sábado, 10 de marzo de 2012

Para el Papa, convivir sin casarse es un “pecado grave”


El Papa Benedicto XVI consideró ayer que la convivencia de las parejas sin estar casadas es un pecado grave. Instó a volver al matrimonio, institución que -afirmó- debe estar orientada a la procreación. El sumo pontífice también dijo que “las diferencias sexuales no deben ser tomadas como irrelevantes para la definición del matrimonio”. Las palabras del Papa parecen chocarse con la realidad en una época en la cual la convivencia es moneda corriente, los divorcios igualan a los enlaces, los hijos extramatrimoniales son mayoría y el matrimonio gay es legal en varias ciudades.
En su discurso a los obispos de la VIII región de Estados Unidos a los que recibió en audiencia en el Vaticano, el Papa habló de la crisis contemporánea del matrimonio y la familia, y, en general, de la visión cristiana de la sexualidad humana.
“De hecho, es cada vez más evidente que una apreciación debilitada de la indisolubilidad de la alianza matrimonial y el rechazo generalizado de una ética responsable y madura sexual basada en la práctica de la castidad, han dado lugar a graves problemas sociales que llevan un inmenso costo humano y económico”.
El papa hizo referencia a “las poderosas corrientes políticas y culturales que buscan modificar la definición legal del matrimonio”, a las que la Iglesia resiste con una defensa “razonada del matrimonio como institución natural, que consiste en una determinada comunión de personas, esencialmente basada en la complementariedad de los sexos y orientadas a la procreación”.
Por ello, aseguró, “las diferencias sexuales no pueden ser tomadas como irrelevantes para la definición de matrimonio. La defensa de la institución del matrimonio como una realidad social es, en última instancia, una cuestión de justicia, ya que implica salvaguardar el bien de toda la comunidad humana y los derechos de los padres y niños por igual”.
Además, criticó la práctica generalizada de la convivencia, “a menudo por parejas que parecen no darse cuenta de que es un pecado grave, por no hablar de perjudicial para la estabilidad de la sociedad”.
Según las últimas estadísticas del Gobierno de la Ciudad, por cada matrimonio ya hay un divorcio. En la Capital, además, las parejas que conviven superan el 50%. Y los hijos extramatrimoniales son casi el 60%. Y las madres solteras (solas) son el 8%. Esta misma tendencia se repite en otras grandes ciudades del mundo.
clarin.com