sábado, 19 de mayo de 2012

Manejar y hablar por teléfono es tan peligroso como hacerlo ebrio

El peligro de utilizar un celular mientras se conduce puede ser mucho más grave que manejar alcoholizado. Aunque lo parezca, no es una exageración. Así lo demostró un estudio realizado en el Reino Unido que determinó que la distracción que genera un celular es peor que los efectos que provoca manejar con el límite permitido de alcohol en sangre. El estudio forma parte de un informe que el año pasado difundió la Organización Mundial de la Salud (OMS), denominado “Teléfonos Móviles, un problema creciente en la distracción de los conductores”.
Es que el uso del celular al volante es un problema mundial y el nivel de preocupación llegó tan alto que la OMS difundió este informe para alertar sobre los peligros de hablar mientras se maneja un auto. En todo el mundo, cada año mueren 1,3 millones de personas en accidentes de tránsito. Y hablar por teléfono es la principal causa de distracción al volante. Mucho más grave que leer los carteles de publicidad, tomar mate o encender la radio.
El informe de la OMS incluye una serie de estudios realizados en todo el mundo. Uno de ellos es el que llevaron adelante investigadores del Reino Unido. Aunque aclara que a diferencia del alcohol, el uso del celular tiene un efecto limitado a la duración de la llamada, los investigadores concluyeron que “las alteraciones en el comportamiento del conductor producidas por el uso del teléfono celular son tan profundas como las ligadas a la conducción bajo los efectos del alcohol”.
Para la OMS, “distraerse” no es una cuestión menor. Implica que el conductor tendrá que dividir su atención entre una “tarea principal”, conducir, y una “secundaria”, hablar por teléfono. Así, una persona que maneja a 130 kilómetros por hora y realiza una llamada telefónica de apenas un minuto, habrá circulado más de 2,1 kilómetros sin estar totalmente concentrado en lo que estaba haciendo.
Pero si hablar ya resulta peligroso, mucho peor es enviar mensajes de texto. La OMS señala que “el tiempo que los conductores desviaban la mirada de la carretera aumentó en un 400 por ciento cuando recuperaban o enviaban mensajes de texto”. Pero además, el 28 por ciento de los conductores invadieron el carril contrario o realizaron cambios incorrectos en el 140 por ciento de los casos.
Otro estudio de simulación, también en el Reino Unido, mostró que los conductores de entre 17 y 24 años eran quienes más utilizaban el celular para enviar o leer sms. Entre ellos, se detectó que la mayoría sufría una “reducción en su capacidad para mantenerse en el carril adecuado y para mantener la distancia de seguridad con el siguiente vehículo”, además de un aumento en el tiempo de reacción. “Concretamente, se halló que el envío de mensajes de texto provocaba un incremento del tiempo de reacción de un 35 por ciento”, agregaba el estudio.
Entre los distintos efectos que el celular provoca al conducir, la OMS señala que se necesita más tiempo para reaccionar y detectar situaciones inesperadas, dificultad para mantener una velocidad apropiada, reducción del campo de visión de los laterales y menor distancia con los otros vehículos.
clarin.com