domingo, 3 de junio de 2012

Un año después, La Angostura renace


VILLA LA ANGOSTURA.- Mañana es un día festivo en esta aldea de montaña. Y no es una ironía. Cuando se cumpla exactamente un año de la erupción del volcán Puyehue , los habitantes de la Villa celebrarán la recuperación del pueblo.
Les cuesta creer que entre esa fatídica tarde, cuando toda la región sucumbió a la lluvia volcánica, y hoy, ya se haya cumplido un año. La arena y el polvillo gris desaparecieron casi por completo, y el paisaje recuperó su belleza y sus colores. La vida monocromática llegó a su fin en La Angostura, pero los bolsillos de la gente aún siguen resentidos. Los plazos para la recuperación económica, coinciden aquí todos, serán más lentos.
Oficialmente, ayer comenzó "la semana del volcán", con distintas actividades conmemorativas. Pero mañana será el gran festejo, con la presentación de una réplica gigante del Puyehue como ícono de la ciudad... pero hecho de chocolate.
De junio pasado a marzo de este año, la historia de La Angostura tuvo tantas etapas como días y habitantes de la Villa. Pero abril fue un punto de inflexión para todos. Encendió la luz del repunte turístico tan esperado. Por eso, dicen, la Semana Santa fue "divina" en todo sentido. "Tuvimos una ocupación histórica para Villa La Angostura", dice a LA NACION el intendente local, Roberto Cacault, sentado detrás de su escritorio mientras señala uno de los objetos decorativos sobre la mesa: una auténtica piedra pómez gigante lanzada por el Puyehue y que Cacault encontró del lado chileno.
De este lado de la cordillera las piedras pómez tenían el tamaño de un poroto y eran millones, una lluvia de granizo opaco y gris que ayer se revivió en una de la muestra de fotos organizada en el centro de convenciones Arrayanes. Muchos, como Cacault, guardan esos pequeños porotos como un souvenir, pero aunque el recuerdo sigue vivo, como afirma Mónica Preziosa, "es cada vez menos doloroso". Ella llegó con su marido a la Villa con un proyecto gastronómico, y abrieron el restaurante Alma Mora siete meses antes de la catástrofe. "Parecía que habíamos aterrizado en la Luna, así se veía La Angostura. Fue terrible -recuerda-, pero nunca pensamos en abandonar el lugar".
Tampoco se le cruzó esa idea por la cabeza a Ana María Muscará, que mandó a su hija menor a Buenos Aires hasta que aquí se reiniciaran las clases. Ella se quedó en su hostería, Traunco, la única en la Villa que jamás cerró sus puertas, "ni siquiera un solo día". Y tuvo huéspedes. "Alojé a periodistas, fotógrafos, meteorólogos, vulcanistas y empleados de empresas que traían camiones para comenzar a llevarse la arena. Limpiaba las 24 horas, y era como si nada", dice.
Trabajaron a destajo. Todos en el pueblo hablan de la solidaridad de sus vecinos y de la unión que fortaleció las fuerzas para seguir luchando. Ahora, la nube de polvillo ya no rige las tareas de la gente. El turismo volvió a ser la actividad central de La Angostura y por eso mañana aquí hay fiesta.
"Lo hicimos: ése es ahora nuestro lema -dice a LA NACION Marcelo García Leyenda, secretario de Turismo-. Tenemos las mejores expectativas este año, pero como filosofía decidimos no proyectar más. Hicimos estadísticas que no fueron válidas, tendencias que no se cumplieron. Cuando creímos que para la carrera de los 42 km, en noviembre, no iban a venir más de 500 personas, finalmente corrieron 1400. Nos entusiasmamos rápido y confiábamos en el verano, pero la pluma [como se llama a la nube cargada de arena] volvió sobre nosotros en enero y no vino casi nadie".
En abril, el turismo copó la Villa. "Estaba emocionada, veía tanta gente junta y no lo podíamos creer", confiesa Lorena Manquillán, que eligió mudarse de Bariloche a La Angostura hace doce años y que ansía que llegue la nieve para subir al Cerro Bayo y utilizar su pase del año pasado, vigente aún para los residentes de la Villa.

EL CENTRO DE ESQUÍ, RENOVADO

Antes de arruinar la temporada de verano, el volcán ya había sepultado en el invierno al centro de esquí. El Cerro Bayo abrió sólo 45 días, "más como un gesto a los residentes que otra cosa, pero sirvió como un momento de distracción y que, al menos por un rato, pensaran en otra cosa", recuerda Julián Arostegui, presidente de Cerro Bayo. Ahora, si bien nadie puede garantizar cuándo llegará la nieve, hay buenas noticias ya confirmadas, que involucran una inversión de 9 millones de dólares. El Cerro Bayo incorporó tecnología de avanzada, y la novedad para los esquiadores esta temporada es la inauguración del primer tramo de una telecabina séxtuple, que triplicará la capacidad de remonte y reducirá el tiempo de llegada a la cota 1500.
"También significa que se duplica la superficie esquiable del centro y Bayo deja de ser un lugar con poca capacidad para esquiadores. Cuando se habilite el segundo tramo de la telecabina, el cerro pasará de tener una capacidad de unas 2000 personas a 5000. El cambio es radical, y ése fue nuestro objetivo cuando nos hicimos cargo en 2006", resume Arostegui.
Para Martín Zorreguieta, dueño del restó Tinto, donde su hermana, la princesa Máxima, come cuando viene de visita, "las reformas del cerro posibilitarán que la temporada de invierno sea tan buena como la de verano, y eso sería un gran salto económico para la Villa". Zorreguieta, que el próximo 9 de julio cumple su décimo aniversario al mando de Tinto, expandió sus sabores haciaBariloche con un bistró en el hotel Panamericano y con su espacio gourmet 180, en la cota 1500 del cerro.
Verónica Four, que vino de Buenos Aires hace doce años, confiesa que lloró de alegría "cuando asomaron los primeros verdes en el paisaje". Jamás pensó en irse, pero cree que "nadie puede juzgar a los que sí tomaron esa decisión. Sólo el que vive acá sabe de la tristeza por la que pasamos, y sólo los que seguimos hoy sentimos una felicidad tan grande".
CENTRO POR CENTRO
CERRO BAYO SKI BOUTIQUE 
Medios de elevación (tarifa adulto)
Temporada baja : $ 190 (diario), $ 735 (semanal).
Temporada media : : $ 263 (diario), $ 1170 (semanal)
Temporada alta : $ 336 (diario), $ 1465 (semanal).
La gran novedad será la inauguración de la telecabina séxtuple Jean Pierre, que demandó una inversión de 9 millones de dólares.

lanacion.com