domingo, 25 de marzo de 2012

Las mujeres pueden llegar al orgasmo haciendo actividad física


Se sabía que las mujeres piensan más veces por día en el sexo que los hombres. Ahora también se sabe que pueden llegar al clímax con tanta o más facilidad. Según un estudio realizado por la Universidad de Indiana, incluido en la publicación Sexual and Relationship Therapy y reproducido por el diario La Repubblica de Italia, investigadores reunieron a 370 mujeres que reconocieron haber experimentado un efecto secundario algo inusual, el placer sexual.
Las mujeres admitieron haber tenido orgasmos mientras hacían ejercicios de spinning, abdominales o yoga, aún cuando el sexo era lo último en lo que pensaban en ese momento.
De acuerdo al informe, el ejercicio que con más facilidad “presta este servicio” placentero –“La pequeña muerte”, según los franceses–, es uno que hace trabajar los abdominales utilizando un aparato conocido como “silla del capitán”.
“No es algo descabellado –explica a Clarín el sexólogo Juan Carlos Kusnetzoff–. En rigor, al igual que ocurre en algunas posiciones del yoga, lo que sucede es que la mujer contrae los músculos pubocoxígeos, como al momento de orinar”. Los músculos están ubicados en el suelo de la pelvis, zona que al contraerse facilita –desata– el placer sexual. “El ejercicio es conocido como ‘ejercicio de Kegel’”, completa.
Cerca de la mitad de las mujeres había experimentado estos síntomas en más de 10 ocasiones. Los ejercicios abdominales ocupaban los primeros lugares de la lista, y representaban a poco más de la mitad de los orgasmos inducidos por la actividad física.
Entre otros de los ejercicios abdominales más populares figuran el ejercicio de pedaleo en el que uno está tirado en el piso y pedalea con los pies en el aire mientras se hacen flexiones abdominales sentado sobre una pelota.
La investigadora Debby Herbenick apuntó al respecto: “los ejercicios más comunes relacionados con el orgasmo inducido por la actividad física son los abdominales, otro en el que se escalan caños o sogas, la bicicleta/spinning y las pesas”.
Lo interesante es que en el momento en el que tenían los orgasmos la mayoría de las mujeres no estaba fantaseando o pensando en alguien que les atraía. La clave, al parecer, radica en activar los músculos “núcleo” de cada uno.
Es por ello que los ejercicios que exigen un marco estable -como el yoga o levantar pesas- figuran en los primeros puestos.
Según Herbenick, “esta información es interesante porque sugiere que el orgasmo no es necesariamente un acto sexual y nos enseña más también sobre los procesos corporales que están detrás de la experiencia femenina del orgasmo”.
Si bien los coregasms (como se los conoce en inglés) fueron difundidos por primera vez en 1953, han habido pocas investigaciones científicas sobre el tema.
El último estudio sugirió que este tipo de orgamos son vividos como una carga, antes que como una bendición. Un quinto de las mujeres que los tuvieron dijeron no tener control sobre la experiencia y la mayoría sintieron vergüenza después.
Herbenick comentó que los mecanismos que están detrás del orgasmo y placer sexual inducidos por el ejercicio siguen siendo poco claros pero esperan aprender más sobre qué los desencadena a través de más investigaciones.
Agregó que los hallazgos de este estudio podrían ayudar a las mujeres que tienen estos síntomas a sentirse más normales por sus sensaciones o a ponerlas al menos en contexto.
Herbenick advirtió que por el momento se ignora si este tipo de ejercicios pueden mejorar el rendimiento sexual de las mujeres.
“Bien podría ser que la actividad física cuenta con el potencial de mejorar también la vida sexual femenina”, agregó. Los autores hicieron notar que necesitaron nada más que cinco semanas para reunir a las 370 mujeres que habían tenido estas sensaciones, con lo que dieron a entender que no son poco frecuentes.
clarin.com