miércoles, 30 de noviembre de 2011

Goles que pueden dañar el cerebro

Remate de cabeza del Valencia, en Mestalla (2004). | AFP
Fue la jugada maestra de Valera en el partido del Getafe contra el Barça este sábado. El gol de cabeza que metió en el minuto 66 le dio un triunfo a su equipo y le ha complicado la Liga a los azulgranas. Sin embargo, esta jugada 'perfecta' puede presentar algunos riesgos para el jugador, según advierte un estudio, presentado en el Congreso anual de la Sociedad Radiológica de Norte América. Parece ser que este tipo de movimientos en los que la cabeza golpea el balón podrían ocasionar daños cerebrales similares a los que presentan los pacientes con lesiones cerebrales traumáticas.
Bien para pasarle el balón a un compañero, para despejar o rematar, lo cierto es que los jugadores usan a menudo esta parte de su cuerpo y, de hecho, forma parte de los programas de entrenamiento. "No es que el simple contacto de la cabeza con el balón suponga un impacto suficiente como para que produzca lesiones cerebrales, pero la repetición de estos golpes podría provocar con el tiempo una degeneración de las células", afirma Michael Lipton, médico y director del centro de investigación de Resonancia Magnética Gruss, en la facultad de medicina Albert Einstein.
"Esto ya se había visto en el boxeo, donde la magnitud de los impactos son mucho mayores que el que puede tener un balón de fútbol", comenta Pedro Manonelles, presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte (FEMEDE). Un estudio publicado en 'The New England Journal of Medicine' en 2010 aseguraba que las lesiones cerebrales que se producen golpe tras golpe en el boxeo son similares a las que caracterizan a la enfermedad de Alzheimer. Con el tiempo, "pueden desarrollar deterioro en la función cognitiva, el equilibrio y la marcha", añade el médico español.
En el caso del fútbol, agrega Manonelles, no hay ningún trabajo que certifique las conclusiones de este estudio, que es experimental y, de momento, "sólo se ha presentado en un congreso". "Teóricamente, cualquier contusión cerebral puede producir daños y, además del impacto, la frecuencia es un factor de riesgo. Posible es, pero no muy alarmante. Hay millones de practicantes en el mundo y no tenemos constancia de que haya secuelas de este tipo, así como sí tenemos evidencia de que las hay en el boxeo".
Para comprobarlo, un grupo de expertos liderado por Lipton examinó a 32 jugadores de fútbol amateur (con una media de 30 años de edad) que practicaban este deporte desde que eran niños. Los investigadores hicieron una estimación sobre la frecuencia con la que cada participante había golpeado al balón con la cabeza en el transcurso de un año. A través de una técnica avanzada de resonancia magnética, se pudieron observar y comparar las imágenes cerebrales de los jugadores. Esta prueba "permite ver cambios microscópicos en la materia blanca del cerebro, compuesta por millones de fibras nerviosas llamadas axones, encargados de comunicar las distintas regiones cerebrales". Además, "la técnica (Diffusion Tensor Imaging) refleja cómo las moléculas de agua se mueven dentro de los axones (mediante una medida conocida como anisotropía fraccional). En la materia blanca sana, el movimiento es uniforme y la anisotropía fraccional alta", argumentan los responsables del estudio.
Tras realizar las resonancias magnéticas, se compararon las de aquellos participantes que habían hecho menos 'pases' con la cabeza con las de quienes practicaron esta estrategia con más frecuencia, para identificar las áreas donde había más diferencias. "Nos dimos cuenta de que la anisotropía fraccional era más baja de lo normal en los jugadores que más 'toques' daban con la cabeza", concluyen los investigadores. "Había diferencias significativas en cinco regiones cerebrales, relacionadas con la atención, la memoria, la función ejecutora y la visual; daños parecidos a los que ocurren en pacientes con lesiones cerebrales traumáticas (de accidentes de tráfico o laborales)".
Según los resultados, existe un umbral a partir del cual los investigadores observaron que el riesgo de daño cerebral era mayor. La cifra es, aproximadamente entre los 1.000 y 1.500 pases de cabeza por año. En realidad, los futbolistas no golpean tantas veces", apostilla Manonelles.
Por su parte, los expertos estadounidenses animan a realizar más investigación al respecto para proteger a los jugadores de fútbol, ya que este es el deporte más popular de todo el mundo y los niños lo practican.
elmundo.es

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