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sábado, 19 de mayo de 2012

Manejar y hablar por teléfono es tan peligroso como hacerlo ebrio

El peligro de utilizar un celular mientras se conduce puede ser mucho más grave que manejar alcoholizado. Aunque lo parezca, no es una exageración. Así lo demostró un estudio realizado en el Reino Unido que determinó que la distracción que genera un celular es peor que los efectos que provoca manejar con el límite permitido de alcohol en sangre. El estudio forma parte de un informe que el año pasado difundió la Organización Mundial de la Salud (OMS), denominado “Teléfonos Móviles, un problema creciente en la distracción de los conductores”.
Es que el uso del celular al volante es un problema mundial y el nivel de preocupación llegó tan alto que la OMS difundió este informe para alertar sobre los peligros de hablar mientras se maneja un auto. En todo el mundo, cada año mueren 1,3 millones de personas en accidentes de tránsito. Y hablar por teléfono es la principal causa de distracción al volante. Mucho más grave que leer los carteles de publicidad, tomar mate o encender la radio.
El informe de la OMS incluye una serie de estudios realizados en todo el mundo. Uno de ellos es el que llevaron adelante investigadores del Reino Unido. Aunque aclara que a diferencia del alcohol, el uso del celular tiene un efecto limitado a la duración de la llamada, los investigadores concluyeron que “las alteraciones en el comportamiento del conductor producidas por el uso del teléfono celular son tan profundas como las ligadas a la conducción bajo los efectos del alcohol”.
Para la OMS, “distraerse” no es una cuestión menor. Implica que el conductor tendrá que dividir su atención entre una “tarea principal”, conducir, y una “secundaria”, hablar por teléfono. Así, una persona que maneja a 130 kilómetros por hora y realiza una llamada telefónica de apenas un minuto, habrá circulado más de 2,1 kilómetros sin estar totalmente concentrado en lo que estaba haciendo.
Pero si hablar ya resulta peligroso, mucho peor es enviar mensajes de texto. La OMS señala que “el tiempo que los conductores desviaban la mirada de la carretera aumentó en un 400 por ciento cuando recuperaban o enviaban mensajes de texto”. Pero además, el 28 por ciento de los conductores invadieron el carril contrario o realizaron cambios incorrectos en el 140 por ciento de los casos.
Otro estudio de simulación, también en el Reino Unido, mostró que los conductores de entre 17 y 24 años eran quienes más utilizaban el celular para enviar o leer sms. Entre ellos, se detectó que la mayoría sufría una “reducción en su capacidad para mantenerse en el carril adecuado y para mantener la distancia de seguridad con el siguiente vehículo”, además de un aumento en el tiempo de reacción. “Concretamente, se halló que el envío de mensajes de texto provocaba un incremento del tiempo de reacción de un 35 por ciento”, agregaba el estudio.
Entre los distintos efectos que el celular provoca al conducir, la OMS señala que se necesita más tiempo para reaccionar y detectar situaciones inesperadas, dificultad para mantener una velocidad apropiada, reducción del campo de visión de los laterales y menor distancia con los otros vehículos.
clarin.com

sábado, 31 de marzo de 2012

En Estados Unidos muchos jóvenes ya no quieren conducir

conductor joven

Roberto Ruiz y Kyle Lewis no tienen mucho en común. Uno es mexicano, doctor y vive en Miami; el otro es estadounidense, analista comercial y vive en Virginia. Pero sí hay algo que los une: son dos jóvenes en Estados Unidos que han decidido no tener un automóvil, una tendencia que ha obligado a reaccionar a la industria automotriz.
Las razones de Lewis y Ruiz, de 27 y 28 años, son similares. Ambos querían un cambio tras pasar dos o tres horas diarias al volante en el pasado. Ambos descubrieron la posibilidad de ahorrar dinero y ambos tienen otros intereses que consideran más prioritarios.
Y no están solos.
Según la Administración Federal de Autopistas, los jóvenes entre 21 y 30 años condujeron 12% menos en 2009 que sus homólogos en 1995.
También se emitieron menos licencias, de acuerdo con el Departamento de Transporte. Mientras la mitad de los adolescentes de 16 años tenía licencia en 1978, en 2008 la cifra era del 31%. La cifra de personas de 19 años o menos con licencia también decreció cuando se compara el mismo periodo.
"Entre quienes llegaron a la mayoría de edad en los años 50 o 60, comprar un carro era muy importante. Era el rito de iniciación en la vida adulta, el icono de la libertad y la independencia", le dice a BBC Mundo Sheryl Connelly, la directora de tendencias globales y pronósticos de Ford.
"Pero el carro ya no es más ese rito de iniciación", dice.
¿A qué se debe el cambio? 
DINERO Y TECNOLOGIA
Connelly explica que el nuevo símbolo de independencia, la compra icónica, ya no es el auto sino el celular. Y con él compiten las tabletas, las consolas y los portátiles.
"Estos dispositivos manuales literalmente trascienden el tiempo y el espacio. El uso del celular, los mensajes de texto, Skype, Twitter y Facebook han permitido que las personas se sientan virtualmente juntas así estén físicamente separadas", dice.
En una encuesta de la compañía de investigación tecnológica Gartner, el 46% de los encuestados entre 18 y 24 años dijo que prefería tener acceso a internet a un carro propio. El porcentaje es de 15% cuando se les preguntó a quienes crecieron en los años 50 y 60, considerada la época dorada del automovilismo estadounidense.
Pero la tecnología no es la única razón.
Por un lado, los jóvenes tienden a vivir en ciudades grandes, donde puede haber más facilidades de transporte y opciones alternativas. Por ejemplo, en algunas ciudades se ofrecen autos para compartir y bicicletas en alquiler.
Por otro lado, los requerimientos para adquirir una licencia se han vuelto más difíciles y se introdujo la licencia gradual, que obliga a los más jóvenes a ir acompañados de un conductor de 21 años o más durante un tiempo hasta que adquieran experiencia al volante.
Otro problema es la economía.
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Deudas, deudas y deudas

Un informe de febrero de 2012 del centro de investigación Pew explica que los jóvenes adultos, más que otros grupos poblacionales, están teniendo más problemas en la economía actual.

El porcentaje de adultos entre 18 y 24 que están empleados es el más bajo desde cuando el gobierno comenzó a hacer mediciones, en 1948. Además, sus salarios semanales se han reducido más que el de los otros grupos en los últimos cinco años.
El panorama se complica cuando además se tiene en cuenta que muchos jóvenes tienen deudas desde cuando empiezan su carrera, como ocurre con los créditos estudiantiles.
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Esta situación económica, según Pew, afecta tanto sus vidas diarias como sus planes a futuro. No es un secreto que tener un automóvil genera gastos desde el seguro, que habitualmente es más costoso para los jóvenes, hasta la gasolina, que ya ronda los US$4 por galón.
En ese sentido, Roberto Ruiz estima que al no tener carro ahorra el 30% de su salario mensual, mientras Kyle Lewis ahorra US$600 mensuales.
De hecho, algunos analistas no están muy seguros de que la reducción en el interés automovilístico de los jóvenes sea una tendencia, y más bien creen que es un resultado de las dificultades económicas.
"Esto simplemente puede ser un reflejo de la mala época económica y de la inhabilidad de los jóvenes para adquirir un carro", comentó a BBC Mundo JH Crawford, un escritor y activista de las ciudades libres de automóviles.
"Quisiera creer que hay un sustento filosófico, pero no quisiera decir que esa es la verdad".

La respuesta

Lo cierto es que estas tendencias han obligado a algunas casas automotrices a reaccionar. Y lo han hecho tratando de hablar el lenguaje de muchos jóvenes.
Gartner predice que en 2016, la mayoría de consumidores en mercados maduros considerará la posibilidad de acceder a internet desde sus vehículos como un criterio clave en la compra de un auto nuevo.
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Por ello, la empresa recomienda a las casas automotrices que consideren la posibilidad de reforzar los vínculos con compañías como Apple, así en el proceso puedan poner en riesgo su propio ecosistema de aplicaciones.

En ese sentido, General Motors recientemente se asoció con MTV Scratch, una división de Viacom que hace consultoría con empresas, para mejorar los vínculos con sus eventuales consumidores jóvenes.
La idea es modificar elementos desde el tablero de mando hasta el color de los autos, para incluir tonalidades como "rosa tecno" o "denim".
Ford, por su parte, tiene en marcha un sistema de entretenimiento por comando de voz y otro, fabricado con Microsoft, que sincroniza todos los dispositivos en los autos.
Pero estas innovaciones no atraen a todos.
Roberto Ruiz dice que antes de comprar un auto tiene planes para comprarse un apartamento, mientras Kyle Lewis dice que su vida no ha cambiado desde que dejó de manejar.
"Si algo, no tener un carro me ha permitido ver mucho más la luz del día".
BBC.CO.UK


sábado, 24 de marzo de 2012

Nokia quiere patentar una tecnología que hace vibrar a los tatuajes cuando suena el celular


La fabricante de teléfonos celulares Nokia quiere patentar en Estados Unidos una tecnología que haría vibrar a los tatuajes cuando suena el teléfono celular. El invento permitiría a los tatuajes recibir las ondas magnéticas emitidas por los celulares y generar "estímulos perceptibles" para alertar a sus portadores de llamadas, mensajes o baterías a punto de acabarse.

"El estímulo perceptible podría consistir en una vibración, una vibración en la imagen aplicada en la piel del usuario, por ejemplo", dice la solicitud presentada ante la oficina de patentes de Estados Unidos el año pasado.

La aplicación utilizaría una tinta potenciada con compuestos magnéticos para hacer visibles o invisibles las imágenes "pegadas a la piel". Las sensaciones producidas por los tatuajes, permanentes o temporales, podrían personalizarse dependiendo del contenido, lo que indica que las vibraciones podrían variar en intensidad y duración dependiendo de quien estuviese llamando.

Según la documentación, la recarga de los tatuajes se haría por medio de imanes.
clarin.com

sábado, 10 de marzo de 2012

Al volante: El uso del celular es más peligroso que el alcohol


Si bien en nuestro país está prohibido (salvo para los que usen el famoso 'manos libres'), la legislación en todo el mundo se divide entre los que permiten hablar por teléfono mientras se maneja y los que no. Ahora bien, cuando estas leyes se redactaron los celulares sólo tenían la función de hablar (en muchos casos, ni siquiera la de mandar mensajes de texto). Los políticos que pensaron en permitir el uso del celular, jamás imaginaron que llegaría a convertirse en un centro de entretenimiento, como los smartphones actuales.
Esto queda claro en en un estudio realizado por la Institute of Advanced Motorists (una organización sin fines de lucro dedicada a mejorar los estándares de conducción en el Reino Unido) donde se demuestra que responder mensajes de Facebook a través del celular, mientras se conduce un vehículo, es más peligroso que manejar alcoholizado.
Según el estudio, usar la red social desde el celular reduce la capacidad de respuesta de los conductores un 37.6%, mientras que enviar un mensaje de texto disminuye la reacción un 34.7%. Mientras tanto, los que usan el sistema de "manos libres" pierden la capacidad de reacción en un 21%.
Lo interesante del estudio es que se demostró que la influencia del cannabis y del alcohol afecta menos a su capacidad de reacción. En el caso de la marihuana, la atención del conductor se vio afectada en un 21%, mientras que los conductores, con la dosis máxima permitida de alcohol en sangre, sólo vieron disminuida su capacidad de reacción en un 12.5%.
Poniendo los números un poco en contexto, ningún nivel de dilación en el tiempo de respuesta debería ser tolerable. Y, si bien algunas cosas nombradas en la lista que están permitidas por ley (como ya dijimos, lo de usar el 'manos libres' o manejar con cierto nivel de alcohol en sangre), resulta sorprendente que el uso de los celulares no sea uno sobre los cuales se llame particular atención. Según otro estudio, en el EE.UU., cerca de 3.5 millones de conductores confesaron que usan el celular mientras conducen.
conexionbrando.com

sábado, 25 de febrero de 2012

Crean una aplicación para smartphone que previene el consumo de drogas


Un equipo de investigadores de la University of Massachusetts Medical School (UMMS) de Estados Unidos ha reunido tecnologías como la inteligencia artificial y los biosensores (que son instrumentos para la medición de parámetros biológicos y químicos) en un dispositivo portátil destinado a ayudar a las personas que abusan de las drogas a modificar su comportamiento de manera positiva.
Según publica la revista Theengineer, el dispositivo incorpora asimismo una programación para smartphone y conectividad sin cables. Con toda esta tecnología, es capaz de detectar en el usuario indicios fisiológicos relacionados con la ansiedad por consumir sustancias y, como respuesta, generar intervenciones diseñadas para prevenir dicho consumo.
 
 Detección de estados afectivos peligrosos

En Medicalxpress se explica el funcionamiento del sistema, bautizado como iHeal. La persona que tenga problemas con las drogas y esté luchando por salir de ellas, podrá contar con la ayuda de un teléfono inteligente con aplicaciones de software diseñadas para responder a los cambios que se produzcan en su cuerpo.
Porque, en la vida cotidiana y dentro de cualquier entorno, estas aplicaciones permiten detectar los estados biológicos y afectivos de cada individuo. Se sabe que los cambios en estos estados pueden suponer el riesgo de caer de nuevo en las drogas.
iHeal se diferencia de otras aplicaciones de salud para móviles en que incorpora biosensores. A los usuarios con un historial de abuso de sustancias y con trastorno por estrés postraumático se les colocaría una banda de biosensores alrededor de la muñeca.
Estos sensores miden la actividad eléctrica de la piel, el movimiento del cuerpo, la temperatura y la frecuencia cardiaca, que son parámetros que permiten detectar cualquier aumento de estrés en un individuo.
Posteriormente, la banda transmitiría la información obtenida al smartphone, cuyas aplicaciones de software registrarían y procesarían los datos fisiológicos del usuario. Si el software detectase, a través de estos datos, un estrés incrementado, pediría al paciente que le introdujera información sobre su nivel de estrés percibido, su ansiedad por consumir drogas y sus actividades actuales.
A partir de toda esta información, iHeal es capaz de identificar, a tiempo real, la ansiedad por consumir drogas de cualquier individuo. Por tanto, si fuera necesario, proporcionaría al paciente intervenciones multimedia y personalizadas de prevención de consumo de sustancias, en el momento preciso.

Tecnologías habilitantes para los malos momentos
El sistema desarrollado por los científicos de la UMMS, bajo la dirección del médico y profesor de dicha universidad, Edward Boyer, es el resultado de una innovadora combinación de lo que se conoce como “tecnologías habilitantes”, que son aquellas invenciones o innovaciones aplicadas para provocar cambios radicales en las capacidades de los usuarios.
En este grupo de tecnologías se incluye la inteligencia artificial, el control fisiológico continuo, la conectividad inalámbrica y la computación para smartphones, todas ellas incluidas en iHeal.
Según explican los autores del avance en un artículo publicado por el Journal of Medical Toxicology, el desarrollo del sistema tiene su origen en el fracaso de muchas intervenciones destinadas a modificar el comportamiento, cuando los pacientes se encuentran fuera del entorno clínico.

El tratamiento del dolor crónico, la sobrealimentación o el abuso de sustancias son actitudes difícilmente controlables en la vida cotidiana de las personas en tratamiento.
Esta imposibilidad de cuidar a los pacientes cuando éstos están fuera del alcance de los médicos es lo que ha aumentado el interés por las tecnologías habilitantes, capaces de detectar cambios en los estados fisiológicos y afectivos potencialmente propiciadores de comportamientos de riesgo.

Futuras modificaciones de iHeal
Según declaraciones de Boyer recogidas por Theengineer, los análisis realizados hasta ahora con iHeal sugieren que para culminar con éxito el desarrollo del sistema aún quedan por resolver algunas cuestiones técnicas relacionadas con la seguridad de los datos de los usuarios. Asimismo, el investigador señala que será necesario crear una versión más robusta y menos estigmatizadora de iHeal, antes de que el dispositivo sea comercializable.
La solución en este sentido podría estar en una banda de sensores que parezca un reloj de pulsera o que pueda ser llevada en el tobillo. De cualquier forma, habrá que escuchar a los pacientes para asegurar que el diseño del dispositivo no resulte ningún problema para ellos, concluyen los científicos. 
tendencias21.net

¿Qué dice tu celular de tu vida sexual?


No todo es tecnología en lo que se refiere a la elección de un teléfono móvil. Según un informe, es hora que tomemos en cuenta otras motivaciones.
Como dice Homero Simpson: "ahora se puede demostrar todo con las estadísticas". Hay algo de cierto en esa apreciación, y este estudio de Match.com tiene algo de eso.
El tema es así, el sitio de citas online (uno de los más populares), realizó un cruce de datos entre los diferentes perfiles de sus usuarios y llegó a un resultado más que revelador: cómo es la vida sexual de los usuarios de celulares según el sistema operativo que usan.
Más allá de la relación que efectivamente pueda llegar a tener esto con la realidad, hay que decir que los resultados son muy peculiares. Según el estudio, los usuarios de Android son más tendientes a tener relaciones sexuales en la primera salida. Un 62% de los entrevistados confirmó haber concretado la primera noche, mientras que en el caso de iPhone llegó al 57%, y sólo un 48% entre los de Blackberry. Además, según las entrevistas, el 55% de los usuarios de Android están dispuestos a tener encuentros íntimos de sólo una noche.
Si sos de los fanáticos de la manzanita y te estás preguntando cuáles son tus chances; aparentemente los usuarios de iPhone tienen un cierto encanto por los romances de oficina. Más de un cuarto de los usuarios solteros del teléfono de Apple aseguran haber tenido relación con algún compañero de trabajo en los últimos cinco años.
Por su parte, los que andan con el Blackberry en el bolsillo parecen ser más enamoradizos. El 67% de los usuarios de este tipo de smartphone afirma haberse enamorado a primera vista.
¿Con qué perfil de usuario de sentís más identificado? ¿En qué te parece que afecta el celular en cada tipo de usuario? ¿Qué teléfono móvil te comprarías?
conexionbrando.com

sábado, 18 de febrero de 2012

Usted podría ser nomofóbico

Nomofobia
Algunos la llaman la "enfermedad del s.XXI" y expertos en adicciones afirman que el número de casos aumenta cada año.
Hablamos de la nomofobia, el miedo irracional que sienten algunos cuando algo les impide interaccionar con su celular.

¿Qué es?

La nomofobia se identificó por primera vez en 2008 y sus nombre proviene del término inglés "no-mobile phobia" (fobia a estar sin móvil).
Los expertos señalan que estas personas experimentan una gran ansiedad cuando se dan las siguientes situaciones: pérdida de celular, batería o crédito agotado y falta de señal.
El primer estudio que dio la voz de alarma sobre este fenómeno lo llevó a cabo el gobierno británico en 2008, con el fin de investigar las ansiedades que sufren los usuarios de celulares.

Incidencia

Entonces se observó que un 56% de hombres y un 48% de mujeres sufrían esta fobia y que un 9% se sentían "estresados" cuando su aparato se apagaba.
Cuatro años después, el nuevo estudio elaborado por la empresa de dispositivos de seguridad para celulares SecurEnvoy, revela que la cifra de afectados aumentó en el país.
Tras encuestar a unas 1.000 personas, se constató que el 77% de los individuos con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años sufrían nomofobia, mientras que en la franja de edad que va de los 25 a los 34 años, la incidencia fue del 68%.
Es más, el sondeo descubrió que un 41% de los encuestados cargaban con ellos dos celulares para así nunca quedarse "desconectados".
A diferencia del anterior estudio, en este caso se vio una mayor incidencia en mujeres (70%) que en hombres (61%).

"No es una enfermedad"

"Todavía no se puede considerar una enfermedad. La nomofobia es más bien un síntoma de la adicción al móvil", señaló a BBC Mundo Francisca López Torrecillas, experta en adicciones de la Universidad de Granada quien actualmente trabaja en un estudio sobre nomofobia entre universitarios españoles.
Según detalló, los principales síntomas de una persona nomofóbica son el miedo a no disponer del celular. El nomofóbico no puede imaginar salir a la calle sin él y además invierte un mínimo de cuatro horas diarias consultándolo por motivos ajenos al trabajo.
El nomofóbico, apunta Torrecillas, "suele tener baja autoestima, ser introvertido, no tiene habilidades de afrontamiento. En su tiempo libre sólo usa el móvil, algo que va unido a no tener otras actividades de ocio".

Casos en España

Aunque en el caso de España no existen todavía cifras concretas, los expertos señalan que sí han notado un aumento de casos en los últimos años.
Ahora están tratando de establecer si esto sería debido a la proliferación de teléfonos inteligentes, algo que intuyen podría tener que ver con el fenómeno.
En cuanto a sexos, afirman, no se observaron diferencias significativas en cuanto a la incidencia de la fobia.
Según Torrecillas la mejor forma de detectar a un nomofóbico es hacer que anote el tiempo que invierte en su celular y, si sobrepasa las cuatro horas, tratarlo como un problema.
"Sería bueno planificar otro tipo de actividades de ocio que no sean estar con el móvil: salir con los amigos, hacer ejercicio físico... Si hay un problema más personal deberían consultar con un especialista".

Adicción a la tecnología

La nomofobia ha sido vinculada con la adicción a la tecnología y, en lo que a celulares respecta, a la necesidad que sienten muchos de revisar constantemente cada mensaje, alerta o sonido que genera el celular.
A principios de este año un equipo de investigadores de la Universidad de Worcester en Reino Unido, determinó que esta ansiedad permanente, resultado de estar siempre conectados, eleva considerablemente los niveles de estrés de los usuarios.
Paradójicamente, el estrés era mayor cuando el celular se usaba más para fines personales que laborales.
El estudio también hizo énfasis en el papel de los celulares inteligentes a la hora de incrementar nuestra necesidad de sentirnos conectados. "Mientras más los usamos más dependientes nos volvemos y en realidad aumentamos el estrés en lugar de aliviarlo", dijeron los investigadores.
De hecho, finalizaron en su reporte, algunos sienten una necesidad tan extrema de estar en contacto que llegan a notar "vibraciones del teléfono que no existen".
bbc.co.uk

jueves, 16 de febrero de 2012

En 2012 habrá más celulares que personas

Tabletas
En 2012 llegaremos al punto en el que habrán más teléfonos celulares que humanos, según indica un análisis de tráfico de datos en celulares elaborado por la empresa de electrónica CiscoMobile.
Este estudio predice que en 2016 ya habrán 10.000 millones de celulares en el mundo.

Tsunami de datos

El tráfico de datos desde celulares en 2011 fue ocho veces el tamaño del internet global en 2000, señala el reporte, lo que es tomado como señal de preocupación.
Semejante aumento podría ser en el futuro un auténtico quebradero de cabeza para las operadoras de celulares, que a duras penas pueden afrontar la demanda actual.
El celular inteligente usa una media de 150 megabytes de datos al mes, pero se espera que esta cifra se incremente hasta los 2,5 gigabytes en 2016.

El club gigabyte

"En 2016, el 60% de los usuarios de celular, 3.000 millones de personas en todo el mundo, pertenecerán al club gigabyte, ya que cada uno generará más de un gigabyte en tráfico de datos desde celular al mes", dijo Suraj Shetty, vicepresidente de productos y soluciones de Cisco.
Hay varios factores que están impulsando al alza el consumo de datos.
La gente está usando más tabletas y éstas requieren muchos más datos que los celulares inteligentes, señala el informe.
Según Cisco, el uso de tabletas se disparó en 2011, triplicando su cantidad hasta los 34 millones de aparatos, cada uno de los cuales genera tres veces más tráfico de datos que los celulares inteligentes.
Se prevé que para 2016 este tipo de dispositivos acaparen más del 10% del tráfico de datos global.

Redes

Otro factor importante es la rapidez de las redes. El sistema 4G hoy en día está sólo disponible en un 0,2% de las conexiones de celular, aún así ya supone el 6% del tráfico de datos.
Los iPhones de Apple tienen la reputación de usar más ancho de banda que otros teléfonos, pero el estudio comprobó que el consumo de datos de Android es incluso superior al iPhone en Estados Unidos y Europa occidental.
Seb Lahtinen, de la página ThinkBroadband quedó sorprendido con estas informaciones.
"Muchos de nosotros usamos los celulares inteligentes en los trenes, pero todavía luchamos por obtener una buena señal".
"A medida que la calidad y la velocidad aumenten, más usuarios empezarán a ver videos por internet en sus celulares, lo que podría conducir a una explosión del tráfico de datos", explicó.
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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Llegó la billetera 2.0: Ya se puede comprar y pagar con el celular

INTERFASE. ASI SE VE LA PANTALLA PRINCIPAL DEL SISTEMA EN UN IPHONE.
Desde hoy, los argentinos pueden comprar y pagar productos y servicios sólo con acercar su celular a una foto de un catálogo. Para que el sistema funcione hay que bajarse una aplicación al móvil y también, previamente a iniciar las compras, depositar dinero en una cuenta virtual prepaga.
En Argentina, algunas empresas ya permitían “escanear” un producto con el celular, y luego, un sistema los dirigía a una página de Internet donde se podía continuar con la operación de compra. Pero el que se inaugura hoy es el primer sistema que llega al país donde se puede hacer la transacción completa, es decir, comprar y pagar con la misma aplicación y en distintos comercios.
Monedero online, así se llama el sistema, ya permite comprar y pagar en una cadena de comidas a domicilio, restaurantes y en los cines Hoyts. En unos días agregarán una cadena de farmacias de alcance nacional y también se podrán comprar entradas para recitales y otros espectáculos.
“La idea es aprovechar los tiempos muertos. Cuando estás esperando el subte, podés ir a la cartelera de un producto, acercas el teléfono y hacés la compra. Incluso podés seleccionar cuándo querés que te lo lleven a tu casa”, dice Sebastián Tamanaha, gerente de Monedero. En los restaurantes, también se puede pagar con el celular cuando llega la cuenta.
La modalidad de uso es sencilla . Para tener dinero en la billetera virtual primero hay que dar de alta una cuenta en www.monederoonline.com.ar. y bajarse la aplicación desde qrmonederoonline.com.ar. Luego hay que cargar el dinero en un local físico, hasta 999 pesos.
La empresa estima que en breve la cuenta se podrá cargar también por Internet .
A la hora de comprar hay que acercar el teléfono al código QR (un código de barras bidimensional) que acompaña al producto en el catálogo. Estos catálogos pueden estar en estaciones de subte, en un aviso de un diario o en sitios Web. Luego hay que autorizar la compra mediante una clave personal y listo. Después se puede seleccionar la hora y el lugar de entrega.
Por ahora, el sistema funciona en los celulares BlackBerry, iPhone y en los que tienen el sistema operativo Android. Pero en poco tiempo también quedará habilitado para cualquier teléfono que lea Java y que tenga una cámara de fotos para tomar el código QR que identifica al producto.
clarin.com

viernes, 28 de octubre de 2011

Polémico fallo por el uso del celular en clase


PARANA.- En un fallo que seguramente provocará polémica, la justicia entrerriana anuló una sanción aplicada por una escuela a una alumna de tercer año que usó el celular en horas de clase para subir fotos a Facebook. La medida disciplinaria incluyó la suspensión de su condición de abanderada y la obligación de hacer una monografía sobre "uso y mal uso de los medios de comunicación", para ser expuesta ante la rectoría y sus compañeros de curso.
El hecho ocurrió en el Instituto Niño Jesús, de San José, localidad del departamento de Colón, donde una estudiante tomó una foto de una compañera y la subió a la red social. La sanción que se le impuso no fue aceptada por los padres de la alumna, que llevaron el caso a los tribunales. La discusión llegó hasta el Superior Tribunal de Justicia, máximo órgano judicial de la provincia, que resolvió que la medida disciplinaria no respetaba el derecho de defensa de la alumna y que era excesiva. Así, el Poder Judicial entrerriano
dejó sin efecto la medida impuesta por la escuela y eso encendió la polémica.
"Estoy totalmente en desacuerdo con la medida tomada por el tribunal. Hemos sido desprestigiados durante mucho tiempo en la docencia y lamentablemente estos fallos nos siguen desprestigiando", protestó la directora departamental de Escuelas de Colón, María Elizabeth García de Serpa.
También el director de Escuelas de Paraná, Roque Caviglia, cuestionó la decisión judicial. "Hay una resolución -precisó- que establece cuáles son las normas éticas que un alumno debe observar para ser abanderado. En este caso, la alumna no las respetó y por eso le quitaron la bandera". Para Caviglia, "esta resolución de la Justicia afecta la autoridad de la escuela, y cuestiona una resolución del Consejo de Educación, que es muy prolija".
Sin embargo, el juez del Superior Tribunal de Justicia e integrante de la Sala de Procedimientos Constitucionales y Penal, Carlos Chiara Díaz, dijo que con el presente fallo "no se interfiere en las cuestiones propias de las instituciones", pero que la Justicia debe actuar "cuando se encuentre afectado algún derecho constitucional" como, afirma, efectivamente ocurrió con la alumna entrerriana. Puntualmente, el juez sostuvo que "para aplicar la medida no se tuvo en cuenta el derecho de defensa de la alumna" y cuestionó además "la proporcionalidad de la pena". En otras palabras, consideró que el castigo fue excesivo.
"Es una alumna excelente, abanderada, al que no se le dio la oportunidad de explicar su actitud, y con la medida de tal tenor perdía la calidad de ejemplo que supo ganarse por su desempeño", dijo Chiara Díaz a LA NACION.
En Entre Ríos, el Consejo General de Educación estableció que las sanciones a los alumnos deben tener carácter educativo y no punitivo, y, mediante una resolución normativa, que debe garantizarse el derecho a réplica de los alumnos sancionados.
El juez Chiara Díaz admite que ese instrumento existe y rige también para el instituto privado al que acude la alumna sancionada, pero consideró que en el caso puntual "no se respetó el derecho a la defensa". "La medida que tomó la escuela va en contra de los objetivos de la disciplina que se pregona y no cumple con los propios reglamentos internos que debería permitir escuchar a alumna", agregó.
La abogada Miriam Claría, asesora legal de organismo estatal en materia educativa, no sólo cuestionó la decisión judicial, sino también la de los padres de la alumna por acudir a los tribunales. "Antes, cuando un chico volvía de la escuela con una sanción, los padres le preguntaban por qué, qué había hecho. Ahora no, los padres se ponen del lado de los hijos y cuestionan lo que decide la escuela. Eso genera que se arme una costumbre en la que, socialmente, la escuela no puede llamar la atención a sus alumnos", planteó.
"Nosotros no somos revisores naturales de las medidas disciplinarias, pero los tribunales están a disposición de la gente cuando crea que no se respeten sus derechos", respondió el juez Chiara Díaz.

Pros y contras

Según los expertos en educación, el uso del celular plantea ventajas y desventajas.
A FAVOR
  • Siempre en contacto. Para los padres es una tranquilidad porque es una forma de ubicarlos en todo momento.
  • Emergencias: en situaciones de riesgo físico o de inseguridad, disponer de números importantes en la agenda puede resolver un problema.
EN CONTRA
  • Distracción: la mayoría de las veces se lo usa para intercambiar mensajes de texto, en cualquier momento.
  • Discriminación: los niños con equipos más antiguos podrían ser burlados por los que tienen aparatos de última generación

Una broma que terminó mal en Salta

Hace una semana, una alumna de tercer año del polimodal Gorriti, en la capital salteña, fue suspendida por utilizar el celular para realizar una broma. Durante un recreo, la estudiante llamó a una compañera y se hizo pasar por María Cash (desaparecida hace meses en el norte del país), dijo estar secuestrada y pidió auxilio. La adolescente le pasó su teléfono al profesor, quien denunció el hecho ante la policía. Luego de aclarada la situación, la directora del colegio, Julia Casanovas, suspendió a la estudiante que hizo la llamada, que quedó libre por exceso de faltas. Los padres pidieron a la Justicia que intervenga para que la joven no pierda el año.
lanacion.com

sábado, 22 de octubre de 2011

El amor al BlackBerry: una adicción que crece


Julieta, de 22 años, hace 3 meses que tiene su BlackBerry pero ya lo necesita como si fuera parte de su cuerpo, una prolongación de su mano. "Me lo compré porque todos mis amigos lo tenían y era una manera de pertenecer, de comunicarme con el chat y las redes sociales. También me convenció poder chequear mails todo el tiempo porque estoy mucho en la calle", cuenta y el teléfono baila en su mano, lo mira, lo toca casi por instinto. Parece querer certificar que el aparato está vivo. ¿Se estará perdiendo de algo nuevo en estos minutos de charla? Seguro, pasan muchas cosas en la red.
Es tanta la costumbre de mirar el teléfono que, aunque esté frente a su computadora en el trabajo, responde mails desde el BlackBerry, porque ahí los ve más rápido, dice. "Ahora que lo pienso es bastante loco. Pero me pasa así: me es más cómodo usar el teléfono que entrar por la compu aunque esté prendida". Este aparato (BB, le dicen muchos usuarios) parece más que un simple objeto: ¿Qué le pasa a Julieta cuando no lo lleva encima? "Esos días en que se cortó el servicio, me sentí muy sola porque le hablaba a la gente y no me contestaba".
Como ella, según datos de la consultora Carrier y Asociados, un millón de argentinos usan este teléfono inteligente (o smartphone) que, a diferencia de los demás celulares, permite chatear, mandar e-mails y navegar de manera ilimitada por un precio "razonable". Es porque la comunicación se gestiona en una red privada que "Research in Motion" (RIM, la empresa fabricante) destaca por su robustez y bajo consumo del ancho de banda. Sin embargo, este diferencial se volvió en contra los últimos días cuando una falla técnica en su infraestructura dejó sin el preciado servicio de correo electrónico y chat a los usuarios de varios continentes, inclusive América latina.
"En este teléfono está mi vida", dice Nilda, de 38 años, madre de hijos adolescentes
¿Cuál es el límite entre usar y abusar de estos aparatos que los especialistas señalan como altamente adictivos? En EE.UU. ya lo bautizaron como Crackberry la adicción a este teléfono inteligente: se considera "maniáticos" a quienes revisan sus mensajes más de 400 veces al día y si no lo tienen encima padecen síndrome de abstinencia, que se traduce en irritabilidad, desbordes, insomnio y ataques de ansiedad.
"No sé si podría vivir sin él", reconoce Mariela, una productora de radio de 25 años que desde que se compró el BlackBerry, hace un año, no suelta ese aparato parpadeante y sonoro. "No lo apagué nunca, obvio", dice, sorprendida con la pregunta. "¿Por qué me desconectaría?".
Mariela mira su celular. "¿En qué estábamos? ¡Ah!" Sigue: "Es como un vicio". La dependencia fue progresiva: primero lo tuvo por el chat gratis con amigos, luego por los mails personales, más Facebook, más Twitter ilimitados, después por los mails laborales y así, cuando se quiso acordar, el celular de Mariela se convirtió en el sitio donde condensa "toda" su información personal. "Soy teléfono-dependiente. Lo extraño cuando no lo tengo cerca. No voy a decir que lo amo, pero es el objeto que más quiero", dice y se lo acerca al corazón como un bien preciado. Se "mecen". Ella se ríe, como avergonzada.
"En este teléfono está mi vida", dice Nilda, de 38 años, madre de hijos adolescentes que no la dejan ni un minuto en la computadora de la casa. "Entro a la cuenta del banco, pago impuestos, reviso mails, es mi agenda de cumpleaños, tengo las listas de lo que le piden a mis hijos en el colegio, armo videos. Con decirte que hasta voy al baño con el teléfono, porque lo uso de radio", se ríe, pero jura que es cierto. Y se pone seria para aclarar que jamás apaga el teléfono y que cuando ve que sólo le queda una rayita de batería se desespera.
¿Se puede querer a un objeto? "Sí, puede despertar una forma de amor", afirma a LA NACION el jefe de la Clínica de Adicciones del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco), el psiquiatra Pablo Simone. Explica que se trata de una dependencia afectiva porque se idealiza un objeto: "Tiene un potencial adictivo muy fuerte por la inmediatez que ofrece. Además, porque es un aparato que nos comunica y no replantea, no señala una falta, no nos confronta con nosotros". Y apunta, irónico: "Simplemente nos conecta rápido con otros, nos obedece".
Pero, ¿cuánto nos conecta? ¿de qué modo?. Allí se detiene el especialista: "El abuso va en detrimento del encuentro afectivo con otras personas y con uno mismo". Entonces, parece tomar sentido la sensación de soledad de Julieta que, aún rodeada de amigos, si se cae el sistema de BlackBerry siente el vacío de la incomunicación porque "nadie le contesta".
La coordinadora del Centro de Asistencia, Capacitación e Investigación de Socioadicciones (Cacis), Alejandra Cattán, explica a LA NACION que la hiperconexión exagera la comunicación virtual a costa de los vínculos presenciales. "En definitiva, contrariamente a estar más socializado, se está más aislado porque se pierde la comunicación esencial", dice la médica psiquiatra.
"En general, son personalidades vulnerables, les resulta difícil el vínculo con los otros y prefieren replegarse, ensimismarse aunque en apariencia dispongan de muchos contactos", dice Cattán. La paradoja instalada es que si no estoy activo en las redes, si no "circulo" allí, "no me doy a conocer socialmente", por tanto, "no existo", razona la psicoterapeuta. "Por eso hoy la identidad de mucha gente pasa por estar conectado las 24 horas", afirma.

La abstinencia y sus tratamientos

Estos teléfonos y la tecnología en general, bien usada, simplifican muchas cosas. Ahora, si la vida se centra en el uso de estos aparatos, podemos hablar de adicción porque tiene el componente de lo impulsivo y porque su ausencia genera abstinencia.
El tratamiento más utilizado para superar esta adición es la rehabilitación cognitiva, una terapia (cognitiva-conductual) que requiere varias sesiones semanales y que trabaja con los pacientes para volver a conectarlos con otras cosas por fuera de la tecnología. "Tuvimos pacientes extremos que necesitaron internación", comenta el psiquiatra del área Adicciones de Ineco. Estos son los menos y se caracterizan por vivir en función de la tecnología al límite de perder noción de la realidad.
Su colega, la psiquiatra Cattán agrega: "Comparte el mismo circuito de recompensa neurobiológico que cualquier adicción, sólo que no produce daños neurológicos u orgánicos manifiestos, como sí ocurre con el consumo de alcohol o drogas". Y agrega que "lo que sí producen su uso crónico indiscriminado son trastornos de atención, ansiedad, irritabilidad, tensión, aceleración, poca tolerancia a la espera, que se exacerba cuando el objeto no está; entonces, aparece cierta abstinencia y más ansiedad por la falta del objeto". Un círculo vicioso típico.
La especialista invita a observar la actitud de quien lleva todo el tiempo el teléfono en la mano. Tiene mucha tensión, mueve de manera indiscriminada el pie, la pierna y la actitud corporal también es de contracción mientras manipula apresurado las teclas, enumera.
María, 29 años, está en la sala de espera de un médico en una clínica en Palermo. El teléfono no se calla nunca: tiene un muestrario de músicas, ruidos, vibraciones para develar. "Te tienen una hora esperando", se queja. "Me saca el estrés el teléfono, porque puedo chatear, adelanto cosas, me mando mails, me agendo actividades y hasta una cita a ciegas cerré por chat", dice y se ríe. Cree que puede andar. Ya sabe que tienen algo en común: el amor por el BlackBerry.

Los smarthphones, o la fantasía de la presencia

La conectividad permanente que generan los smartphones promueve la fantasía de la presencia. Nadie está ausente ni lejos, no tengo que esperar para tomar una decisión laboral, saber que está haciendo el otro, comunicarle mis sentimientos a amigos, novios, amantes o futuros ex novios o amantes o expresar que pretendo estar con el otro a la brevedad.
La velocidad de la información habilita a tomar decisiones que tienen consecuencias en lo inmediato. De ahí que consultores, ejecutivos, empresarios, emprendedores diversos han configurado un modo de ser trabajador, un modo de producir para los cuales los smartphones son imprescindibles. Se asocian a un modo de trabajar, producir, hacer, vincularse, que también se traslada al plano social y afectivo.
Supone cierta astucia de la razón para manejarlos, no sé si inteligencia, pero reclaman un nuevo tipo de racionalidad y de sociabilidad al mismo tiempo. Se comienza a hablar de una manera distinta, a escribir en el chat de una manera distinta. Habilita una comunicación que no da a lugar a largas argumentaciones, responden a cierto automatismo psíquico.
La relación espacio y tiempo ya transformada con la modernidad, se trastoca radicalmente con las posibilidades que otorga las nuevas tecnologías. Nos conectamos con los otros desde ningún lugar. Así como se forman comunidades a partir del uso de estas nuevas tecnologías también muy rápidamente se rompen vínculos.
De todos modos no comparto la idea de que el determinante de cierta liviandad observable en los vínculos afectivos sea consecuencia de estos aparatos y sus posibilidades. Evidentemente se pone en escena una debilidad afectiva previa. Si antes un hombre para cortar una relación decía 'Me voy a comprar cigarrillos' y no volvía nunca más, hoy ya no necesita poner el cuerpo ni la palabra para desaparecer. Un sms es más sencillo.
Llama nuestra atención también cómo se modifica la relación con el tiempo, desaparece el pasado y el futuro, todo se convierte en inmediatez, rapidez, presencia virtual, lo cual conspira contra la reflexión, el pensamiento, el hacer una pausa para tomar una decisión. De todos modos es necesario señalar que estas tecnologías de la inmediatez son imprescindibles para un arco del mundo laboral vinculado a las corporaciones trasnacionales, industrias creativas, servicios financieros, el periodismo fundamentalmente.
Es decir, se vinculan con la dinámica de la acumulación capitalista del llamado posfordismo, el cual imprime una relación distinta en la dinámica productiva cotidiana, no automatizada, ni rutinizada, sino más bien individualizada fundada en la creatividad, la innovación, la toma de decisiones. Quienes están en relación de dependencia, en una situación laboral más fordista no están tan apremiados por este tipo de tecnologías.
Se puede afirmar, entonces, que es un sector social y laboral el que está atravesado en sus diversas facetas por las tecnologías y emergen como modelos culturales y subjetivos para el resto de la sociedad.
Por Ana Wortman
LA NACION.COM

viernes, 21 de octubre de 2011

Un gran estudio descarta que los móviles causen cáncer

Los expertos insisten en que es necesario realizar más estudios a largo plazo. | Pablo Requejo
En qué quedamos? ¿Los móviles causan cáncer o no? De momento, ganan puntos quienes defienden la seguridad de estos dispositivos, al menos en lo que se refiere al riesgo de tumores cerebrales. Un estudio danés, el más amplio realizado hasta la fecha, no ha hallado ningún indicio de peligro.
La nueva investigación se publica en un momento de intenso debate científico, cuando todavía no se han apagado los ecos de las discusiones que desató la decisión de incluir los teléfonos móviles entre los agentes posiblemente carcinógenos. La resolución la adoptó a finales de mayo la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), tras revisar todas las investigaciones publicadas hasta entonces sobre la cuestión. No obstante, los científicos responsables de tal pronunciamiento insistieron en la necesidad de llevar a cabo más estudios a largo plazo para llegar a una conclusión definitiva.
Pues bien, la revista 'British Medical Journal' ('BMJ') recoge en su última edición un buen ejemplo de análisis durante un extenso periodo de tiempo. En términos técnicos, constituye un estudio de cohortes. Se trata de la prolongación de un trabajo que evaluó a todos los usuarios de móviles entre 1996 y 2002, sin hallar ninguna relación con el desarrollo de cáncer.
Ahora, los investigadores han llegado hasta 2007, lo que implica un seguimiento de 10 años o más de buena parte de las más de 350.000 personas con contrato de telefonía móvil en Dinamarca. Dichos individuos fueron comparados con quienes no tenían suscrito ningún contrato y la información sobre la incidencia de tumores se obtuvo del Registro Danés de Cáncer, que también abarca a la totalidad de la población. Los resultados no variaron: el riesgo de cáncer cerebral era el mismo en ambos grupos.
Alguien podría pensar que este estudio tiene todas las papeletas para poner fin a la discusión sobre los supuestos peligros de los móviles. Es más, se podría instar a la IARC a revocar su clasificación como posiblemente carcinógenos. Sin embargo, los propios científicos responsables de la investigación creen que aún no se puede dar carpetazo. Lo que sí se podría descartar es que se vayan a disparar en los próximos años los tumores cerebrales, puesto que en tal caso ya se habrían observado ciertas evidencias.
Patrizia Frei, investigadora del Instituto de Epidemiología del Cáncer de Copenhague y principal firmante del estudio, ha explicado a EL MUNDO.es que su trabajo "es el más extenso hasta la fecha, pero un solo estudio nunca puede cambiar el panorama global y todavía hay preguntas sin responder, como el riesgo del uso del móvil en niños o en usuarios empedernidos, y durante periodos de tiempo más largos". Por lo tanto, considera que "la clasificación de la IARC sigue vigente".
La principal objeción que se puede poner al análisis danés es que da por supuesto que las personas con un contrato de telefonía móvil hacen un uso intenso de la misma, cuando no siempre es así. Pero los estudios que llegaron a la conclusión de que estos dispositivos incrementan el riesgo de tumores cerebrales como el glioma tenían otros posibles sesgos. Por ejemplo, extraían información de cuestionarios en los que preguntaban a los usuarios si usaban mucho o poco el teléfono, fiándose de su buena memoria y criterio.
Frei revela que en estos momentos se está realizando un estudio muy amplio sin las limitaciones de los anteriores, pero "aún habrá que esperar un tiempo para que los resultados estén disponibles".
Los autores de un editorial sobre el estudio publicado en 'BMJ' resaltan que hay un aspecto que hasta ahora no se ha logrado dilucidar: ¿Cuál es el mecanismo biológico que está detrás de los posibles riesgos para la salud? "La búsqueda de una asociación entre el uso de teléfonos móviles y el riesgo de cáncer debería ser vista en el contexto de su origen. No se originó por una hipótesis biofísica concreta o por los resultados de un estudio preliminar, sino porque existía la preocupación de que algún aspecto de la interacción entre los campos electromagnéticos y la fisiología humana se hubiese pasado por alto", señalan. La investigación 'in vitro' y en modelos animales aún no ha arrojado demasiadas pistas sobre ese posible vínculo.
elmundo.es

sábado, 15 de octubre de 2011

Vivir 3 días sin celular causó irritabilidad y mucha angustia


¿Qué le dijo un BlackBerry a otro? En los último tres días, nada”. En menos de 140 caracteres un twittero se rió de alrededor de un millón de argentinos que sufrieron intermitencias en el servicio entre el martes y el jueves . En gran parte del mundo ese celular súper tecno que usan 70 millones de personas sirvió como cualquier modelo viejo: sólo para realizar llamadas, recibirlas o enviar SMS. Todo eso que lo pone al frente en el rubro smartphones – navegación por la Web, chequear mails, o usar la mensajería por Internet– desapareció por 72 horas . Lo que dejó es una horda de gente que se sintió a la deriva, que pensó que el mundo giraba y ellos se quedaban quietos con un aparato inteligente, pero inerte, en la mano.
La incertidumbre y desesperación de los usuarios creció al ritmo del silencio de la empresa. Que hubo un atascamiento de datos, que el tráfico acumulado bloqueó el resto de los servidores, que la red pudo haber sido hackeada. Excusas que no importaron: el “estamos trabajando para usted” no alivió a nadie.
¿Dijimos desesperación? No, mejor hablemos de angustia.
Las “no” funciones del BlackBerry despertaron la angustia de muchos . “Irritabilidad, sensación de pérdida, ansiedad. Todo eso. Que no ande ese tipo de teléfono es como que se te rompa la heladera o que te quedes sin electricidad en tu casa. Con esos celulares la pregunta es: ¿Qué me estoy perdiendo?”, analiza Harry Campos Cervera, médico psiquiatra y psicoanalista, y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).
Claro, qué está pasando y “qué me estoy perdiendo”, sumado a “mira si pierdo todos mis contactos” o “te mando y decidme si te llega”. Y por tres días no llegó nada. “La evolución va en esa dirección. Es verdad que tienen más beneficios, pero también es cierto que han generado una verdadera dependencia”, agrega Campos Cervera.
Y a todo esto apareció una nueva fobia. La patología del milenio, según un grupo de psicólogos españoles es la “nomofobia”. El prefijo “nomo” viene de No mobile (no celular, en inglés). Los nomofóbicos son los que se volvieron tan dependientes de sus celulares que sufren de un miedo irracional si no llevan el celular encima. Según el estudio, que se realizó entre 2.163 personas, impacta con mayor fuerza en los varones y cuantas más prestaciones ofrece el aparato, más fanatismo despierta.
“ La tecnología es útil y también necesaria. Pero se vuelve dañina si se convierte en una obsesión y por ella se reemplaza a lo humano”, opina Enrique Novelli, psicoanalista y miembro de APA.
Sentirse conectado con familiares y amigos. Y además seguir enganchado con el trabajo fuera del horario laboral. No detenerse en el contexto –en los árboles de la plaza, en un caos de tránsito– pero estar seguros de que lo que está en esa pantallita es el mundo mismo. Pensarse feliz porque “tal me mensajeó y yo le respondo rápido y qué pasa que tarda tanto en contestarme”. Pensar que por ahí, por ese entramado de resistencias y capacitores, corre la vida.
clarin.com

viernes, 14 de octubre de 2011

Uno de cada seis móviles está contaminado con materia fecal

Algunos teléfonos pueden conteger microbios. | Patxi Corral
Los europeos seguramente no olviden qué es la 'E. coli', después de que este pasado verano un brote de esta bacteria sembrara el pánico en Alemania y acabara con la vida de más de 50 personas e infectara a unas 4.440. Pero a veces ni el miedo es suficiente para concienciarse de que las medidas de higiene básicas son fundamentales para evitar infecciones. Lo demuestra el hecho de que un estudio, llevado a cabo en Reino Unido, constata que uno de cada seis móviles está contaminado con bacterias fecales, una de ellas la 'E. coli'.
Dirigidos por Ron Cutler, un equipo de especialistas de la Universidad Queen Mary de Londres viajó a 12 ciudades británicas y tomó muestras de 390 móviles y de las manos de sus usuarios que fueron enviadas al laboratorio en busca de bacterias. Además, los científicos realizaron cuestionarios a los participantes sobre sus medidas de higiene.
"Aunque el 95% de las personas dijo que se lavaba las manos con agua y jabón siempre que podían, en el 92% de los teléfonos y en el 82% de las manos había bacterias. Lo más preocupante es que el 16% de las manos y el 16% de los teléfonos estaban contaminados por 'E. coli' (una bacteria de origen fecal)", determinan los autores de la investigación.
Cutler reconoce que "nuestro análisis reveló algunos resultados interesantes relación con el Reino Unido. Mientras que en algunas ciudades había menos contaminación que en otras, el hecho de que la 'E.coli' estuviera presente en los teléfonos y manos de cada uno de los lugares analizados muestra que se trata de un problema nacional. La gente puede decir que se lava las manos con regularidad, pero la ciencia demuestra lo contrario".
Peter Barratt, director de Soluciones Iniciales para el Lavado de Manos, que apoya el 'Día Mundial del Lavado de Manos' , que se celebra mañana, asevera: "La investigación es sorprendente y demuestra la importancia de la higiene. Es muy importante que la gente se la tome en serio y que las empresas ofrezcan a sus empleados y clientes los medios para llevarla a la práctica con el fin de que se protejan a sí mismos y ayuden a combatir la propagación de enfermedades".
De las 12 ciudades analizadas, Birmingham se ha revelado como la que más móviles contaminados tiene (41%), mientras que los londinenses fueron los ciudadanos con más 'E.coli' en sus manos (28%).
Los científicos reconocen que cuanto más al norte se situaron mayores fueron los niveles de bacterias. Así, la ciudad más sucia fue Glasgow, donde el grado de promedio de contaminación en los teléfonos y en las manos era nueve veces superior al de Brighton (en el sur). Otro dato que aportan es el que hace referencia a que los usuarios que tenían patógenos en sus manos eran hasta tres veces más propensos a tenerlos también en sus móviles.
El ' Día Mundial de Lavado de Manos' , con motivo del cual se ha presentado este informe, pretende desde 2008 reforzar el llamamiento a extender mejores prácticas de higiene en todo el mundo.
elmundo.es

martes, 11 de octubre de 2011

El primer celular de tus hijos

Llega un momento en la vida de los hijos en los que se vuelve imposible negarles un celular. Sea por presión social, porque es conveniente para ubicarlos si están lejos o por las razones que sus padres consideren válidas, los chicos se inician en el mundo de las comunicaciones personales bastante antes de ser adultos responsables.
No hay acuerdo en cuándo debe ocurrir, aunque algunos expertos aconsejan no hacerlo antes de la edad escolar (en promedio, la iniciación suele ocurrir a los 10 u 11 años, ver abajo).
En rigor, es probable que ya hayan jugado con un celular, pero por primera vez dispondrán a su antojo de un dispositivo de bolsillo formidable.
Pero que parezcan ser expertos en su uso no significa que sean conscientes de todo lo que sus actos implican, de la misma manera que porque saben hablar y caminar por la calle un padre no los dejará deambular solos.
Decidir qué equipo se le dará a los hijos no es menor. Aquí, algunos consejos para los padres.
Primer punto: aunque, como dice Ariel Torres en su columna de abajo, el pragmatismo de los chicos les permite dominar un dispositivo como un celular en poco tiempo, es crucial explicarles que ese teléfono les permite comunicarse con padres, amigos y familiares, y ser más independientes, pero que también puede recibir llamadas y mensajes de desconocidos. Deben entender, entonces, que el número no se le debe dar a cualquiera.
Dependiendo lo agitada que sea la vida de los chicos, y de su carácter, es conveniente evaluar si vale la pena regalarles el último smartphone de 2500 pesos. No porque no lo vayan a aprovechar: lo harán más que un adulto. Pero ese teléfono luego irá en el bolsillo de cualquier pantalón, se caerá en la calle, se arrojará al fondo de la mochila o será robado; en fin, tendrá una alta probabilidad de perderse como el resto de sus pertenencias, como buzos, cuadernos y demás.
Quizá sea mejor que los chicos se inicien con un móvil sencillo y económico. Hoy, todos permiten hacer llamadas y enviar mensajes de texto, que debería ser suficiente para la mayoría de los usuarios.
Si además quieren actualizar su Facebook y chatear hay dos opciones: ir por un smartphone o por un móvil social (un equipo de mediana sofisticación, que permite el acceso a las redes sociales y suele tener una antena Wi-Fi). Aquí hay equipos como el Nokia C3, Samsung Ch@t 335, LG 305 o el flamante Sony Ericsson Txt Pro, con precios que oscilan entre 350 y 500 pesos, según la compañía y el plan elegido.
El abono es la tercera parte de la ecuación que los padres deben resolver, y que va emparejado con una incógnita: pasar o no a un smartphone.
Tanto Claro como Movistar y Personal permiten tener móviles prepagos (con crédito que se carga con una tarjeta), pospagos y con límite de gastos (se carga un dinero mensual y si se gasta se carga más), y con números predefinidos a los que se puede llamar gratis. Pero además las tres compañías permiten transferir crédito de una línea a otra. Claro y Movistar permiten hacer llamadas por cobro revertido a un número predefinido (la llamada la paga el receptor); Personal y Claro, además, ofrecen crédito automático si se agotó el saldo de la línea, y Movistar tiene varios servicios para que la línea sin crédito no quede incomunicada, como un alerta vía SMS de que alguien con el abono agotado está intentando comunicarse con nosotros.
Las tres operadoras ofrecen herramientas para controlar los mensajes de texto pagos provistos por terceros, a los que quizá los chicos se suscriban y que pueden resultar muy onerosos. Personal tiene una herramienta en http://www.personal.com.ar/ para eso, y Movistar tendrá en breve una similar (y puede gestionarse a través del *611).
Los chicos prefieren el SMS y los padres, las llamadas, según una encuesta reciente que hizo la consultora TNS para Personal. Esta operadora, como las otras, tiene planes con llamadas, mensajes, y paquetes que agregan minutos de voz, SMS, acceso específico a las redes sociales o megabytes para navegar, chatear y demás.
Los usuarios intensivos de un celular consumen entre 300 y 500 MB de datos, pero para ver el mail, Twitter, Facebook y usar un mensajero instantáneo tipo Whatsapp con 100 MB debería alcanzar. YouTube y otros servicios de streaming sólo deben usarse por Wi-Fi, porque consumen mucho ancho de banda (es decir, mucho crédito).
Los móviles BlackBerry se venden con planes que ofrecen chat y correo electrónico ilimitado. RIM comenzará a fabricarlos este mes en Tierra del Fuego, por lo que deberían estar disponibles en las tiendas en breve.
Qué libertad tendrán los chicos para usar estos servicios depende tanto de los padres como del móvil. Si tiene Wi-Fi se conecta gratis a Internet. En los móviles sociales o los teléfonos económicos que tienen acceso a la Red no hay un método sencillo para bloquear la conexión a la red 2G o 3G y evitar el gasto que esto implica.
En este caso será más eficiente el uso de un smartphone, ya que tiene más herramientas para limitar funciones si un padre lo desea. Hoy hay alternativas desde 400 o 500 pesos con sistema operativo Android, que incluyen además juegos, miles de aplicaciones, etcétera. Aquí se puede usar un freeware, APNDroid , para evitar que el equipo se conecte en forma automática a Internet; algunos móviles con Android de Motorola, Samsung y Sony Ericsson tienen esta función incluida. En los Nokia cada vez que el móvil quiera acceder a la red sin Wi-Fi pedirá autorización (y se puede ordenar que no lo haga por completo). En un iPhone con iOS 4 también se puede definir que no use la red celular para datos desde su configuración general.
Una alternativa para bloquear el acceso a Internet en estos equipos es cambiar el nombre del punto de acceso a la red celular (el APN, en la jerga informática) en la configuración de conexión, y pasarlo manualmente de (por ejemplo) gprs.operadora.com a gprs-no.operadora.com
Un smartphone permite, además, usar un servicio como Google Latitude ( www.google.com/latitude , gratis, disponible para casi todas las plataformas de smartphones), que compartirá la ubicación del teléfono con otros usuarios preaprobados. Este servicio usa el GPS y las antenas celulares para triangular la ubicación del móvil y es una buena manera de monitorear dónde está un hijo. Pero requiere una conexión a Internet y que el usuario acepte el monitoreo (y no desactive la aplicación). En el caso de los BlackBerry existe un servicio gratis ( Protect ) que además de hacer copias de seguridad en línea permite ubicar el teléfono a distancia y bloquearlo si es necesario ( http://www.ar.blackberry.com/services/protect/ ). El resto de los smartphones ofrece servicios de ubicación similares.
Para Android hay aplicaciones como Norton Online Family (gratis), para definir horarios en los que los chicos podrán navegar o chatear desde el móvil, o Parental Control (gratis) que bloquea el acceso a determinadas aplicaciones y exige una contraseña para instalar nuevos programas.
En el iPhone esto es parte del sistema operativo y se define en Ajustes > General >Restricciones ; allí se puede anular el acceso a YouTube, la instalación de aplicaciones y demás.
Los padres pueden probar también Mobiflock ( http://www.mobiflock.com/ , en período de beta, por ahora sólo para Symbian), que permite poner límites al uso del teléfono.
Y lo que no deberían olvidar de recomendar a sus hijos es ponerle una clave al teléfono para evitar que, si se extravía, un desconocido tenga acceso a la información que contiene.

Si yo volviera a ser niño y tuviera un celular

ARIEL TORRES
Leí Si yo volviera a ser niño, del pediatra, escritor y mártir Janusz Korczak, en la adolescencia. Pocos libros me han conmovido tanto en mi vida. Desde entonces hice -traté de hacer- un esfuerzo consciente para no perder de vista la infancia. Porque, lo aceptemos o no, un día, cualquier día, cualquier noche, descubrimos que ya no recordamos cómo era ser un chico.
La infancia no es una etapa más de la existencia. Es el mayor de sus misterios.
Sé que Si yo volviera a ser niño me cambió. Desde entonces no he podido volver a ver un chico sin ponerme en sus zapatos, en su corta estatura desde donde el mundo aparece entre inalcanzable e inmenso, en su inocencia sin tacha, que es el secreto final de la infancia, su núcleo de diamante, que hemos de perder en los años por venir para obtener una adultez que, vaya absurdo, presume de más sabia.
El libro de Korczak me hizo abrir los ojos justo a tiempo, cuando me encontraba en ese límite entre dos mundos al que llamamos adolescencia. Como si hubiera sido un conjuro mágico, la puerta de la madurez quedó entornada, no llegó a cerrarse del todo, y hoy consigo -no sin dificultad- ponerme en el lugar de los chicos, usualmente en sueños o, más probablemente, cuando veo el trato abominable que muchos reciben como si eso fuera normal y aceptable.
Esa madre que vi hace un par de semanas insultando a su hija a viva voz en un concurrido local de comidas rápidas porque la chica había perdido alguna chuchería recién comprada. El terror en la cara de la nena era evidente, esa clase de terror que sólo sentimos en la infancia, un terror que convierte al presente en algo sin mañana. Vamos. A todos nos pasó de chicos. Hagan un esfuerzo. Los sustos de la infancia son eternos. Y sobre eso la madre descargó la golpiza del verbo. En público.
O ese padre que en un supermercado, dada la caprichosa insistencia del mocoso respecto de alguna golosina, prefirió revolearle un sonoro cachetazo y terminar con el asunto. El chico se quedó demudado en medio del pasillo, con la mano en la mejilla colorada y los ojos incrédulos. Aunque sospecho que no era la primera vez.
Dirán, lo sé, que exagero. ¡Un chirlo en el momento justo es beneficioso, les enseña los límites!
Un chirlo, puede ser, en privado y sin violencia, sin la intención de la violencia. Pero no es lo que veo en numerosas ocasiones. Veo castigo físico. Veo el insulto descarnado y cruel.
Bien diferente pensaríamos los adultos si cada tanto apareciera un sujeto de seis metros de altura y nos encajara un bollo con una manaza de sesenta centímetros. No nos parecería tan propedéutico.
Chirlos eran los de mi abuelo. Un tirón de orejas que ni violenta ni duele.
Cada vez que me encuentro con esas escenas recuerdo el libro de Korczak, que eligió inmolarse con sus alumnos en el campo de concentración nazi de Treblinka, a pesar de que no una vez, sino al menos dos, se le ofreció la puerta trasera para salvarse. Se negó. Eso es sacrificarse por un hijo. Y ni siquiera eran sus hijos.
A propósito, el libro de Korczak se consigue en la Argentina. Lo he visto en MercadoLibre y está siendo publicado también por Editorial Rayuela ( www.rayuelaeditores.com.ar/publi_janus.htm ).
Vida difícil
Hay algo que recuerdo bien de mi propia infancia. Los chicos somos (perdón, son) perfectos sistemas naturales de aprendizaje. No es raro que incorporen la atroz violencia, si esto es lo que consumen a diario; o la basta grosería, si es lo que tienen constantemente alrededor.
Alrededor, digo, es el mundo que hemos construido los adultos. ¿Recuerda cuando decíamos que deseábamos un mundo mejor para nuestros hijos? Bueno, eso ya ha llegado, y el mundo parece lejos de ser mejor. No me asombra que el púber (incluso el niño, madurado prematuramente) resuelva también sus problemas a los golpes, a los gritos, con la amenaza y la descalificación.
Entonces miramos hacia otro lado y decimos que la culpa de que los chicos estén cada vez más insolentes y agresivos la tienen los celulares e Internet, las computadoras y Facebook. Agregamos, en nuestra irresponsabilidad, que ellos ya nos superaron, que vienen con un smartphone bajo el brazo, que nos pueden dar clase sobre estas cosas (aunque, claro, nosotros no entendemos nada).
Por eso, les voy a contar un secreto. Algo que descubrí no por llevarme bien con estas tecnologías nuevas , sino por haber leído a los 15 años el libro de Janusz Korczak, por hacer el ejercicio constante de imaginarme cómo se ve el mundo desde allí abajo, cómo se siente depender por entero de otro para sobrevivir, cuando se habla de cosas que no comprendemos y cuando lo que no entendemos no nos provoca sospecha. Nos provoca curiosidad.
Piénselo. Para los chicos la vida es durísima. El mundo está hecho para la talla de los adultos, para su fortaleza física, usan un críptico lenguaje escrito, ¡hasta las llaves de luz se encuentran más allá del alcance de un chiquito!
El pequeño maestro
Y sin embargo ocurren cosas como esta escena que vi hace varios años en una de esas megatiendas de materiales para la construcción. Mientras aguardaba no recuerdo qué noté varios adultos intentando operar un quiosco de información sobre colores, convencidos de que la pantalla era táctil, como la de los cajeros automáticos. Pero no. Hacían su pequeño papelón privado, se excusaban ante sus cónyuges o ante sí mismos con algún dicterio, y hacían mutis por el pasillo de la grifería.
Entonces llegó un chico de alrededor de 5 o 6 años. Tal vez menos. Sé que le costaba llegar hasta la pantalla. Por supuesto, descubrió enseguida la flechita del puntero colgando a un costado de la pantalla, le puso el dedito encima y la movió cómodamente hasta un botón, hizo clic, y en los siguientes dos o tres minutos abrió varias páginas del catálogo, hasta que se aburrió. No era ni remotamente una PS3.
Claro que, a esas alturas, media docena de adultos lo observaban entre ávidos y atónitos. Los más humildes le pidieron que abriera esta o aquella página. Otros, con una arrogancia que sólo se explica por el hecho de que allá en las alturas, donde los adultos tienen la cabeza, el aire debe estar enrarecido, intentaron mover el puntero con la misma soltura que el chiquito, pero sin éxito. Aun a la distancia, me daba cuenta de lo que hacían mal: apretaban con demasiada fuerza. El típico estilo adulto.
De modo que nuestro pequeño héroe terminó ayudando a su clientela de grandes arriba de un banquito que le consiguieron.
Breve curso de idiomas
Sumando ignorancia a la ignorancia, los adultos estamos persuadidos de que los chicos saben algo que nosotros ignoramos por el solo hecho de ser chicos (lo que es tan ridículo que mueve a risa, convengamos).
Una pena: ya nos hemos olvidado de lo único que realmente sabíamos en la infancia. No contaminados todavía por la idea de que el saber es la llave de todas las puertas, iletrados pero obligados a aprender a vivir (y, horriblemente, en millones de casos, a sobrevivir), los chicos son pragmáticos. Un niño carece por completo del concepto de leer manuales y hacer cursos. Mire: ha aprendido un lenguaje completo en menos de dos años, sin profesor, sin gramática, sin laboratorio multimedia.
En consecuencia, y por necesidad, el chico se saltea la etapa de leer el manual. Echa mano del único método que conoce; a propósito, le viene dando resultados espectaculares. Con no menor pericia es capaz de manejar a sus propios padres.
Aguafuerte cotidiana
Así que veamos lo que hace un chiquito cuando se enfrenta a un nuevo celular. Primero lo mira por todos sus lados, incluidos el respaldo y los bordes. Ya sabe dónde está el botón de encendido y que la cosa tiene camarita. Como no logra hacerlo arrancar rebusca en la caja, de cuyo interior nosotros sólo hemos atinado a extraer el manual, desempaca la batería, abre el respaldo del móvil y la coloca en su lugar. Lo que a nosotros nos llevaría una hora, esto es, encontrar la posición correcta de la batería, para él es obvio. Los tres o cuatro contactos de metálicos van con los equivalentes dentro del aparato. Vamos, es obvio.
Así que antes de que haya pasado un minuto ya encendió el teléfono y, por supuesto, ya ha detectado los botones fundamentales: llamar, cortar, menú. Importa poco si es un teléfono económico o un iPhone 4S. El chico no quiere saber; quiere usar. De ensayos anteriores, de verlo en la calle, en las películas, en Internet ya ha aprendido los elementos básicos: que verde llama, que rojo corta, que llamar está a la izquierda y cortar a la derecha, que una casita casi seguro es configuración, lo mismo que una tecla más grande en el medio o grande y redonda, y así. En rigor, lo único que de verdad importa, en este punto, es que el niño sabe que no puede romper nada por mucho que apriete los botones.
En quince segundos hace tantos ensayos de acierto y error como para llenar una resma de papel. En términos de supervivencia, no hay quién le gane a un chico. Quizá también por esto es tan catastrófico enseñarles que la violencia es lícita para resolver problemas. Intentan hasta que aciertan, y cuando aciertan esto queda grabado de forma indeleble. Así, la agresión se fija, echa raíces, emponzoña.
El hecho es que para cuando usted consiguió sacar el manual del envoltorio plástico -sin romper la bolsita, por si acaso, ya que tiene una etiqueta con un código de barras, y vaya uno a saber -, el chico ya le sacó una foto con el celular y se la mandó a su esposa por MMS. El retrato, en el que usted aparece con cara de pasmado, no lo favorece, hay que decirlo.
En tiempos de cambios paradigmáticos, cuando nos invaden de un día para el otro tecnologías disruptivas, el sistema tradicional de aprendizaje ordenado y programado se desmorona. No digo que sea malo. De hecho, es lo ideal. El problema es que no hay tiempo para hacer un curso por cada dispositivo y software que ingresa en nuestra vida, más los que pasan por ella sin pedir permiso.
Sólo el pragmatismo infantil funciona, y entonces fantaseamos con la idea de que ellos ya saben todo eso de nacimiento . Como si acaso fuera posible. No, no lo es. El lenguaje, sí, viene con los genes; los celulares y el control remoto de la tele, no. Tampoco el diccionario, las palabras, que han integrado a una velocidad increíble.
La diferencia reside en el método de aprendizaje, nada más. El adulto pasa de la teoría a la práctica. El niño se saltea la teoría. Por esto también nos costará entender cuando los chicos tratan de explicarnos algo. Tenemos sistemas operativos incompatibles.
Cuidado, vida adelante
Pero esto es también lo único que saben. No se confunda. Nosotros, los grandes, sabemos los riegos del mundo real, sabemos de traiciones y bajezas, de engaños y verdades a medias. Tenemos experiencia, acumulada no siempre gozosamente. Tenemos visión de futuro, y no porque seamos más altos.
La cuestión, me parece, no es saber manejarse con el celular. La cuestión es saber manejarse en la vida. Eso, sepamos mucho o poco de tecnología, sólo nosotros se los podemos enseñar. Por eso, me parece, todo nuevo chiche tecno debe contar con un componente indispensable: los padres.

¿A qué edad comprarles un celular a los niños?

a fascinación por tener la última versión de la muñeca más famosa del mundo o contar con la nueva edición de la camiseta de la Selección ya forman parte de una moda alejada de estos tiempos.
Los "tecnojuguetes", liderados por el celular, se perfilan en esta época como una atracción en aumento para los chicos (cada vez más chicos), aunque también como el origen de un sinfín de pesadillas para algunos padres.
En un extremo se ubican quienes abrazan con entusiasmo a la telefonía móvil porque la asocian con un modo directo, rápido y efectivo de entrar en contacto con sus hijos. En el otro están los que se resisten al cambio y tienden a "demonizarla". El medio está poblado de tantos grises y matices que suele confundir. Y, con tantas opiniones, las dudas se multiplican en lugar de acotarse: ¿qué hacer si los chicos insisten en comprar uno de estos aparatos? ¿qué postura tomar?
Abrirse a lo nuevo. Los expertos suelen comparar el avance del celular en la casa y el aula con la reacción que despertó en sus inicios la televisión y los desafíos que se instalaron con ella. La clave pasa, sostienen, por intentar conocer las posibilidades que encierra esa tecnología antes de correrla hacia un costado y descartarla.
"El celular es un dato de la realidad que no se puede evitar. Cada época tiene sus cosas, que no necesariamente son buenas o malas, sino simplemente distintas. Por eso, es preferible que tanto los padres como los colegios busquen la manera de absorberlo en lugar de resistirse. Es probable que ante la prohibición, sobre todo los adolescentes, lo sigan utilizando, porque son quienes más desafían los límites", advirtió a lanacion.com Enrique Carrier, analista de la consultora Carrier & Asociados.
Entre beneficios y prohibiciones. El debate concentra varios interrogantes, aunque el primero que se dispara es saber si existe una edad ideal en la que los padres deberían ceder ante el insistente (a veces caprichoso) pedido de los chicos de tener un teléfono móvil. Las opiniones que esgrimen los especialistas tienen un denominador común: no antes de la etapa escolar y sólo a partir de los 10 u 11 años en promedio.
La compra de ese dispositivo abre un amplio abanico de posibilidades sobre qué usos darle y cómo controlar el acceso a este medio de comunicación.
Insistir en que se trata de una vía extra para entrar en contacto, pero no en la única ni la mejor puede ser un buen comienzo.
Evitar la "tecnolatría". Enrique Novelli, psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), indicó que los padres deberían limitar el envío de mensajes de texto y llamadas para determinados momentos y hacer hincapié en que esta práctica no reemplaza el encuentro cara a cara: "Muchos establecen una relación tan peculiar con el aparato que quedan sometidos a una dependencia casi enfermiza, en la que se pierde el valor de la comunicación. Pasan de usar la tecnología a caer en una tecnolatría, en la que el celular es visto como un ídolo".
La advertencia de Novelli es doble: para los niños con sus pares y para los padres con los niños. A veces, estos últimos se vuelven omnipresentes y abusan de este modo de entrar en contacto: quieren saber dónde están, adónde van y qué hacen en todo momento justificando que así se sienten más seguros.
Ocurre que, por lo general, los padres controladores terminan por "generar hijos con baja estima o transgresores en cuanto salen del horizonte de la mirada paterna".
Comportarse así, además, puede repercutir negativamente en otros ámbitos, como la escuela, especialmente cuando los chicos saltean las jerarquías y piden ayuda a sus padres -a través del celular- en lugar de hacerlo con sus docentes.
Para Diana Sahovaler de Litvinoff, psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y autora del libro El sujeto escondido en la realidad virtual, "no se debe fomentar esa dependencia. Los chicos tienen que avisarle a la maestra y no a la madre cuando se sienten mal, y saber que el recreo es para salir a jugar y relacionarse con sus amigos, no para aislarse con el aparato".
Confianza. Si bien para algunos adultos resulta más sencillo que para otros resolver varias de las aristas que plantea el tema, lo más importante, coinciden los expertos, es acordar normas como familia y ser coherentes con ellas. En esto es fundamental poder depositar una alta cuota de confianza en ellos y suponer que van a saber manejarse con prudencia.
Así, lo sugirió Marisa Russomando, licenciada en psicología y directora del espacio La Cigüeña, que deslizó, entre otras recomendaciones, pedirles a los chicos que presten atención al usar el celular, que no agoten todo el crédito para poder llamar en caso de una urgencia, o que lo tengan encendido cuando no están dentro de la escuela.
Los colegios, por su parte, deberían reflexionar sobre esta práctica y convocar a los alumnos a trabajar en conjunto para lograr un uso responsable del celular puertas adentro. Y los padres, a su vez, respetar las reglas establecidas aunque no coincidan con las propias.
En definitiva, se trata, describió la especialista, de acompañarlos en su crecimiento brindándoles recursos para avanzar juntos, sin peleas y angustias.

VOCES ENCONTRADAS

Como parte del debate, lanacion.com invitó a sus lectores a opinar acerca de la relación de los chicos y el celular, y los permisos y prohibiciones que podrían impartirse. A continuación, un resumen con algunos puntos de vista.

A favor

- "El celular es una comodidad, una ventaja, un adelanto tecnológico". (Caracal)
- "Negar el celular hoy en día a los chicos es como si a nosotros nos hubieran prohibido usar el balero, monopatín o las figuritas". (quique51)
- "Si no se lo comprás queda fuera del círculo de sus amigos. Hay que aceptar la época en la que vivimos". (scdenoia)

En contra

- "¿Cómo se hacía antes? Nuestras madres no tenían rastreador. Tener celular no te garantiza seguridad ni control, más bien los expone a los robos". (laurapereyra)
- "No creo que los chicos deban tener celular hasta los 15 o 16 años, que es cuando salen solos con amigos al cine o a cumpleaños". (EduardoBovero)
- "Es innecesario, inútil y cuesta dinero". (Ivanbeno).
En la Argentina.
  • Se calcula que existen aproximadamente 57,8 millones de celulares en la Argentina
  • Se registra un promedio de casi 5 mil millones y medio de llamadas mensuales
  • La mensajería móvil creció un 21,4% respecto del año anterior

Fuente: Datos provistos por la Cámara de Informática y Comunicaciones de la Argentina (Cicomra), según un informe publicado en febrero de 2011
lanacion.com