sábado, 13 de agosto de 2011

Hijos sí, casarse no: nueva tendencia

Conviven, deciden formar una familia y tener hijos, pero todo sin contraer matrimonio. Según las últimas estadísticas oficiales disponibles, siete de cada diez bebes porteños son hijos de padres que no están casados.
De los 44.030 bebes inscriptos en el Registro Civil de la ciudad de Buenos Aires entre enero y junio de este año, sólo 14.245 tienen padres unidos en matrimonio. El resto, que suman 29.785, nació de parejas que no se unieron ante la ley o de mujeres solas.
La tendencia creció en la última década, aunque se trata de un fenómeno social que tiene réplicas en todas partes del mundo. Según indican los expertos, se puede hablar de un cambio cultural y generacional que tiene como fuertes protagonistas a los jóvenes que rondan los 35 años.
En Europa, los precursores fueron los países nórdicos y Francia, que se puso a la cabeza en los años 70. En España, por ejemplo, uno de cada tres bebes nace hoy fuera del matrimonio, y el dato ya no asombra a nadie, según publicó recientemente el diario El País en una nota. "Hace 40 años, tener hijos fuera del matrimonio o de madres solteras tenía una condena social. Atravesar por el Registro Civil, además de legalizar la unión también la legitimaba. Hoy esto no es así. Existe una alianza mucho más fuerte que es la del compromiso de la pareja, que no necesita legalizar su condición para legitimizarla", explica Cristina Castillo, psicoanalista y docente del Centro Dos.
Según la especialista, las estadísticas del Registro Civil confirman la transformación que ha tenido el matrimonio como institución a lo largo del tiempo. "Hubo una evolución del sistema de pareja. De hecho, para muchos jóvenes esa instancia de convertirse en familia sobreviene con la llegada de un hijo y no con la libreta de casamiento. Es más, las parejas actuales suelen hacer una fiesta para legitimizar su unión, pero sin pasar por el Registro Civil ni la Iglesia", dice Castillo.
Pero hasta no hace mucho, la situación era inversa. La tendencia de la que hoy dan cuenta los datos del Registro Civil porteño comenzó hace 15 años. En 1994, por ejemplo, las estadísticas indicaban que había 58 hijos de padres casados por cada 42 extramatrimoniales. Sólo desde 2001 los hijos extramatrimoniales son mayoría en la ciudad de Buenos Aires.
De un estudio elaborado por el Registro Civil porteño, que clasificó los nacimientos por comuna durante los dos últimos años, se desprende que, de las 15 circunscripciones que agrupan los distintos barrios, la mayor cantidad de hijos de padres sin libreta roja se inscribió en los registros civiles de la comuna 1, integrada por los barrios de Retiro, San Nicolás, San Telmo, Monserrat, Puerto Madero y Constitución.

Sin deudas pendientes

"Para mi el matrimonio no representa nada. Más bien creo que es una norma demasiado rígida y que no tiene que ver exclusivamente con el amor, sino que se trata de un contrato entre partes -opina María Botinelli, de 33 años y en pareja desde hace más de diez con el padre de su hijo Tomás, de tres años-. Siempre estuvo en nuestros planes ser padres, pero nunca el casamiento. La verdad no es un tema que me preocupa y, cuando mi hijo crezca, sé que ningún compañero se extrañará de esa situación, más bien todo lo contrario. Seguramente, los no casados seremos mayoría en el futuro".
Este fenómeno que los especialistas denominan como "generacional" también lo confirma la impresión de Botinelli, quien reconoce que, aunque el casamiento no es una deuda pendiente para ella, a sus padres les gustaría que se casara, "pero -asegura- aceptan con normalidad mi decisión".
Con dos hijos y casi diez años de convivencia, Florencia Keller y su "marido" (así confiesa llamar a su pareja a pesar de no estar legalmente unidos) ya desistió de la idea de pasar por el Registro Civil. "Dicen que, en general, las parejas se casan antes de tener hijos o después del primero. Nosotros ya vamos por el segundo y creo que el marco de formalidad del que muchos hablan al referirse al matrimonio para nosotros son nuestros hijos. Como padres, revalidamos nuestro compromiso", dice Florencia, aunque reconoce que debió recurrir al certificado de convivencia para otorgarle a su pareja los mismos derechos que en un matrimonio en cuanto a la obra social y la posibilidad de tramitar un crédito "para comprar la casa".
Sobre este punto reflexiona Carlos Camean Ariza, director del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral. "Antes, la vida en matrimonio suponía una unión para siempre. Hoy, pareciera ser que lo único que une a una pareja son los hijos. Lo que se ha roto es la relación vincular entre el hombre y la mujer y el compromiso se traslada a una tercer persona, ese hijo en común".
Algunas de las razones de este fenómeno, según Camean Ariza, están arraigadas en la "teoría del individualismo, la autonomía económica de la mujer, que dice ?yo puedo hacer esto sola' y la desvalorización de la institución del matrimonio como tal".
La igualdad civil y jurídica de la que gozan los hijos al margen de cuál sea el estado civil de los padres también se asume como otro argumento de esta tendencia.
"Además, los que hoy apuestan por tener hijos sin casarse son hijos, en muchos casos, de padres divorciados, que han vivido peleas feroces entre sus progenitores y no quieren repetir esa historia", apunta Cruppi.

Una "transacción"

Sin embargo, Camean Ariza ofrece otra visión de los hechos y postula que "en una pareja no basta con un apretón de manos como voto de confianza y compromiso para toda la vida. Es como si uno fuera a comprar una casa sin firmar ningún tipo de documento legal. Hoy parecería que es más importante una transacción inmobiliaria que un contrato matrimonial. Es cierto que un hijo goza de los mismos derechos civiles independientemente del estado civil de sus padres, pero no tienen la garantía de la permanencia de ese vínculo", sostiene el especialista, que considera como una contradicción la tendencia a certificar la convivencia ante la ley o las uniones civiles, en alza desde su creación, desde 2007.
"Pasan por la autoridad del Estado porque lo necesitan pero, en términos concretos, es exactamente lo mismo. El problema radical es la desmotivación, la desvalorización creciente del vínculo entre el hombre y la mujer, que debilita la raíz de la familia como institución".
EN CIFRAS
  • Registros . De los 44.030 bebes inscriptos en la ciudad de Buenos Aires entre enero y junio de este año, sólo 14.245 tienen padres unidos en matrimonio.
  • En el mundo . El fenómeno se acentuó también en la última década en Francia y los países nórdicos. En España, por ejemplo, uno de cada tres bebes nace hoy de parejas que no están casadas.
  • 30%
    hijos de padres casados

    En 2003, el porcentaje era del 46 por ciento
  • 70%
    hijos de padres no casados

    Desde 2009, la cifra creció un 5 por ciento
  • Hasta 1994 la relación era inversa y los hijos nacidos de padres casados eran mayoría en la ciudad de Buenos Aires
El compromiso que no lleva firmas

Las cifras oficiales confirman la tendencia. En los últimos diez años, la cantidad de parejas que pasaron por el Registro Civil para casarse bajó alrededor del 20 por ciento. Como contrapartida, la convivencia a prueba en la ciudad de Buenos Aires continúa en crecimiento año tras año.
Una de las explicaciones de este escenario, según un estudio realizado por el Centro de Opinión de la Universidad Nacional de La Matanza es que el 86 por ciento de los argentinos no cree en las uniones legales.
"Las parejas eligen convivir antes de asumir el compromiso de casarse. Y si la experiencia funciona bien, incluso luego abandonan la idea -señala Cristina Castillo, psicoanalista y docente del Centro Dos-. Para esta generación de jóvenes, el casamiento no garantiza el amor eterno, y la legalización de esa unión está basada en la libertad y el compromiso."
Según Carlos Camean Ariza, director del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, la tendencia a no pasar por el Registro Civil tiene que ver con el individualismo de la posmodernidad, del que dice que impone vínculos líquidos y no quiere comprometerse. "Lo que se ha roto en estas últimas décadas es la relación vincular entre el hombre y la mujer. Se ha desvalorizado al matrimonio como institución civil. Es un escenario un poco absurdo porque, invocando la libertad y la autonomía, no se quiere asumir un compromiso", opina el experto.
Por otra parte, un estudio de la Universidad Austral indica que el 26 por ciento de los argentinos define el matrimonio como "una relación basada en el deseo de estar juntos y, por lo tanto, puede no ser permanente". Pero la mayoría que participó de este trabajo se aferra a la postura que dice que el matrimonio representa una relación basada en una entrega de amor comprometido y que procura ser permanente.

Las españolas y un cambio "rapidísimo"

Tener hijos sin pasar previamente por el altar o el juzgado es un fenómeno que también crece en España. Según una nota recientemente publicada por el diario El País, la proporción de bebes de madres no casadas se duplicó en una década, tanto que uno de cada tres niños nace ya fuera del matrimonio en ese país, el doble que hace 10 años.
"La caída de las bodas y el auge de las uniones de hecho, la maternidad buscada en solitario, la inmigración y la secularización de la sociedad están detrás de este fenómeno en el que España ya se acerca a la media de la Unión Europea", dice el artículo.
"Iguales ante la ley desde que en 1981 el Código Civil eliminó las diferencias entre los niños por el estado civil de sus padres, la proporción de bebes nacidos fuera del matrimonio (entonces el 4,4%) ha subido como la espuma. Y lo ha hecho especialmente en la última década: en 2000 eran el 17,7 por ciento de los recién nacidos. En 2009, último año con datos en el Instituto Nacional de Estadística, habían subido al 34,5% (170.604 bebes). Tras ese porcentaje se esconden diferencias entre madres españolas y extranjeras. Pero las primeras, que aportan 8 de cada 10 recién nacidos, son las grandes protagonistas", según los expertos.
Según la socióloga Constanza Tobío, de la Universidad Carlos III de Madrid, "las españolas han hecho un cambio rapidísimo: entre 2002 y 2009 han pasado de tener 19,2% de hijos extramatrimoniales a tener un 32,5%", detalla. Un poco más atrás, en 2000, "el 16,6% de los bebes de madre española nacían fuera del matrimonio", se remonta Margarita Delgado, demógrafa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
¿A qué obedece esa salto tan rápido? "Se han modernizado las parejas y las madres españolas en poco tiempo han pasado a ser casi como las suecas o las británicas en este terreno -explica Tobío-. Este cambio es resultado de la secularización de la sociedad, de la tolerancia, de la autonomía de las madres, que ya no necesitan la seguridad matrimonial para procrear, y de la igualdad jurídica de los hijos al margen de cuál sea el estado civil de los padres", agrega la experta.
Ser madre soltera ha dejado de considerarse un estigma, si bien los expertos consideran que la opción de la maternidad sin pareja es minoritaria. El auge de las uniones de hecho es el factor determinante, según Daniel Devolder, investigador del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona.
A tenor de los datos de una encuesta catalana de 2007, la convivencia sin papeles se ha convertido en una opción dominante frente al matrimonio, sobre todo entre los jóvenes..
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