domingo, 14 de marzo de 2010

Aluvión de fieles para ver el Santo Sudario en Turín

La fe es misterio, el impulso a dar sentido a lo incomprensible. En el caso de la Sábana Santa, la ciencia intenta hallar respuestas al enigma, pero la fuerza subjetiva de los creyentes la desborda. Por eso Turín se prepara para recibir una avalancha de peregrinos, turistas o simples curiosos -pueden llegar a dos millones- que acudirán a ver el sudario en el que, según la tradición, envolvieron el cuerpo de Jesucristo tras su crucifixión y que sólo se muestra una vez cada diez años.
De la Sábana Santa (4,41 metros de largo por 1,13 de ancho), se tiene noticia desde 1353, aunque hay referencias en los Evangelios. Apareció en Lirey (Francia), traída por los cruzados. Más tarde llegó a manos de los duques de Saboya, que la custodiaron en Chambéry. En 1532 quedó dañada por un incendio y desde 1589 se conserva en la catedral de Turín. En 1989 fue sometida a la prueba del carbono 14 en tres laboratorios de Suiza, EE. UU. y Gran Bretaña y todos coincidieron en que el tejido es de la Edad Media, pero la Iglesia no lo consideró un veredicto definitivo.
La Sábana Santa será exhibida en la catedral turinesa entre el 10 de abril y el 23 de mayo. Se trata del acontecimiento del año en la capital del Piamonte. La tela más estudiada y venerada del mundo sólo se exhibe durante un breve periodo, para evitar que la oxidación borre esa imagen que semeja la del cadáver de un hombre. Las últimas exhibiciones fueron en 1998 y 2000, y esta última tuvo carácter extraordinario coincidiendo con la celebración del milenio.
La ciudad de Turín intenta aprovechar al máximo la circunstancia para atraer visitantes y proyectarse a escala global. Ya más de un millón de personas hizo la reserva para ver el Sudario, la mayoría a través de Internet (www.sindone.org). Las reservas extranjeras las encabezan los franceses (12.960 personas), pero hay gente registrada de países de los cinco continentes, incluida la Argentina. Los tickets son gratuitos y no quedan más para los fines de semana.
Para la exhibición se preparó una compleja logística. Los días con más afluencia, el visitante dispondrá de tres minutos ante el sudario, por lo que pasarán 50.000 personas en toda la jornada. También se diseñó un recorrido histórico y cultural para dar más realce a la visita, convertida en una "experiencia integral". Antes de ver el sudario, se accederá a la "sala de prelectura", un lugar preparatorio destinado a "habituar el ojo, la mente y la emotividad" para lo que vendrá después. El Papa, que es el propietario de la Sábana Santa y autoriza cualquier manipulación externa de la tela, acudirá a Turín el 2 de mayo para verla y celebrar una misa.
Experimento para probar que es falso
El año pasado, un grupo de investigadores italianos reprodujeron por primera vez el Santo Sudario a imagen y semejanza del original, en todos sus detalles y con técnicas y materiales de los que se disponía en el siglo XIV. Así, según sus conclusiones, la tela que se conserva en Turín sería una falsificación. "Por fin logramos demostrar que era factible con los instrumentos de la época", explicó entonces Luigi Garlaschelli, docente de química orgánica de la Universidad de Pavía. En el experimento, el científico cosió una tela de lino con espinas de pescado igual a la del Sudario. Luego la colocó sobre un voluntario y, con un hisopo impregnado de pigmento rojizo, frotó las partes en relieve. Posteriormente el género se dispuso en una superficie plana y se retocó la imagen a mano. El rostro se realizó con la ayuda de un bajorrelieve de yeso y se usó témpera líquida para incorporar las manchas de sangre y las huellas del látigo.
clarin.com

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