sábado, 10 de marzo de 2012

Un reality de condenados a muerte reaviva el debate sobre la pena capital en China


Un reportaje cada sábado con un condenado a muerte en las horas previas a que reciba la inyección letal. Llantos, confesiones íntimas, ataques de ira, familiares viéndolos morir. Todo esto sazonado con mucho condimento sensacionalista. El programa se llama “Entrevistas antes de la ejecución” y es el nuevo éxito de la televisión de China con 40 millones de personas que lo ven en cada emisión.
El fenómeno televisivo, alarmante por el tono de los contenidos y la masividad con la que se difunden, toma una dimenssión aún mayor porque además sucede en el país que tiene más muertes por pena capital en todo el planeta .
El programa, ofrece cada sábado una entrevista en profundidad de la presentadora devenida en celebridad, DingYu, con un condenado a muerte semanas, días e incluso minutos antes de ser ejecutado . Emitido por una televisión controlada por el Estado en la provincia de Henan, es usado por las autoridades chinas, según explican, en forma de advertencia, para disuadir a los espectadores de cometer los mismo crímenes, “del mismo modo que en la antigüedad se paseaba a los prisioneros por las calles antes de ejecutarlos”.
Con la supervisión de la policía y las autoridades judiciales, Ding entrevistó a más de 200 condenados.
Uno de ellos fue Xue Hongxin, quien le confesó que había matado a los padres de una mujer que lo engañó y abandonó.
En otro episodio, Ding se reunió con Rongting, un homosexual condenado a muerte por haber asesinado a su madre. Bao coincidió con la evaluación de Ding, de que la furia contra su madre se acumuló porque ella se oponía a sus relaciones con otros hombres y luego su esposa lo dejó.
“Yo no simpatizo con ellos, sólo siento pena” , dijo el mes pasado Ding, citada por el semanario “Shidai Zhoubao”.
El fenómeno que generó “Entrevistas antes de la ejecución” fue tal que hasta llamó la atención de la cadena británica BBC , que esta semana presentará un documental sobre el programa.
El documental de la BBC se fija especialmente en Ding Yu, que se presenta a sí misma como algo más que una reportera, y ha asumido el papel de intermediaria entre los condenados a muerte y sus familias, logrando que puedan comunicarse.
El documental, dirigido por Robin Newell, combina fragmentos del programa de televisión, con imágenes de archivo nunca antes vistas de condenados a muerte y una entrevista con un juez chino que cuestiona la pena de muerte en ese país.
El éxito del programa provocó el alerta en varios sectores. Están quienes cuestionan lo delicado de las imágenes y los que sostienen que así también se naturaliza la pena de muerte.
El debate sobre la pena capital en China lleva muchos años. Las protestas de los ciudadanos, la difusión fuera de la prensa estatal y el impulso que le dan los organismos de derechos humanos avivaron una discusión que parecía perdida ante la rigidez de las normas oficiales.
“La aplicación de la pena capital en un sistema reservado, al que le falta independencia judicial y defensa de derechos humanos es altamente problemática”, dijo a la agencia DPA Nicholas Bequelin, investigador de Human Rights Watch residente en Hong Kong.
Además, “cualquier programa público sobre la pena de muerte debería incluir datos fundamentales como, por ejemplo, la negativa del gobierno a dar estadísticas del número de personas ejecutadas cada año”, agregó.
La cantidad de ejecuciones es un secreto de Estado, sin embargo las estimaciones de la organización Amnistía Internacional indican que China todavía ejecuta a más personas al año (se estiman unas 8.000 al año) que la suma total de ejecuciones en el resto del mundo.
clarin.com