lunes, 22 de noviembre de 2010

Ofrecen US$ 2 millones por resolver un acertijo y aún no hubo ganador

Puede ser un veinteañero que no logra obtener satisfacción, como canta Mick Jagger en la hermosa Jigsaw Puzzle (1968): “Yo, esperando tan pacientemente / tirado en el suelo / tratando de armar este rompecabezas / antes de que no llueva más”. O un chico que pasa el verano esperando, como escribió James Merrill en Lost in Translation (1974), su más célebre poema: “Una mesa de juego en la biblioteca está lista / para recibir el rompecabezas que sigue sin llegar nunca”. Porque aunque Natalia Smirnoff inventó para su película el campeonato mundial por parejas, armar rompecabezas es una tarea solitaria . A menos, claro, que esté en juego un premio millonario .
Eternity II es un complejísimo acertijo en el que hay que ubicar correctamente 256 piezas cuadradas en un tablero de 16 casilleros por lado. No hay dos piezas iguales y, a diferencia de los rompecabezas tradicionales, no existe una única solución . Se lanzó a la venta en todo el mundo el 28 de julio de 2007 con gran publicidad y un premio de US$ 2 millones para el primero que lograra resolverlo. Y de inmediato generó gran alboroto en Internet, donde matemáticos, programadores y amantes de los juegos de lógica se agruparon para colaborar en la búsqueda de una solución .
Por ejemplo, en el grupo de Yahoo! dedicado al juego hubo 7.750 mensajes desde 2007. Pero a pesar del incentivo en billetes verdes aún no hubo ganadores . En el sitio oficial ( www.eternityii.com ) se puede jugar a una versión reducida, como para tener una idea del porqué .
Eternity II fue creado por el británico Christopher Monckton (58), un personaje tan peculiar como el propio rompecabezas. Nieto de un político conservador que llegó a ser ministro de Churchill, heredó de él un título de nobleza: vizconde Monckton de Brenchley. Durante varios años se dedicó al periodismo y fue asesor especial de Margaret Thatcher entre 1982 y 1986. Se lo conoce además por sus polémicas opiniones: es uno de los más famosos negadores del calentamiento global .
Monckton había lanzado en junio de 1999 la primera versión del Eternity, que había demorado 17 años en diseñar, tenía 209 piezas irregulares y ofrecía US$ 1,5 millón a quien pudiera resolverlo. Se vendieron más de 500 mil unidades en todo el mundo hasta que Alex Selby y Oliver Riordan, matemáticos de Cambridge, hallaron la solución el 15 de mayo de 2000. Aunque tenía un acuerdo con una aseguradora, Monckton jura que debió vender sus terrenos en el norte de Escocia para poder pagar el premio.
El supuesto contratiempo no le impidió presentar la segunda parte con toda la pompa . Esta vez Selby y Riordan colaboraron en el diseño del rompecabezas. Tres años después, la solución sigue siendo un enigma .
Las posibles soluciones que recibe la japonesa Takara Tomy, fabricante del rompecabezas, se guardan en una urna que se abre el último día de cada año. El primer escrutinio, en 2008, no arrojó ganadores, pero la sueca Anna Karlsson, de la ciudad de Lund, se llevó US$ 10 mil como premio consuelo por haber encastrado correctamente 467 de los 480 bordes. “Recibí un mail que decía ‘¡Felicidades! ¡Ha ganado US$ 10 mil!’ Lo tiré a la papelera porque parecía spam. Pero por suerte algo me hizo verlo de nuevo”, contó Anna al periódico local Sydsvenskan.
El escrutinio final será el 31 de diciembre próximo.
Si no aparece una solución el premio quedará desierto.
El interés decayó y hoy es difícil toparse con una caja de Eternity II en la góndola de una juguetería. Pero aún se puede comprar en Amazon.com por US$ 19,99. Como para sentarse en soledad frente a las 256 piezas y soñar con un repentino golpe de suerte.
clarin.com