domingo, 27 de noviembre de 2011

FISHER: UN LUNATICO CON EL MEJOR CEREBRO DEL MUNDO

BRILLA DIAMANTE LOCO. FISCHER REVOLUCIONO EL AJEDREZ. Y SU CABEZA. 
Cuando jugaba era como escuchar la novena de Beethoven”, decían de él. Bobby Fischer fue un ajedrecista colosal, el más carismático de todos los tiempos. Innovador y rebelde, fue el héroe americano perfecto: irrumpió con flequillo beattle en un mundo dominado por soviéticos. En 1972 se convirtió en campeón del mundo. La Guerra Fría se veía calentada por un genio. Tiempo después se supo que estaba loco.
Con una infancia turbulenta (su madre acusada de espía; a su padre lo conoció mucho tiempo después), Fischer alcanzó la cima del mundo a los 30 años, para luego abrazar un ostracismo que se llenó de mitología. Se lo tragó la tierra. Reapareció en 1992 para jugar en la ex Yugoslavia a cambio de 5 millones de dólares, lo que le valió la condena de su país por violar el embargo impuesto contra la tierra balcánica. Eso lo enfureció, lo volvió más loco. Fue detenido en una cárcel japonesa hasta que Finlandia, país en donde Fischer se consagró campeón, le dio asilo político. Murió allí en 2008 solo, sucio y desprolijo. Según la leyenda, jugaba al ajedrez on line con otro nombre. Su genio seguía intacto e inmortal.
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