lunes, 18 de abril de 2011

Con la aparición de la primera estrella, se celebra desde hoy la Pascua Judía

PAN AZIMO. RECUERDA LOS ALIMENTOS PRECARIOS CONSUMIDOS EN EL EXODO.
Hoy al atardecer, con la aparición de la primera estrella, la comunidad judía iniciará la celebración de la Pascua, conocida como Pésaj. La festividad, que se extenderá por 7 días, conmemora el tránsito de la esclavitud a la libertad, al finalizar el yugo al que Egipto sometió durante dos siglos al pueblo hebreo, hace 3.300 años. Y recuerda su marcha por el desierto encabezada por Moisés hacia la tierra prometida, relatada en el Éxodo, que marca el nacimiento del pueblo judío.
Al igual que en 2010, este año la Pascua Judía vuelve a coincidir con la cristiana. El Pésaj tiene una fecha fija de comienzo: es el día 15 del Nisán (mes del calendario hebreo entre marzo y abril). La cristiana es móvil y se celebra el primer domingo después de la primera luna llena, tras el equinoccio invernal.
La tradición marca que el Pésaj se celebra en familia, en una ceremonia íntima en la que se sigue un orden establecido y se lee la Hagadá, el relato de la liberación de Egipto, que significa el nacimiento del pueblo de Israel y el posterior desarrollo de la primera religión monoteísta del mundo.
La fiesta también es conocida como “la festividad del pan ázimo” (Jag hamatzot), ya que se prohíbe el consumo de todo “Jametz”, es decir, los cinco cereales: trigo, centeno, cebada, avena y escanda, en contacto con el agua por más de 18 minutos. Pasado ese tiempo de mezcla, se inicia la fermentación. La única excepción es la matzá o pan ázimo (sin levadura), horneado con todas las precauciones necesarias. Esta veda es una forma de solidarizarse con los precarios alimentos que debió ingerir el pueblo judío durante su paso por el desierto. Otros símbolos de la celebración son las hierbas amargas (para recordar los trabajos forzados a los que sometían los egipcios), la jalea llamada jaroset (rememora el barro), el ala de ave asada –zroa– que retrotrae al cordero pascual y las cuatro copas de vino, en señal de regocijo.
“El relato de Pésaj no es simplemente una descripción de un proceso de liberación. También es una gran lección que Dios nos da para enseñarnos primero y antes que nada el valor de la libertad”, explicó el rabino Abraham Skorka, de la Comunidad Benei Tikvá, en declaraciones a la Agencia Judía de Noticias (AJN). “Además, Pésaj está relacionado con la fiesta de la entrega de la Torá. Los versículos nos dicen que Moisés, por orden de Dios, va a ayudar, va a ser el enviado para sacar a los hijos de Israel de la tierra de Egipto para que tengan un encuentro con Dios en el Monte Sinaí”, relató el religioso.
El rabino Alejandro Avruj de la comunidad Emanu-El, dijo a AJN que “lo más importante en esta fiesta de Pésaj, en la mesa familiar, es buscar cada uno en lo personal y familiar cuáles son las cosas que deberíamos dejar a un costado para empezar a ser auténticos coherentes con lo que queremos ser como personas y como familias” y destacó que la importancia de la matzá: “Hay que adquirir la humildad del pan de la pobreza para reconocernos en nuestras propias limitaciones y poder descubrir que la más importante de las felicidades es aquella que uno alcanza al compartir la felicidad”.
clarin.com

1 comentario:

Christopher dijo...

Cerca de mi alquiler temporario Capital Federal hay un templo donde por ser de la religión nos invitaron a pasar Pesaj. Mi familia y yo estamos muy contentos de poder celebrar esta festividad!