martes, 2 de agosto de 2011

De shopping por el sex shop

¿Se animan a ir de compras con su pareja en busca de estimulantes para una noche de sexo? Buena excusa para generar un cambio.  Por Juan Yesnik 
Por Juan Yesnik
RevistaOHLALA.com

¿Qué diferencia existe entre ver a un niño a en una juguetería y reconocer a un adulto en una tienda de "juguetes sexuales"? La diferencia es el pudor... ¿por haber "perdido la inocencia"?

Muchas parejas recién se animan a entrar juntos a un sex shop cuando están de viaje por el exterior donde no "corren riesgos" de ser descubiertos. Hay algunos "osados" que, al no poder irse lejos, se animan a la aventura pero camuflados con pañuelos, sombreros y gorros. "Hasta se han puesto peluca y pegado bigotes", tal como relatan algunos empleados de locales, sorprendidos por tanta creatividad y vergüenza.

Están quienes, después de haber explorado los artículos por Internet, compran on line o por teléfono y se obsesionan en preguntas y sugerencias hasta que el vendedor les asegura que "el paquete llegará debidamente cerrado y que nadie podrá identificar de donde viene el delivery".

Estas son, apenas, algunas de las actitudes frente a los sex shops que representan los tabúes que aún tenemos frente al sexo.

Imaginá la posibilidad de proponerle a tu pareja salir juntos de shopping, pero al sex shop. ¿Lo ves posible? ¿Cuál creés que sería la respuesta a la cita? ¿Cómo creés que se comportaría cada uno llegado el caso?

En definitiva, la propuesta es una invitación para que muchos comiencen a hablar del sexo en pareja.

Ante todo, es tiempo para muchos de vencer ya el pudor "entre dos" y descubrir qué deseos y fantasías tiene el otro. Si el temor es la mirada de los otros o el comentario social, en esta instancia no hay riesgo de nadie mire, escuche y comente. Apenas el diálogo se haga costumbre, atravesar la puerta de un sex shop juntos será una simple aventura de niños, en busca de una muñeca o un autito (así como en las jugueterías infantiles, hay todo un mundo fantástico por descubrir).

En un sex shop hay mucho más de lo clásico y esperable. Profilácticos, aceites, cremas y lubricantes de todos los gustos y colores. La idea es habilitar la diversión y el placer de todos los sentidos. Hay películas, lencería, accesorios, estimuladores...

Suele haber empleados expertos para guiarlos en un tour que algunos visitantes, relajados y seguros, llegan a confundir con una visita al sexólogo, urólogo o ginecólogo. "Nos han pedido consejo por la pérdida de deseo, alergias, la próstata..."

Hay un profesional esperando por mejorar la vida sexual. El sex shop, por lo pronto, es una excusa y un lugar donde mejorar las relaciones de pareja. Cada quien podrá ir solo y sorprender en casa a su partenaire, pero no dejen de ir juntos. Por lo pronto, será un lugar interesante para ambos. No creo que, como suele ocurrir cuando salen de shopping, el otro se anime a esperarlo en la puerta.

¿Compraste alguna vez en un sex shop? ¿Cómo fue la experiencia?

1 comentario:

sex shop dijo...

Pues la verdad es que si, sobretodo juguetes eroticos. La experiencia? A posteriori de la compra, inmejorable