miércoles, 25 de agosto de 2010

'El problema de la psicología del siglo XXI es que quiere negar el sufrimiento'

El psicólogo y psicoterapeuta Roberto Álvarez Gómez, ha pasado por las jornadas “A-cerca de la muerte” contempladas dentro del programa de los cursos de verano de la UPV/EHU para hablar sobre “Emociones y sentimientos ante el sufrimiento”.
“No sólo hay que preguntarse qué pasa y porqué pasa algo, el para qué es igualmente importante”. El experto ha comenzado su ponencia recalcando que el sufrimiento tiene sentido y es algo natural: “Las nuevas corrientes tratan de ignorar este hecho y ahora sólo se habla de ansiedad y estrés. La persona tiende a pensar que si se siente mal es por que hay algo que va mal, en definitiva, que el sufrimiento viene por motivos modificables o planteamientos erróneos”. Las emociones son la respuesta innata que da cualidad y calidad a lo que acontece. Son necesarias ya que nos preparan para abordar la realidad. “El sufrimiento forma parte de la vida”, ha dicho el psicólogo. Álvarez ha aclarado que todo aquello que amenaza nuestro proyecto de vida “asalta” nuestras emociones afectando “plenamente al yo personal”.
Pero no todo ocurre en la cabeza. El cuerpo entero reacciona a la angustia, la opresión o el miedo. Las emociones primarias hacen que todo se dispare: “Si una cena te ha sentado mal, antes de mirar la caducidad de los alimentos consumidos deberíamos pensar en con quién hemos comido”. El psicólogo ha bromeado sobre las respuestas del cuerpo ante las emociones y aclaró que el aparato digestivo es muy sensible a las mismas: “Los sentimientos son la reflexión subjetiva sobre lo que nos sucede”. “Ninguna persona se hace las preguntas existenciales si no está sufriendo”, ha añadido.
Ante una muerte o pérdida de un familiar, ha explicado Álvarez, se produce el duelo. En él, intervienen factores culturales o de la propia personalidad que determinan cómo cada individuo afronta los acontecimientos dramáticos. De pronto la seguridad de la persona se ve amenazada y se pregunta “¿Qué sentido tiene vivir?”. El conflicto es no saber cómo actuar ante el trauma, pueden aparecer mecanismos como la ansiedad o la depresión. El experto ha señalado que “la emoción básica es la tristeza y soportar que nunca nada será igual”.
Cuando se produce una pérdida familiar traumática y repentina, los sentimientos quedan en el interior y resulta difícil exteriorizar nada. La negación del sentimiento es “otro mecanismo natural de defensa”, ha indicado, aunque el “estancamiento” en esta fase del duelo provoca “aislamiento, impotencia y agresividad”.
Como principio general, el psicólogo ha aclarado que “hay que ayudar a que la persona se haga cargo de su dolor”. Comprender y reconocer el sufrimiento ofrece una posibilidad a la persona. La rabia o la agresividad son también mecanismos de defensa que desplazan el sufrimiento sano. “El problema de la psicología del siglo XXI es que se quiere negar el sufrimiento”. El experto ha recalcado que no hacer resistencia, dejarlo fluir o rendirse ante lo inevitable ayudan a no hacer el dolor y el sufrimiento más grande. El sentimiento de pérdida se debe aceptar “viviendo por homenaje al ser querido” y muriendo con sentido.

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