martes, 18 de enero de 2011

Ideas suicidas en el quirófano

La factura no es nada despreciable. Las eternas horas en quirófano, el impacto de la vida laboral en la estabilidad familiar, la percepción de que se han podido cometer errores en el quirófano, la elevada demanda social, el abuso de alcohol y otras sustancias y no pedir ayuda son algunos de los factores que se esconden detrás de las ideas suicidas que albergan algunos cirujanos.
Así lo cree un equipo de científicos de la Clínica Mayo, en Rochester (EEUU), tras publicar un artículo especial en la revista 'Archives of Surgery' . En él se constata que los pensamientos sobre quitarse la vida en estos profesionales son más elevados que entre la población general.
También lo creen Julio Mayol, jefe de sección de Proctología y director de la Unidad de Innovación, en el Hospital Clínico San Carlos; y su colega Jerónimo Saiz Ruiz, jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal (ambos en Madrid). Ambos reconocen a ELMUNDO.es que las ideas suicidas y el suicidio en sí son más frecuentes entre los colectivos médicos que en la población general, y sobre todo entre quienes lidian con el bisturí.
"Es una realidad reconocida en varios trabajos anteriores, incluso los dentistas están entre los colectivos que con más frecuencia se quitan la vida. Se trata de profesiones con un alto grado de responsabilidad. Se suma a este hecho que si deciden quitarse la vida saben cómo hacerlo, además del elevado consumo de alcohol y drogas en este colectivo y de la constatación de que son malos pacientes: no acuden al médico y no cumplen los tratamientos", aclara Jerónimo Saiz.
El suicidio es una causa desproporcionada de mortalidad "entre los médicos en relación con la población general y otros profesionales. Aunque está fuertemente asociado a la depresión, el riesgo de que estos especialistas padezcan una enfermedad mental a lo largo de la vida es similar a la media. Esta observación sugiere que otros factores pueden contribuir al aumento de riesgo de suicidio entre los médicos", citan los autores en su estudio, dirigidos por Tait Shanafelt. Entre ellos destacan "el acceso a los medicamentos letales y el conocimiento de su forma de uso".

Los motivos

Para el doctor Mayol, "la mayor tendencia al suicidio entre los médicos, especialmente los cirujanos, es multifactorial. Estamos en la primera línea del fracaso terapéutico: nuestros pacientes suelen sufrir complicaciones o fallecen. La sociedad y nosotros mismos jugamos con unas expectativas que luego no se cumplen. Si a esto añadimos que estamos en contacto frecuente con la muerte, que ni en la facultad ni después nos enseñan a manejar estas situaciones, estamos frente a una serie de factores que elevan el riesgo de depresión y síndrome del profesional quemado y, por tanto, de ideación suicida y suicidio en sí".
Otro factor implicado, según Pilar Saez, profesora titulara del área de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo, es el "estrés crónico, que acaba minando la salud física y psíquica, así como la necesidad de tomar decisiones rápidas, lo que puede implicar una serie de consecuencias. Además, en ocasiones, las administraciones están obligando a los profesionales a elegir determinadas opciones que no son las que ellos escogerían".
En la nueva investigación, los científicos entrevistaron a 7.95 cirujanos acerca de su situación familiar, si padecían el síndrome del profesional quemado (en inglés, 'burn out'), la percepción de los errores cometidos, la necesidad de usar alcohol u otras drogas, entre otros aspectos. Además, completaron otras pruebas para medir los síntomas de depresión y la ideación suicida (se les preguntó si habían tenido este tipo de pensamientos en los últimos 12 meses).
"La ideación suicida apareció en 7.825 cuestionarios y un total de 501 aseguró haberlas padecido en los últimos 12 meses (uno de cada 16 profesionales); aunque, su prevalencia entre los expertos de 25 a 44 años fue similar a la de la población general (7,3% frente al 6,5%). Sin embargo, entre los cirujanos de 45 a 54 años, la ideación suicida era 1,5 y tres veces más común que en el resto de los ciudadanos", determina el trabajo.
Pese a estos datos, sólo el 7% de esos profesionales había buscado ayuda psicológica en el último año; mientras que más de un tercio se mostró reacio a solicitarla. Los expertos de la Clínica Mayo reconocen que los profesionales casados y con hijos tenían menos tendencia a pensar en quitarse la vida en comparación con los divorciados. Lo mismo les sucedía a aquéllos que tenían la sensación de haber cometido errores en comparación con los que se 'sentían culpables' de algún fracaso.

Por depresión

"La ideación suicida hallada en este trabajo está estrechamente relacionada con los síntomas de depresión y con el grado de síndrome de 'burn out' que afecta a los cirujanos. Aunque la enfermedad mental y los pensamientos recurrentes de quitarse la vida tienen una relación bien reconocida, no sucede lo mismo en el caso del profesional quemado", determinan los investigadores.
Julio Mayol recuerda que los propios estudiantes de Medicina "se refieren a los cirujanos como 'profesionales con disfunción social'. Somos una profesión muy atractiva, pero se dice de nosotros que somos arrogantes, distantes... es el resultado de nuestra inseguridad. Porque cuando sucede algo siempre se busca a un responsable y solemos estar a la cabeza de la lista de 'culpables'".
Para los dos expertos nacionales, es necesario derribar las posibles barreras que impiden a los especialistas acudir a los servicios de salud mental en busca de ayuda. "Las enfermedades psiquiátricas siguen estando muy estigmatizadas entre el colectivo médico. Sin embargo, existen unidades confidenciales a las que pueden recurrir", agrega la experta de Oviedo.
Y propone que los profesionales estén alerta ante síntomas "como la desgana en la vida diaria o en el trabajo, problemas de sueño, cansancio y sentimientos de tristeza. Si perduran, se debe consultar con un experto".
elmundo.es