domingo, 11 de marzo de 2012

Timidez, tristeza y rebeldía Nuevas “enfermedades” polémicas


“Tengo una pregunta que a veces me tortura: ¿estoy loco o los locos son los demás?”, confesó en vida el físico Albert Einstein. Era una pregunta que –de alguna manera- sigue vigente y hasta dispara protestas mundiales entre los psiquiatras. Porque la Asociación Americana de Psiquiatría de los Estados Unidos, que agrupa a 36.000 psiquiatras, armó una nueva edición del manual que clasifica y define a las enfermedades mentales e incluyó a emociones y situaciones de la vida cotidiana : la timidez, la tristeza por duelos y hasta la rebeldía de los adolescentes que mantienen discusiones con los adultos. Es decir, están a un paso de considerar como un “trastorno” a todas las emociones de los seres humanos.
La ampliación de los desórdenes mentales ya gatilló una polémica en el mundo de la psiquiatría. Es que el manual cuestionado es considerado como la “Biblia” de la psiquiatría: es el libro que usan generalmente las obras sociales, las prepagas, los médicos (especialmente los más jóvenes), los peritos judiciales y las autoridades sanitarias para tomar decisiones que tienen que ver con la inclusión de las personas bajo el rótulo de “paciente mental”. Además, el cambio abre la posibilidad de etiquetar a millones de tímidos, personas tristes por duelos o rebeldes sin causa y de esta manera aumentar la cantidad potencial de “consumidores” de medicamentos que pueden controlar o frenar los síntomas.
Ya 11.000 profesionales de todo el mundo firmaron un documento en el que le piden a la asociación de EE.UU. que no ponga en marcha el manual. El 5 de mayo próximo se hará la gran protesta que llaman “Occupy APA” (“Toma de la APA”) durante el congreso anual en Filadelfia.
“Será una protesta pacífica para advertir que el nuevo manual empuja a la industria de la salud mental a medicalizar problemas que no son médicos, e inevitablemente conduce a una sobreprescripción de drogas psiquiátricas , al incluir a gente que experimenta emociones humanas naturales como el duelo y la timidez”, dijo David Oaks, director de la ONG Mente Libre Internacional, que trabaja por los derechos humanos de personas con trastornos mentales. Y un editorial de la prestigiosa revista de medicina The Lancet expresó su preocupación por “medicalizar” el sentimiento de tristeza por duelo: “Es peligrosamente simplista y erróneo”.
En la Argentina, también existen diferencias entre los psiquiatras. “El manual empezó como un libro de asistencia para los enfermeros. Ahora es la Biblia, y presupone que al ponerle un rótulo se puede conocer más a cada paciente.
Estoy en desacuerdo con gran parte de los cambios.
Si una persona está triste por la muerte de su pareja o su hijo, es lo normal porque tiene que elaborar la pérdida. Si no estuviera triste, sería alarmante”, opinó Gustavo Dupuy, médico psicoanalista y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina. Y agregó: “Etiquetar a los chicos rebeldes con un trastorno mental también puede ser erróneo. Pueden estar señalando que los docentes no les dan clases interesantes o que hay conflictos en la familia”.
“Los psiquiatras debemos ser cautelosos. No podemos apurarnos a medicar cuando hay síntomas. Evaluar bien cada caso. A veces, es mejor esperar y ver qué encubren.
A presión y con pastillas, no todo se soluciona . Por ejemplo, si alguien es muy tímido, puede hacer terapia grupal sin la necesidad de que se lo etiquete como paciente mental que consuma fármacos”, consideró Gustavo Amido, jefe del servicio de psiquiatría del Hospital Británico de Buenos Aires.
Pero otros psiquiatras están de acuerdo con el nuevo manual de clasificación.
Según Marcelo Cetkovich -Bakmas, jefe de psiquiatría del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, “ el nuevo manual es un gran avance porque incorporó los descubrimientos de estos últimos diez años de investigaciones psiquiátricas y en neurociencias ”.
El especialista agregó: “Será una herramienta para establecer hipótesis de trabajo con los pacientes. No se los intenta rotular. Por el contrario, se busca su bienestar. Por ejemplo, la timidez produce mucho sufrimiento en algunas personas y las relega social y laboralmente. Es válido que reciban tratamiento”.

Almas en la góndola

El doctor Shopping lo hizo: ya se puede medicalizar la vida. El riesgo es que el derecho a la salud se convierta en un objeto de consumo. O que la sociedad viva de manera insana por su extrema preocupación por no “enfermarse”. A propósito, la revista British Medical Journal reveló que ahora hay varias “no enfermedades” –como el envejecimiento, la calvicie, la celulitis, la fealdad, la infelicidad– que pasaron al campo médico. Es cierto que en algunos casos la medicina puede ayudar con una cirugía estética a aliviar un sufrimiento que no es causado por una enfermedad. ¿Pero acaso las heridas del alma se curan en un quirófano? La población está más medicada. ¿Goza de más salud?

El arte también reflexiona sobre “lo normal”

“¿Existe una diferencia entre ser feliz y pensar que es feliz?”, le pregunta el psiquiatra interpretado por el actor Mariano Chiessa a Diana, quien es la madre que protagoniza el musical Casi Normales , en el Teatro Liceo en Capital. La mujer lleva 16 años transitando entre la manía y la depresión. Pasa por la terapia con la palabra y la medicación. Luego, la hipnosis y el electroshock.
La obra, ganadora de un Pulitzer y tres Premios Tony en los Estados Unidos, cuestiona el rótulo de incluir a las personas como enfermas mentales. Y no es la única en cartelera que enfrenta los trastornos mentales.
Touche, doc es la comedia dirigida por María Onetto que trata sobre una madre, una hija y un psiquiatra que se modifican, enloquecen y sanan. En El cuarto de al lado , un investigador descubre una cura para la histeria. El 13 de abril, Fabián Vena y Juan Pablo Geretto, estrenan Rain Man , donde uno de los personajes padece autismo.
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