelta figura hasta que salió del Liceo Naval y empezó a comer algo más.
Con dos hijos y tres nietos, este año festeja sus cincuenta años de carrera y el Aula Magna de la Universidad de Buenos Aires se lo celebrará en diciembre con un acto homenaje. Alto, pintón y con su ambo blanco impecable asegura que vendería su alma al diablo si éste le prometiera que los argentinos vamos a comer mejor.
Lejos de latosos discursos sobre lo que debe ser y dogmas de alimentación, para Cormillot todo es parte del reto de ser más felices y pasarlo mejor en la vida. Escucha música clásica, jazz y tango de la guardia vieja, además de los Beatles y los boleros de cuando era un muchacho. ¿El tap? Su actividad preferida, la que lo ayuda en su desgaste diario de energías.
Le encantan las pastas con frutos de mar, los ravioles en familia, y cree que con las dietas locas se baja de peso, pero el resultado final sólo sirve para los que creen en magia. La posta está en los ahorros miserables, como él los llama: sacar cachitos de todo lo que comemos, pero no prohibirnos nada.
Fue uno de los primeros médicos mediáticos del país. Hoy disfruta muchísimo de su labor diaria en radio (en Cada mañana, por Radio 10) y televisión (Mañanas argentinas, el noticiero de C5N, y Cuestión de peso, el reality de la tarde de El Trece). Piola e informado, no se banca que le falte un dato y dirige a mil alumnos en dos carreras en la Facultad ISalud. Como corolario, el único hospital municipal de obesidad del mundo está en Malvinas Argentinas y lleva su nombre.
-¿Que comía de chico?
-Mi abuela cocinaba milanesas con papas fritas, puchero, bifes a la portuguesa, puré, ensaladas. Muchas veces comíamos carne en el almuerzo y en la cena, y no faltaba el bife. Comía todo con gusto.
-¿Cuál es su recuerdo más feliz?
-Cuando iba a comprar revistas. Una por día: Patoruzú, el lunes; Pato Donald, el martes; Rico Tipo, el miércoles; los jueves Patoruzito, y los viernes, Misterix. Desde chico mi pasión fue leer. Otra gran alegría era ir a almorzar con papa y mamá. No salíamos mucho, solamente una vez por mes o cada dos meses. Después de comer me llevaban al cine continuado a ver dibujitos.
-¿Era gordo?
-No, pero cuando salí del Liceo Naval empecé a comer mucho más, ya que en el colegio se comía poco y se hacía mucho ejercicio. Llegué primero a los 80 kilos, después a los 90 y casi hasta los 100. Cuando empecé a trabajar en televisión bajé y ahora hace mucho que peso 72,5 kg.


-¿Cuándo la comida se volvió el centro de su vida?
-Antes de recibirme de médico clínico ya sabía que iba a trabajar con la obesidad. Un doctor uruguayo me explicó algunas cosas y me conectó con la medicina psicosomática. Era un concepto que no se usaba en ese momento en la Facultad. El libro que me recomendó [Medicina psicosomática, de Edward Weiss y Spurgeon English] se sigue usando y después se lo pasé a mi hijo [el doctor Adrián Cormillot]. Me interesaba investigar cómo hacer para que la gente y los grupos sociales modificaran sus conductas.
-¿Cuál es el eje?
-El eje es la psicología. En esa época en la Facultad enseñaban que la gente estaba o normal o loca. No había depresión, tristeza, ira, aburrimiento. Estaban los normales y los locos. El manejo de las personas gordas era todo con pastillas y preparados, sólo que en esa época las daban los endocrinólogos. Laxantes, diuréticos, anfetaminas que te mataban. Aunque pasaron 50 años, hoy se sigue dando lo mismo, tanto es así que la Argentina es el primer país importador de anfetamina para adelgazar per cápita.
-¿La obesidad tiene que ver con un tema psicológico?
-No, en ese momento yo lo estudié para la comprensión de la obesidad, no como la causa. La causa tiene cero de psicología. Ceros absolutos. La obesidad se debe a una combinación de genes (algunos tienen más predisposición que otros) y al tipo de alimentación que se lleva. También por el cambio en los últimos sesenta años en la reducción del movimiento a partir del confort, los electrodomésticos, la televisión, el celular, el microondas y la industria de la alimentación. Desde que hay un supermercado y una heladera, ya no hay que ir a comprar todos los días. Se terminó la comida casera y la tercerizada tiene más grasa, más azúcar, más sal y, además, las porciones son más grandes.
-¿Hace 50 años no había gordos?
-Muchos menos, posiblemente cuatro veces menos.
-¿Cómo hacer dieta y no pensar en la comida?
-A la gente le funciona cuando tiene un para qué hacer la dieta. Tiene un sentido para dejar de comer algo rico. Porque usa su cuerpo para hacer otra cosa que le resulta tan placentero o más que comer. Después el tema está en comer varias veces por día y darse los gustos, pero en cantidades y frecuencias distintas a las de antes. No prohibirse nada. Y hacer descensos lentos. Si hoy bajara el diablo y me hiciera firmar para que toda la gente bajara 300 gramos por semana, y lograra que esa gente se quedara contenta, yo le vendería mi alma, firmaría el contrato. Es 1,200 kg por mes, catorce kilos en un año, veintiséis en dos años. La mayoría de la gente queda flaca.
-¿Entonces se puede adelgazar sin hacer dieta?
-No, se puede adelgazar con una dieta moderada. Con lo que no se puede adelgazar es con una dieta estricta, porque eso inevitablemente te lleva al fracaso. Uno está torciendo una tendencia biológica que es estar gordo.
-¿Cómo es eso?
-Cuando se instaló el consumo de grasas, hidratos de carbono refinados (azúcar y harinas) y sal, se alteró un centro de regulación del peso. Y una vez que se instala, se vuelve crónico. Hay que convivir con ello y aprender a manejarlo. Se puede tener tentaciones, pero disminuyen dándose gustos. Siempre en menor cantidad que antes.
-¿Por eso propone comer una cucharada de dulce de leche?
-Para mí es el dulce de leche, aunque hace años que ya no la como más. Ahora como un conito de dulce de leche o dos, según si bajo mucho de peso, porque hago quince horas de actividad física por semana.
-¿Hace las seis comidas?
-Como mucho más sano de lo que le digo a la gente. Hago siete comidas, porque me levanto a las 4; desayuno a las 4.30; a las 8 como una ensalada de fruta, con las nueces aparte, que me prepara mi hija y que llevo para compartir con mis compañeros de la radio. A las 10, una galleta de avena, que siempre tengo en el auto. Y a las 12, almuerzo. A las 16, tomo la merienda; a las 18, una barrita en el canal, y a las 20.30 ceno. Mi día es muy largo, por eso hago dos colaciones a la mañana.
-¿Cuál es el gran permitido que se da?
-Cuando salgo a comer pido generalmente pastas con frutos de mar; los sábados, pescado con papas y choclo; los domingos, ravioles. Pero no mucho, medio plato.
-¿Qué es lo que más le pregunta la gente cuando se lo cruza?
-Si una cosa engorda, si tal remedio engorda, si un sistema nuevo que apareció sirve para adelgazar. Me preguntan si están gordos. Me preguntan adónde pueden ir de la red que manejo [drcormillot.com, Dieta Club, Alco, Universidad ISalud y otros].
-¿Cuál fue el mejor invento dietético?
-Las gaseosas. Salvo las primeras, como La Fresquita, que era espantosa. Cuando me recibí, lo más divertido que le podía dar a la gente era soda con limón. Ojalá la industria de las gaseosas se ponga las pilas para vender más gaseosas light y menos de las otras.
-¿Qué deberían tomar los chicos?
-Pueden tomar light, no pasa nada, pero lo ideal es que los chicos tomen agua y que la gaseosa sea algo del fin de semana, como cuando yo era chico.
-Gordo versus obeso. ¿Es políticamente incorrecto decir gordo?
-La palabra gordo u obeso es incorrecta. La gente prefiere que le digan con sobrepeso. Hay como un estigma que depende de quién lo diga. Si yo digo gordo no pasa nada porque la digo todo el tiempo. La gente sabe que no hay tinte ni tono ni matiz que tenga connotaciones.
-¿Qué diferencia hay entre el sobrepeso de la Argentina y el de Estados Unidos?
-Sólo que allá hay más cantidad de gordos y son más gordos porque empezaron a comer comida rápida y gaseosas antes que nosotros.
-¿Cómo comemos los argentinos?
-Mal. Por eso una de cada cuatro mujeres tiene colesterol; una de cada cinco tiene anemia; el 30% de la población es hipertensa; el 53% es obesa, y el 9% es diabética.
-¿Cuándo se considera sobrepeso?
-A partir de un índice de masa corporal de más de 35kg/m2. Cuando tenés ocho o diez kilos de más. La mitad de la población tiene ese sobrepeso.
-¿Cuál es el país más flaco y mejor alimentado?
-Corea, después Japón.
-¿Cuándo decidió ser mediático?
-Cuando me recibí. En esa época estaba Florencio Escardó, que era el mejor comunicador, el mejor de los seis o siete médicos que hemos sido mediáticos. Escardó hablaba sobre pediatría; después llegué yo. Después Mario Socolinsky, Eduardo Lorenzo Borocotó, Claudio Zin y después mi hijo, Adrián Cormillot. Daniel López Rosetti también comunica bien.
-¿Por qué quería ser comunicador?
-Porque quería llegar a la gente con el mensaje de salud que creía que era el correcto. El primero que instaló el tema de la alimentación en los medios fui yo.
-¿Porqué hacer un reality sobre la obesidad?
-La razón de la empresa que lo hace es que resulta atractivo para el público. A nosotros nos permite llegar a miles de personas más que las que llegaríamos hablando de obesidad en un programa de cable donde no te ve ni el 10% de la gente.
-¿Dieta es igual a comer sano?
-Significa estilo de vida. Es un conjunto de cosas, pero la gente lo toma como para adelgazar. Hay dietas para diabéticos, para celíacos...
-¿Si no quiero engordar, como sano y listo?
-No, además tenés que moverte. O tener unos genes fenomenales como los de los que comen mucho y no engordan.
-¿Se siente un evangelizador del comer bien?
-No, me siento un buen comunicador. Puedo unir la información seria con ser una persona creíble, y generalmente soy ameno. Soy corto, me adapto, trato de no entrar en controversias, cumplo los requisitos de los medios, y trato de darle elementos que le sean útiles a la gente. Hablo en un lenguaje claro y no invento cosas. La mayoría de lo que digo lo puede suscribir un médico bien informado. No soy un sabio, pero sé buscar y consultar buenas fuentes.
-¿Qué le dice a quien todo el tiempo quiere bajar de peso?
-Que es una persona bien intencionada, que el camino al infierno está lleno de buenas intenciones. Todo el mundo me dice: "¡Cómo me gustaría bailar tap!" Y sí, tenés que ponerte muchas horas. Frustrarte porque no te sale, no te sale, no te sale.
-¿Es un tema de voluntad?
-Es un tema de perseverancia, de ponerles pasión a las cosas.


ACTIVIDAD FISICA CON CHAPITAS

Estaba en una reunión de ALCO hablando de que los humanos postergamos las cosas que no consideramos prioritarias, cuando enunció en voz alta: "Hace treinta años que digo que voy a hacer zapateo americano y nunca lo hago porque no es prioridad". Entonces, alguien se paró y lo apuró: "Y ya que usted habla tanto, por qué no lo hace?" Para la siguiente reunión, Alberto Cormillot preparó una pequeña coreografía de percusión con los pies.
"El tap es más que un hobby para mí, forma parte de mi vida, le dedico muchas horas, le pongo concentración y mucho trabajo. Fuera del trabajo y de mis afectos es la única actividad que hago". Como desde hace unos años, también éste el doctor hará una muestra en escena de sus bailes. Con sus nietas y su hija, el 24 de octubre, en el teatro Broadway.

MITOS Y VERDADES DE LAS DIETAS

¿El caramelo ácido adelgaza?
No, te saca un poco el apetito para la próxima comida y te recuerda que estás haciendo dieta. Es como una ceremonia.
¿Si tomo un litro de agua en vez de dos litros, bajo igual?
Sí.
¿Es lo mismo la manzana que la pera?
Sí, pero se impuso la manzana porque tiene componentes que son buenos. Y la pera también los tiene.
Si la lechuga no engorda, ¿puedo comer cinco platos?
Podés comer todo lo quieras, pero el volumen te va a parar. Una persona puede comer un kilo y medio de asado, pero un kilo y medio de lechuga no puede comer nadie.
Si como una torta y camino 30 minutos, ¿la bajo?
Una porción de torta son 200 gramos y entre 600 y 800 calorías. Lo máximo que se puede quemar por minuto son 10 calorías (y en ese tiempo podés comer 300). Siempre son más las calorías que entran por minuto que las que pueden salir.
¿Sirven las dietas disociadas?
Sólo como alternativa cuando uno quiere bajar rápido y hacerlo alguna vez por semana. La que más resultado da es comer frutas y verduras un día, al otra día una proteica, pero como recurso para acelerar el proceso de una persona que ya bajó mucho. Como dieta de sostén lo único que funciona es una que tenga de todo.
¿No hay que comer nada con P (pizza, postres, papa, pan)?
No, no hay que dejar de comer nada.
¿Se le puede poner queso a los fideos?
Sí, un poco se puede. Si uno toma uno magro, lo congela y después lo ralla.
¿Con la dieta de la sopa se baja?
Con cualquier dieta de una o dos semanas se baja porque es muy pintoresca. Con cualquier cosa pintoresca la gente baja de peso porque son atractivas, pero irreales. Bajar de peso bajás con cualquier cosa, con helado, con champagne, con plantillas, con aros, aspirando cosas. La ilusión es grande, pero después se va.
¿Se puede empezar el martes?
Se puede empezar cualquier día, pero el mejor día para empezar es hoy.
¿Lo más rico es lo que más engorda?
Lo que más engorda es la grasa.
¿El edulcorante trae cáncer?
No, esas son luchas industriales.
¿Cuál es la gran mentira de las dietas?
Que cuando uno baja de peso se curó, que se puede bajar a la velocidad que uno quiere y tener el cuerpo deseado sin esfuerzo. Todo eso es mentira.
¿Cómo comer de todo y no engordar?
Sacar de a cachitos, pequeños ahorros, ahorros miserables les digo yo.

cormillot de coleccion

En La Nueva Guía Cormillot de la Salud, el médico especialista en obesidad ofrece las claves para que el lector pueda adquirir nuevos y saludables hábitos de vida.
Es una colección que propone pequeños objetivos semanales para que al completarla se pueda sentir que esos cambios se instalaron en la vida cotidiana. Los fascículos salen los sábados y cuentan con diferentes secciones. En Alimentación y Cocina Saludable hay información sobre los nutrientes y los alimentos para estar en forma, especialmente con ideas para combinarlos.
En Peso Justo, dietas equilibradas para que pueda sostenerse y mantenerse en el tiempo. El capítulo Mente en Forma invita a ser protagonista de la vida al enseñar a desarrollar la inteligencia emocional para reemplazar viejos guiones a partir de técnicas que ayuden a ser más felices.
La prevención de enfermedades es el pilar de la buena salud y por eso Cuerpo Sano enseña lo necesario sobre chequeos médicos y consejos para detectar anomalías. También hay rutinas de ejercicios, consejos sobre actividad física y muchos más tips divertidos y amenos para llegar al final feliz. Del 27 de este mes, con La Nacion del sábado más $9.90
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