jueves, 17 de marzo de 2011

La mecha del esperma

Espermatozoides humanos. | Science 


En las clases de biología se ha representado con cierta frecuencia el momento de la fecundación como una batalla entre los espermatozoides y el óvulo en la cual uno de los gametos masculinos, el vencedor, lograba penetrar en el interior del ovocito. Pero a esta visión algo machista de la reproducción le quedan pocos argumentos ya que esta 'victoria' es imposible si las células femeninas no espolean al esperma segregando una hormona, la progesterona.
Entre 60 y 300 millones de espermatozoides llegan al tracto genital femenino después de una eyaculación. De ellos, sólo 250 alcanzarán el óvulo. El viaje de estos pequeños gametos -miden unas 50 micras- es difícil y su éxito final depende de la capacitación, un proceso que comprende los fenómenos imprescindibles para que se produzca la fecundación.
"Cuando los espermatozoides salen del eyaculado, no tienen capacidad funcional. Ésta la obtienen en el tracto femenino, donde se van seleccionando. Los 'mejores', con mayor movilidad, se van capacitando", ha explicado a ELMUNDO.es Alberto Pacheco, director del Laboratorio de Andrología del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) en Madrid.
La hiperactivación y la reacción acrosomal son dos de estos sucesos, y "sabíamos que la progesterona tiene una función importante, pero no cómo actuaba", señala Pacheco. También se sabía que la acción de CatSper, un canal de calcio localizado en la parte principal de la cola de los espermatozoides descubierto hace una década, era un elemento clave. ¿Podrían estar relacionados?
La respuesta, según dos estudios publicados en 'Nature', es afirmativa. Esta hormona femenina, segregada por las células de la granulosa que rodean al óvulo, "activa el canal CatSper y esta activación provoca la hiperactivación [del espermatozoide], posiblemente la quimiotaxis y la reacción acrosomal", explica a ELMUNDO.es Polina Lishko, de la Universidad de California en San Francisco (EEUU), responsable de uno de los trabajos.
Tanto el grupo de Lishko como el alemán que firma el otro trabajo "han conectado la progesterona con el lugar exacto en el que actúa [el canal CatSper] y han explicado qué pasa exactamente", subraya Pacheco. "Es muy interesante porque dibuja una ruta precisa desde la síntesis de esta hormona hasta la función que realiza sobre el esperma, algo difícil de encontrar en la literatura".
Además de su valor biológico, el descubrimiento podría tener implicaciones clínicas interesantes ya que este canal "sólo se expresa en el esperma, en ninguna otra parte del cuerpo", indica Lishko. Esto, junto con su forma de unirse a la progesterona a través de un receptor único, hace "posible el potencial desarrollo de anticonceptivos dirigidos a bloquear CatSper".
Por otro lado, podría ayudar a identificar nuevas formas de infertilidad ya que "puede haber pacientes que tengan un problema en esta vía", señala el experto en andrología. "Hasta ahora, para valorar al varón, no se miraba algo tan concreto como esto. A partir de este hallazgo, podremos hacerlo".
elmundo.es