domingo, 4 de marzo de 2012

COLOMBIA: Investigan a la rectora de una universidad por un asesinato


Silvia Beatriz Gette Ponce no siempre fue la señora respetable, distinguida y hasta digna de cierto temor que todos conocen hoy en la ciudad colombiana de Barranquilla. Veinticinco años atrás, cuando llegó desde su Buenos Aires natal, era apenas una joven inexperta a la que sus curvas despampanantes habían llevado a recorrer Sudamérica con una compañía de baile. Brasil, Chile, Perú y Bolivia fueron deslumbrados por su figura, pero ningún país tanto como Colombia: allí conseguiría casa, marido y una carrera profesional que la llevaría a convertirse en rectora de una prestigiosa universidad , en presidenta de un equipo de fútbol y en aspirante a la gobernación de una provincia. Pero también, en sospechosa de un homicidio por encargo digno de una telenovela .
Hoy, la Justicia investiga si la argentina le pagó 80.000 dólares a un grupo paramilitar para que asesinaran a un arquitecto y empresario ganadero llamado Fernando Cepeda. El hombre, que murió baleado misteriosamente por sicarios en 2003, era su yerno . Pero la trama no termina ahí, ya que también hay testimonios que podrían vincularla con el homicidio de su ex abogado , quien declaró en su contra antes de morir acribillado en 2002. Por todo esto, Silvia Gette Ponce fue citada a prestar declaración indagatoria mañana .
“La doctora Silvia”, como también se la conoce, llegó a Cartagena en 1987. Integraba el grupo de baile flamenco del argentino “Pepe Bronce”, en cuyo show tenía reservado un número estelar de medianoche: según recuerda el diario local El Heraldo , se paraba en medio del escenario para desnudar todos sus encantos (que, dicen, no eran pocos).
Una de esas noches la vio en escena el prestigioso jurista colombiano Mario Ceballos Araújo, ex juez, fundador y rector de la Universidad Autónoma del Caribe y –por sobre todo– un hombre solo de casi 60 años . El amor, o algo parecido, fue inmediato.
Ella enseguida dejó la compañía de baile para instalarse en la casa, el corazón y la universidad del doctor Ceballos Araújo, en Barranquilla. A cambio, lo recibió todo. Lo que más se recuerda son los programas de tv que protagonizó en Telecaribe , financiados con fondos universitarios: “Risas y Lentejuelas” y “El Show de Silvia”.
Luego llegó el tiempo de ponerse formal y cortés, de casarse, de completar el secundario, de estudiar Derecho y de refinarse.
De convertirse en la señora Silvia .
El ascenso de la mujer del rector y su creciente influencia pronto empezaron a generarle recelos y enemigos entre los docentes y los 12.000 alumnos de la Universidad. Al tiempo que se convertía en “coordinadora artística” de la institución, aparecieron los primeros panfletos y pasacalles en su contra . “La empezaron a atacar por ser argentina. De forma burda, querían ponerla en el lugar de quien ha ejercido veladamente la prostitución”, cuenta a Clarín su abogado, Germán Gómez Remolina.
A medida que su poder crecía, la disputa se hacía guerra, con María Paulina Ceballos –hija del rector– y su esposo, el arquitecto y profesor Fernando Cepeda, como sus principales opositores . “Querían quedarse con la Universidad”, apunta Gómez Remolina.
El enfrentamiento se judicializó al poco tiempo. Silvia Gette denunció una campaña de amenazas y calumnias en su contra que terminó conduciendo a la Justicia hacia María Paulina y su marido. En 1995, un juez ordenó la captura de la pareja, lo que obligó a ambos a mantenerse prófugos y escondidos durante un año y medio . “Ella veía a Fernando Cepeda como su principal rival a acceder al rectorado. Logró que la causa avanzara porque la mitad de los jueces y fiscales de Barranquilla eran empleados suyos: profesores en la universidad”, señala a Clarín el abogado de María Paulina, Abelardo de la Espriella.
La hija del rector y su esposo finalmente fueron absueltos. E iniciaron la contraofensiva, que incluyó una docena de denuncias penales contra Silvia Gette que la pusieron, durante cierto tiempo, en prisión domiciliaria . Sin embargo, no le probaron nada. Sería el propio abogado de la mujer quien la complicaría en serio.
A fines de 1999, John Jairo Ramírez Vásquez –asesor letrado de la Universidad– se presentó ante la Justicia y denunció que él se había encargado de sobornar a funcionarios judiciales con fondos universitarios para que avanzara la causa contra María Paulina y su marido. Declaró cuatro veces, hasta que no pudo hacerlo más: en agosto de 2002, un sicario lo asesinó en una calle de Barranquilla .
El arquitecto Fernando Cepeda siguió impulsando las investigaciones. Pero en agosto de 2003, a los 45 años, también él fue asesinado por sicarios en la vía pública . Ya nada pudo impedir que en octubre siguiente, tras la muerte del doctor Mario Ceballos Araújo, Silvia Gette ocupara el rectorado .
Su poder aumentó. Fundó un equipo de fútbol –el Uniautónoma FC–, publicó libros, recibió un doctorado y condecoraciones y trascendió su aspiración a ocupar la gobernación del Atlántico (el estado donde está Barranquilla). Pero en eso estalló el escándalo.
Todo empezó en septiembre de 2011, aunque el tema recién cobró notoriedad en los últimos días por una nota de la revista local La Semana : en el marco del proceso de desmovilización de los paramilitares de las Autodefensas (firmaron un acuerdo de paz y deben confesar todos sus delitos), el jefe “Don Antonio” reveló a la Justicia que su organización había cometido el crimen del arquitecto Fernando Cepeda a cambio de 80.000 dólares . ¿Quién los había pagado? “La señora Silvia Gette”, señaló. Agregó que en el hecho había intervenido otro paramilitar, “Alias 28”, quien al ser llamado a declarar lo confirmó y agregó que la mujer también había querido eliminar a “la piedra en el zapato”: María Paulina . “Es una señora muy peligrosa y muy poderosa”, dijo, según La Semana . Además apuntó que entre ellos era sabido que la argentina había pagado por el crimen del abogado John Jairo Ramírez Vásquez , Así, esta semana Silvia Gette (60) tuvo que tomarse una licencia de la Universidad, hasta que se aclare todo. En un comunicado, dijo que “confía en la Justicia”, ante la que debe presentarse mañana.
Abelardo de la Espriella, el abogado de María Paulina, espera que quede presa . “Pedimos que sea detenida por la gravedad de la situación, la contundencia del material probatorio y por la posibilidad de que se vaya del país”, le señaló a Clarín . Y agregó que solicitarán que se abra otra investigación más: “Vamos a pedir la exhumación del cadáver del rector Mario Ceballos Araújo, porque se dice que la señora Silvia lo envenenó”.

“Nos encontramos en grave riesgo”

María Paulina Ceballos, la hija del rector Mario Ceballos Araújo, es quizás la mayor enemiga de la argentina Silvia Gette. Por una denuncia de la rectora, tuvo que mantenerse prófuga durante un año y medio cuando acababa de nacer su primera hija. Luego perdió a su marido, el arquitecto Fernando Cepeda. Ahora está pendiente de la imputación contra la mujer.
“La verdad ella nunca me pareció la relación más indicada para mi padre. Pienso que él debió tener una relación con una mujer que no estuviera a su lado por su dinero sino por lo que era como persona. Cuando mi padre comenzó su historia con Silvia, lamentablemente nos fuimos distanciando poco a poco”, le contó al diario local El Heraldo .
¿Quién cree que mató a su esposo? “Las pruebas hablan por sí solas y la verdad, a pesar de la manipulación, empieza a conocerse. Fernando era un hombre sin enemigos, pacífico, sociable, amigable con todas las personas que conocía.
Fernando sabía muchas cosas y por eso lo mataron, para silenciarlo e intimidar a su familia ”, aseguró María Paulina. “Deben ser las autoridades judiciales las que evalúen la responsabilidad de Silvia. Lo único que pido es que la Justicia actúe con contundencia y que me proteja a mí y a mi familia, debido a que nos encontramos en grave riesgo ”, apuntó.
Clarín quiso hablar con ella pero su abogado, Abelardo de la Espriella, dijo que está “muy asustada”. Y aseguró: “Es que la señora Silvia e ra una mujer intocable , pero se rompió su fortaleza. Han empezado a conocerse las historias detrás de sus turbios manejos”.
El abogado que no era abogado y una extorsión que nunca fue pagada

El abogado no era abogado . El denunciante es, en realidad, un extorsionador . Y la hija está despechada porque era ella quien quería quedarse con el poder en la Universidad. Esas son las bases de la defensa de la rectora Silvia Gette Ponce.
Hasta ahora, la argentina –a quien Clarín le pidió una entrevista por medio de su abogado, sin éxito– sólo habló por medio de un comunicado . “Quiero agradecer a todos por sus manifestaciones de solidaridad y apoyo”, señaló allí. “Confío plenamente en la justicia colombiana y espero fervientemente que se surtan los procesos debidos, que estoy segura, nos permitirá continuar liderando esta institución de formación humana y profesional”.
Su abogado, Germán Gómez Remolina, es más explícito. El asegura que el origen de las acusaciones de los paramilitares contra ella es que intentaron extorsionarla y jamás lograron nada . “La doctora Silvia fue extorsionada en 2007 y 2010 por paramilitares. Le decían que si no pagaba una suma de dinero la iban a nombrar en el proceso de paz (cosa que hicieron ahora). Ella dio aviso a las autoridades y hubo personas capturadas y condenadas”, dijo a Clarín .
Más interesante aún es la explicación que tiene sobre los testimonios que vinculan a su clienta con el asesinato de John Jairo Ramírez Vásquez, el abogado que declaró que Silvia Gette le ordenó que sobornara a funcionarios judiciales y que terminó acribillado . “John Jairo Ramírez denunció que compró a jueces, pero dio cuatro versiones totalmente contradictorias. Se le hizo un test y se comprobó que tenía una tendencia a la mitomanía. Y se lo declaró interdicto”, señaló. “Con posterioridad, y debido a un proceso que él le estaba llevando en Pereira, la doctora Silvia contrató al doctor Francisco Cintura, ex vicefiscal de la Nación. Este descubrió que John Jairo Ramírez se había inventado todo el proceso, había construido un expediente falso. Y a raíz de eso se empezaron a verificar sus títulos como abogado y resultaron ser falsos ”, agregó Gómez Remolina.
Según el representante legal de Silvia Gette, el hecho de que el abogado no fuera abogado fue el desencadenante de su asesinato . “Cuando matan al señor John Jairo, se inicia la investigación penal y se encuentra que el señor tenía 15 ó 16 procesos penales por estafas y fraudes procesales , donde intervinieron personas peligrosas. El investigador decide dar el informe de que no pueden determinarse los móviles del crimen porque tenía demasiados enemigos y cualquiera pudo atentar contra su vida . Ese proceso se archivó entonces”, indicó. “Y las denuncias de John Jairo contra los fiscales y jueces terminaron en absoluciones. El Estado les tuvo que restituir el puesto a los fiscales y uno de ellos hoy en día es magistrado”.
Para el abogado, todo se inscribe en el marco de una “persecución miserable” impulsada por María Paulina Ceballos, hija del rector. “A la doctora Silvia la empiezan a atacar por la cercanía que tenía con el doctor Ceballos. La hija de él se convierte en una contraparte permanente. Cualquier cosa que hacía, la perseguía penalmente”, aseguró. “María Paulina quería tomar parte de la Universidad, pero la Universidad es una corporación y como tal no son heredables los puestos. Se rige por méritos académicos ”.
clarin.com