martes, 30 de noviembre de 2010

Alimentación: consejos para evitar comer sin pensar

¿Te pasó alguna vez terminar de comer una barra de chocolate y en ese mismo momento querer otro pedacito? ¿Te sorprende ser el primero en terminar el plato de sopa antes que toda tu familia? ¿Es común que te sientas completamente lleno y mal después de comer?

Para entender todos los síntomas mencionados antes, Michelle May autora del blog
AmIHungry.com los vincula con el comer "sin pensar" o "inconciente". Y en su sitio de Internet comparte unas interesantes reflexiones al respecto que TuAlmaZen.com difunde.

Mucha gente come al tiempo que mira televisión, camina e incluso mientras trabaja. Y otras tantas personas comen tan rápido que manejan el tenedor en automático: ocupadas en recargar el próximo bocado no se dan cuenta que aún tienen una porción de comida en la boca.

Si tomás en cuenta que tu mente sólo se puede enfocar en una cosa a la vez, vas a caer en que estuviste perdiendo la posibilidad de percibir las sutiles señales que indican que estás satisfecho. Por eso comés sin parar hasta que te sentís lleno o incómodo por la cantidad que ingeriste. Pero lo más importante es que no vas a sentir que disfrutaste la comida, entonces vas a tener que comer de nuevo para sentirte satisfecho.

Así, comer significativamente se relaciona con la intención y la atención .

El comer es una actividad natural, saludable y placentera cuando se la realiza para satisfacer el hambre. Y, en este sentido, poder manejar los problemas de aumento de peso no se relaciona exactamente con qué comes. Si no más bien en la manera cómo realizás esta actividad.

Elegir comer "significativamente" significa, en otras palabras, en darle a la comida y a la actividad de comer toda tu atención. Esto te permitirá obtener una satisfacción óptima y placer sin comer en exceso.

Comer significativamente te va a ayudar a experimentar la diferencia entre la satisfacción física y sentirte "lleno". Comer significativamente te va a permitir sentirte más satisfecho con cantidades reducidas de comida. Aprender a saborear tu comida simplifica y le da placer a esta actividad. Conocer que te satisface y cómo obtener más placer de esta experiencia son los factores clave para el control de tu peso.

Primeros pasos para comer significativamente

Probá estas estrategias que te van a ayudar a identificar las señales de tu propio cuerpo y a disfrutar la comida.

Empezá por reconocer si realmente tenés hambre antes de empezar a comer. Si no tenés hambre, no vas a tener interés, entonces va a ser más difícil que te concentres. Además si estás tentado pero sin hambre, comer no te va a satisfacer.

No esperes a sentirte "muerto de hambre". Una de las claves de comer con conciencia se relaciona con mantener a tu cuerpo alimentado adecuadamente para evitar que te sorprendan los "ataques de hambre" y eso te lleve a comer de más.

Paso siguiente, decidí cuan lleno estás cuando terminaste de comer. Cuando comemos con la intención de sentirmos mejor al terminar de comer, evitamos seguir comiendo hasta terminar todo lo que está al alcance.

Elegí la comida que satisfaga tanto tu cuerpo como tu mente. Nuestra sociedad está tan obsesionada con que comamos "bien" que muchas veces comemos cosas que ni siquiera nos agradan. Como sea, la satisfacción no proviene del hecho de llenarse con comida si no del disfrute del sabor de la comida -sin culpa. Sentirse culpable acerca de ciertos alimentos muchas veces provoca el comer de más, y no de menos.

Disponé la mesa de una manera placentera. Crear un ambiente placentero agrega disfrute a comer y aumenta tu nivel de satisfacción. Además seguro que te lo mereces.

Comé sin distracciones. Si comes mientras te distraés mirando televisión, manejando o hablando por teléfono no vas a poder darle a tu comida y a tu cuerpo la atención necesaria. Como resultado, te vas a sentir lleno pero no satisfecho.

Comé cuando te hayas sentado. Elegí uno o dos lugares de la casa o de tu trabajo que sean sólo utilizados para comer. Por ejemplo, no comas parado frente a la mesada de la cocina, al lado de la heladera o sentado en la cama.

Valorá la ocasión. Apreciá la atmósfera que te rodea, la compañía, o simplemente el hecho de que te estás dando la oportunidad de sentarte y disfrutar de una comida.

Respirá profundo un par de veces para centrar tu atención antes de empezar a comer. Esto te ayudará a relajarte y enfocar en lo que hacés.

Apreciá el aroma y la apariencia de tu comida. Fijate en los colores, las texturas y los aromas que provienen de ella e imaginate su sabor.

Decidí cuál es la comida que se ve más sabrosa y empezá por esa primero. Si te guardás lo mejor para el final vas a querer comerlo incluso estando lleno.

Saborea los aromas y el gusto de la comida mientras comes. Baja el tenedor entre bocados y sé conciente de las diversas sensaciones que estás experimentando.

Si te das cuenta que no estás disfrutando de la comida que elegiste, elegí otra cosa si es posible. Comer alimentos que no disfrutás te va a dejar insatisfecho.

Hace una pausa a mitad de comer por lo menos por dos minutos. Estimá cuánta comida te va a requerir sentirte comodamente saciado.

Alejá tu plato o levantate de la mesa en cuanto te sientas satisfecho. El deseo de seguir comiendo se va a desvanecer en cuanto te sientas satisfecho. El deseo de seguir comiendo se irá rápido. Tené presente que vas a comer de nuevo cuando tengas hambre.

Tomá conciencia de cómo te sentís al terminar de comer. Si comés de más, no te castigues. En cambio, prestá atención del estado físico/emocional que acompaña el hecho de sentirse lleno por demás y crea un plan para disminuir esa tendencia de comer de más en la próxima oportunidad.

Una vez que experimentás el placer de comer significativamente, te vas a ver motivado a estar más conciente mientras realizás otras actividades. Viviendo "en el momento" y estar más presente puede elevar la efectividad y el disfrute en todo lo que hacés.
revistaohlala.com