sábado, 31 de octubre de 2009

Aconsejan tests para mayores que renuevan la licencia de conducir


Fabiola Czubaj
LA NACION
Renovar el registro es un trámite más para la mayoría en edad productiva. Sin embargo, a partir de los 70 -y a veces un poco antes-, se transforma en un desafío que, cada dos años o menos, le va restando probabilidades al deseo de poder volver a casa manejando.
Un equipo de especialistas demostró que es necesario evaluar las habilidades cognitivas en edades en las que el automóvil es un medio de transporte necesario por muchos motivos, como ocuparse de los nietos o reforzar una exigua jubilación, pero también para mantener la independencia.
Con dos tests para medir las capacidades que garantizan un manejo seguro, el equipo de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP) y de la Secretaría de Salud marplatense observó que seis de cada diez adultos mayores (el 57,6%) que renovaban su licencia de conducir demoraban más tiempo para ejecutar tareas que lo que deberían para la edad y, además, lo hacían con errores.
"Esta investigación nos permitió corroborar la utilidad de la evaluación in situ de esos conductores con dos tests recomendados internacionalmente para detectar fallas cognitivas. Es importante aclarar que los test no concluyen que hay que sacarle el registro a un conductor, sino que hay que hacerle una evaluación cognitiva más profunda", dijo el doctor Pablo Bagnati, autor del estudio y docente de neuropsicología clínica de la UBA.
Existen cuatro requisitos cognitivos indispensables para un manejo seguro: la memoria, que nos permite recordar qué mano tiene una calle; la atención dividida, que nos ayuda a responder a más de un estímulo a la vez; las habilidades visuoespaciales, que son las que nos previenen de la distancia necesaria para frenar detrás de otro auto, y las funciones ejecutivas, que nos dan la velocidad de reacción al permitirnos anticipar, planificar y supervisar las acciones.
"Hay personas que tienen un autorregistro adecuado de sus habilidades para manejar, lo que hacen de manera muy segura a los 70 o más años de edad. Pero, otras, no tanto. Por eso, estos test son muy útiles", dijo la licenciada Silvia Sambade, integrante del Grupo de Psicogeriatría de la AAP y coautora del estudio.
Tras aclararle a cada conductor que los resultados no influirían en la decisión de renovar el registro, Sambade les hizo un cuestionario sencillo (antigüedad en el manejo, medicamentos utilizados, enfermedades) y les explicó cómo realizar las pruebas llamadas Test Trail Making B (TMB), y Test del Reloj, recomendados por la Asociación Médica de los Estados Unidos (AMA, por sus siglas en inglés).
El TMB, que debe realizarse en no más de 180 segundos, evalúa dominios cognitivos claves para el manejo, como la habilidad ejecutiva, la atención, la capacidad visuoespacial y la velocidad de procesamiento cerebral. "Toda persona que demore más de 180 segundos en resolverlo tiene riesgo de conducir de manera no segura -dijo Bagnati-. Más de la mitad necesitó muchos minutos para hacerlo, pero hay que destacar también que hubo muchos que lo pasaron tranquilamente."
Para el segundo test, se eliminaron los relojes de la sala y se le pidió a cada conductor que guardara su reloj durante la prueba. Luego, se le indicó dibujar en una hoja en blanco un reloj grande, ubicar las horas y dibujar las agujas de manera tal que indiquen, por ejemplo, las cuatro menos veinte.
"Este test identifica la demencia precoz; es muy común y sencillo -señaló Bagnati, que presentó los resultados en el último Congreso Internacional de Psiquiatría de la AAP-. Se evalúa la habilidad visuoespacial para poner los números en los lugares correctos, la memoria para recordar qué hacer, y la decodificación semántica de una hora que no existe como se pide, sino que hay que interpretar."
El 27% de los conductores tuvo respuestas alteradas o anormales en ese test. Un dato interesante que surgió del estudio es que uno de cada cuatro conductores evaluados necesitaba el registro para manejar.
"El 25% renovaba el registro por cuestiones económicas porque la jubilación no les alcanzaba; usaba el auto para hacer «changas» -dijo Sambade-. El resto lo hacía con fines personales y no sólo para pasear: para ir al médico, o para mantener un rol familiar y social", como ir a buscar a los nietos a la escuela.
Signos de alerta
¿Otros conductores me tocan la bocina frecuentemente?
¿He tenido accidentes, aunque sea leves, al conducir?
¿Me pierdo aun en los caminos que conozco?
¿Pareciera que personas caminando u otros autos aparecen de la nada?
¿Familiares, amigos o mi médico me han dicho que están preocupados por mi forma de conducir?
Si contestó sí a alguna de estas preguntas, debería replantearse si es un conductor seguro.
lanacion.com

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